Entre la realidad y la expectativa

Tener caras nuevas en la Prefectura del Azuay y la Alcaldía de Cuenca sin duda rompe esquemas, genera expectativas hasta ahora positivas en pos de un cambio que ha sido considerado, de acuerdo con los resultados de las elecciones, como necesario para la ciudad y la provincia. Pero esto tiene un contrapeso: la realidad. Esa realidad es incierta, aún así, el pasado y el actuar de los actores políticos en los días previos a su posesión pueden generar pistas sobre cómo marcharán sus gestiones.
Pedro Palacios es un hombre nuevo en política, poco se conoce de su equipo de trabajo, ha ofrecido una reingeniería de procesos, reducción del aparato burocrático y eficiencia. Sus ideas surgen del sector privado donde ha mostrado ser eficaz, y, en teoría, convencen. Hay  un factor importante del que aún se sabe poco: el social. Una empresa privada no tiene más responsabilidad social y ambiental que la que voluntariamente pueda entregar como aporte a la sociedad. El Municipio es básicamente un servicio social, un servicio a la comunidad donde las cifras económicas deben encontrar balance con el tema laboral, de desarrollo comunitario, de bien común. Palacios se ha identificado como un actor ‘provida’, pero ha asegurado que no gobernará desde sus criterios personales.  Habrá que fijar la vista en sus programas sobre inclusión, sobre el desarrollo de derechos y el respeto a un estado laico. Yaku Pérez, por su parte, se ha identificado con la progresividad en derechos, las luchas sociales, la minga y el servicio social. Pero su principal tarea será rescatar a una Prefectura en crisis económica, con empresas en proceso de liquidación por quiebra, deudas con proveedores y servidores que requieren de una administración pragmática en lo financiero.
La realidad que nos espera deberá superar a las expectativas. (O)
Toda perspectiva tiene su contrapeso en la realidad, dicha realidad en torno al futuro político es todavía incierta.

Entre la realidad y la expectativa

Tener caras nuevas en la Prefectura del Azuay y la Alcaldía de Cuenca sin duda rompe esquemas, genera expectativas hasta ahora positivas en pos de un cambio que ha sido considerado, de acuerdo con los resultados de las elecciones, como necesario para la ciudad y la provincia. Pero esto tiene un contrapeso: la realidad. Esa realidad es incierta, aún así, el pasado y el actuar de los actores políticos en los días previos a su posesión pueden generar pistas sobre cómo marcharán sus gestiones.
Pedro Palacios es un hombre nuevo en política, poco se conoce de su equipo de trabajo, ha ofrecido una reingeniería de procesos, reducción del aparato burocrático y eficiencia. Sus ideas surgen del sector privado donde ha mostrado ser eficaz, y, en teoría, convencen. Hay  un factor importante del que aún se sabe poco: el social. Una empresa privada no tiene más responsabilidad social y ambiental que la que voluntariamente pueda entregar como aporte a la sociedad. El Municipio es básicamente un servicio social, un servicio a la comunidad donde las cifras económicas deben encontrar balance con el tema laboral, de desarrollo comunitario, de bien común. Palacios se ha identificado como un actor ‘provida’, pero ha asegurado que no gobernará desde sus criterios personales.  Habrá que fijar la vista en sus programas sobre inclusión, sobre el desarrollo de derechos y el respeto a un estado laico. Yaku Pérez, por su parte, se ha identificado con la progresividad en derechos, las luchas sociales, la minga y el servicio social. Pero su principal tarea será rescatar a una Prefectura en crisis económica, con empresas en proceso de liquidación por quiebra, deudas con proveedores y servidores que requieren de una administración pragmática en lo financiero.
La realidad que nos espera deberá superar a las expectativas. (O)
Toda perspectiva tiene su contrapeso en la realidad, dicha realidad en torno al futuro político es todavía incierta.