Escasa conexión aérea con Cuenca

Durante los meses de marzo y abril pasados desde Cuenca volaron hacia Guayaquil apenas 300 pasajeros en 30 días, a pesar de que la aerolínea estatal Tame -la única que vuela hacia ese destino desde Cuenca- puso a disposición un avión para 40 personas cada día, para un vuelo de ida y vuelta. Ante esa falta de demanda la aerolínea decidió suspender durante un año las operaciones entre los aeropuertos José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, y el Mariscal La Mar, de esta ciudad.


Con lo que la movilidad aérea de los cuencanos sufrió un nuevo revés. En vano fueron los esfuerzos de la Cámara de Turismo del Azuay que solicitó una prórroga a la aerolínea para intentar impulsar el turismo, mientras que el Municipio de Cuenca anunció que pedirá a la Dirección General de Aviación Civil, la revisión d ela medida.


Finalmente ambos esfuerzos fueron inútiles, pues la falta de pasajeros hace inviable mantener la ruta. Aunque según el Municipio de Cuenca la demanda existe, porque cada mes se realizán 100.000 viajes por tierra entre Guayaquil y Cuenca, pero no se logra canalizar por la escasez de horarios, las continuas suspensiones de vuelos y el alto costo de los pasajes aéreos. Algo que, aunque en menor medida, ocurre también con la ruta hacia Quito.


El principal problema para la baja de demanda de pasajes aéreos es indudablemente el elevado precio de los pasajes.
Hace pocas semanas se anunció el inicio de operaciones de una nueva aerolínea, lo que podría redundar en una reducción de las tarifas, a cuenta del incremento de la competencia. Sin embargo hasta que eso ocurra, a la mayoría de los ciudadanos que necesitan viajar a Quito les toca pagar precios altos y a los que van hacia Guayaquil, viajar por tierra, por lo menos durante el siguiente año. (O)

Escasa conexión aérea con Cuenca

Durante los meses de marzo y abril pasados desde Cuenca volaron hacia Guayaquil apenas 300 pasajeros en 30 días, a pesar de que la aerolínea estatal Tame -la única que vuela hacia ese destino desde Cuenca- puso a disposición un avión para 40 personas cada día, para un vuelo de ida y vuelta. Ante esa falta de demanda la aerolínea decidió suspender durante un año las operaciones entre los aeropuertos José Joaquín de Olmedo, de Guayaquil, y el Mariscal La Mar, de esta ciudad.


Con lo que la movilidad aérea de los cuencanos sufrió un nuevo revés. En vano fueron los esfuerzos de la Cámara de Turismo del Azuay que solicitó una prórroga a la aerolínea para intentar impulsar el turismo, mientras que el Municipio de Cuenca anunció que pedirá a la Dirección General de Aviación Civil, la revisión d ela medida.


Finalmente ambos esfuerzos fueron inútiles, pues la falta de pasajeros hace inviable mantener la ruta. Aunque según el Municipio de Cuenca la demanda existe, porque cada mes se realizán 100.000 viajes por tierra entre Guayaquil y Cuenca, pero no se logra canalizar por la escasez de horarios, las continuas suspensiones de vuelos y el alto costo de los pasajes aéreos. Algo que, aunque en menor medida, ocurre también con la ruta hacia Quito.


El principal problema para la baja de demanda de pasajes aéreos es indudablemente el elevado precio de los pasajes.
Hace pocas semanas se anunció el inicio de operaciones de una nueva aerolínea, lo que podría redundar en una reducción de las tarifas, a cuenta del incremento de la competencia. Sin embargo hasta que eso ocurra, a la mayoría de los ciudadanos que necesitan viajar a Quito les toca pagar precios altos y a los que van hacia Guayaquil, viajar por tierra, por lo menos durante el siguiente año. (O)