El proceso de crear un libro

Desde 1995, cuando la Unesco decidió declarar al 23 de abril como el Día Mundial del Libro, hay dos cosas que se celebran en esta fecha: la industria del libro y la importancia de la lectura. De lo segundo mucho se ha hablado, la relevancia de la lectura es indiscutible.
Incentivar este hábito en los niños es la mejor manera de fomentarlo. Lo otro, de lo que también resulta necesario reflexionar, es del proceso creativo de un libro y de cómo llega hasta nuestras manos.
Hay quienes, desde hace algunos años, vaticinan la desaparición de los libros impresos debido a los acelerados avances tecnológicos. Pero la realidad es que el mundo sigue lleno de ellos.
Y tras ese producto final hay un largo proceso: el trabajo del autor o autores, la edición, la imprenta y la distribución. Esta ciudad posee todavía dos imprentas artesanales, una está en la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, y la otra en la Universidad de Cuenca. En esos espacios los augurios de que el libro impreso desaparecerá no tienen cabida.
La producción de libros se ha incrementado de forma notoria en la ciudad en los dos últimos años. Tanto la Dirección Municipal de Cultura como la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay han logrado un trabajo sostenido, fomentando principalmente la publicación de autores locales. Los títulos abarcan distintos géneros: literatura infantil, poesía, relato, historia, economía, arquitectura, urbanismo, entre otros.
La Casa de la Cultura, por su parte, implementó un sistema de convocatoria pública, con el objetivo de democratizar el acceso a los servicios de edición y publicación.
Esos esfuerzos por mantener viva una actividad que inició hace más de 500 años son dignos de felicitar y emular. (O)
Hay quienes vaticinan el fin del libro impreso. Los lectores se encargan de demostrar que siguen vigentes.

El proceso de crear un libro

Desde 1995, cuando la Unesco decidió declarar al 23 de abril como el Día Mundial del Libro, hay dos cosas que se celebran en esta fecha: la industria del libro y la importancia de la lectura. De lo segundo mucho se ha hablado, la relevancia de la lectura es indiscutible.
Incentivar este hábito en los niños es la mejor manera de fomentarlo. Lo otro, de lo que también resulta necesario reflexionar, es del proceso creativo de un libro y de cómo llega hasta nuestras manos.
Hay quienes, desde hace algunos años, vaticinan la desaparición de los libros impresos debido a los acelerados avances tecnológicos. Pero la realidad es que el mundo sigue lleno de ellos.
Y tras ese producto final hay un largo proceso: el trabajo del autor o autores, la edición, la imprenta y la distribución. Esta ciudad posee todavía dos imprentas artesanales, una está en la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay, y la otra en la Universidad de Cuenca. En esos espacios los augurios de que el libro impreso desaparecerá no tienen cabida.
La producción de libros se ha incrementado de forma notoria en la ciudad en los dos últimos años. Tanto la Dirección Municipal de Cultura como la Casa de la Cultura Núcleo del Azuay han logrado un trabajo sostenido, fomentando principalmente la publicación de autores locales. Los títulos abarcan distintos géneros: literatura infantil, poesía, relato, historia, economía, arquitectura, urbanismo, entre otros.
La Casa de la Cultura, por su parte, implementó un sistema de convocatoria pública, con el objetivo de democratizar el acceso a los servicios de edición y publicación.
Esos esfuerzos por mantener viva una actividad que inició hace más de 500 años son dignos de felicitar y emular. (O)
Hay quienes vaticinan el fin del libro impreso. Los lectores se encargan de demostrar que siguen vigentes.