¿Es factible un Mundial en el país?

Aunque muchos consideran como descabellada la idea de que Ecuador organice un Mundial de Fútbol, en realidad es una posibilidad latente que, planificada de una manera adecuada, dejaría múltiples beneficios y se concretaría el sueño de casi todas las naciones: albergar una Copa del Mundo. Pero como en esta sociedad casi todo está regido por cifras y números, veamos la realidad más cercana que tenemos. El Mundial de 2026, el cual será organizado por México, Canadá y Estados Unidos, es similar a la propuesta anunciada por el presidente Lenín Moreno que involucra a Ecuador, Colombia y Perú.
De acuerdo “United 2026”, la FIFA reportó en ingresos solo por los derechos vendidos y comercialización de la Copa del Mundo 2026 de 4.008 millones dólares, una referencia de lo que puede moverse en los próximos años en esos países, los que afirman que obtendrían ganancias por los 3.000 millones de dólares.
El Mundial de Rusia 2018 costó 10.800 millones de dólares, de los cuales el país aportó el 55 por ciento (5.940 millones de dólares). La pregunta es cuánto gana Rusia por ser organizador. Según World Economic Forum, el impacto económico total del torneo podría estar en torno a los 32 billones de dólares para el año 2023.
El efecto de crecimiento se genera, teóricamente, al aumentar las infraestructuras de las ciudades, atraer turismo y situar a Rusia en el mapa de los eventos internacionales, posicionando al país como un buen lugar donde hacer negocios.
La celebración de una Copa del Mundo puede reportar beneficios en términos no solo económicos. Los principales eventos deportivos del planeta son una de las pocas cosas que realmente unen a la población de los distintos países que participan. El deporte es una gran herramienta para salvar las divisiones sociales y políticas, es decir es una oportunidad única que debe ser muy bien analizada. (O)

¿Es factible un Mundial en el país?

Aunque muchos consideran como descabellada la idea de que Ecuador organice un Mundial de Fútbol, en realidad es una posibilidad latente que, planificada de una manera adecuada, dejaría múltiples beneficios y se concretaría el sueño de casi todas las naciones: albergar una Copa del Mundo. Pero como en esta sociedad casi todo está regido por cifras y números, veamos la realidad más cercana que tenemos. El Mundial de 2026, el cual será organizado por México, Canadá y Estados Unidos, es similar a la propuesta anunciada por el presidente Lenín Moreno que involucra a Ecuador, Colombia y Perú.
De acuerdo “United 2026”, la FIFA reportó en ingresos solo por los derechos vendidos y comercialización de la Copa del Mundo 2026 de 4.008 millones dólares, una referencia de lo que puede moverse en los próximos años en esos países, los que afirman que obtendrían ganancias por los 3.000 millones de dólares.
El Mundial de Rusia 2018 costó 10.800 millones de dólares, de los cuales el país aportó el 55 por ciento (5.940 millones de dólares). La pregunta es cuánto gana Rusia por ser organizador. Según World Economic Forum, el impacto económico total del torneo podría estar en torno a los 32 billones de dólares para el año 2023.
El efecto de crecimiento se genera, teóricamente, al aumentar las infraestructuras de las ciudades, atraer turismo y situar a Rusia en el mapa de los eventos internacionales, posicionando al país como un buen lugar donde hacer negocios.
La celebración de una Copa del Mundo puede reportar beneficios en términos no solo económicos. Los principales eventos deportivos del planeta son una de las pocas cosas que realmente unen a la población de los distintos países que participan. El deporte es una gran herramienta para salvar las divisiones sociales y políticas, es decir es una oportunidad única que debe ser muy bien analizada. (O)