El problema de la mendicidad

En los últimos meses hemos visto un incremento preocupante de migrantes venezolanos en situación de mendicidad, lo más alarmante es ver a niños en brazos de sus familiares que piden caridad. Se trata de una situación compleja, que merece atención de las autoridades y un análisis de la sociedad. Por un lado, el uso de menores con fines de mendicidad vulnera sus derechos y es algo que en Ecuador está prohibido. Por otro, está una crisis humanitaria que ya se ha salido de las posibilidades de atención de los gobiernos.
En una obligación del Estado garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes y eso incluye a los menores migrantes, que se enfrentan a una situación más compleja. En una entrevista sobre el tema, con Diario El Comercio, la ministra de Inclusión Económica y Social, MIES, Berenice Cordero, mencionó dos puntos clave en esta situación: no se puede criminalizar un hecho social y no se puede iniciar un proceso de “limpieza” para mantener el ornato de las ciudades.
La atención a esta problemática debe ser integral y con visión humana. No se puede permitir que los menores de edad estén en las calles expuestos a diferentes peligros y dejando de hacer actividades propias de su edad. En un primer monitoreo del MIES efectuado en Quito y Guayaquil, se identificó que más del 60 por ciento de menores de edad ubicados no asiste a clases. Además de asistencia escolar, los niños requieren espacios de recreación, alimentación, acceso a la salud, entre otros.
Dar una moneda no es la forma adecuada de solucionar este problema. Se requieren políticas integrales y sensibilidad para evitar que el número de personas en las calles aumente y que los derechos de cientos de niños se sigan vulnerando. (O)
La atención de los migrantes en situación de mendicidad requiere de una atención integral y con una visión humana.

El problema de la mendicidad

En los últimos meses hemos visto un incremento preocupante de migrantes venezolanos en situación de mendicidad, lo más alarmante es ver a niños en brazos de sus familiares que piden caridad. Se trata de una situación compleja, que merece atención de las autoridades y un análisis de la sociedad. Por un lado, el uso de menores con fines de mendicidad vulnera sus derechos y es algo que en Ecuador está prohibido. Por otro, está una crisis humanitaria que ya se ha salido de las posibilidades de atención de los gobiernos.
En una obligación del Estado garantizar los derechos de niños, niñas y adolescentes y eso incluye a los menores migrantes, que se enfrentan a una situación más compleja. En una entrevista sobre el tema, con Diario El Comercio, la ministra de Inclusión Económica y Social, MIES, Berenice Cordero, mencionó dos puntos clave en esta situación: no se puede criminalizar un hecho social y no se puede iniciar un proceso de “limpieza” para mantener el ornato de las ciudades.
La atención a esta problemática debe ser integral y con visión humana. No se puede permitir que los menores de edad estén en las calles expuestos a diferentes peligros y dejando de hacer actividades propias de su edad. En un primer monitoreo del MIES efectuado en Quito y Guayaquil, se identificó que más del 60 por ciento de menores de edad ubicados no asiste a clases. Además de asistencia escolar, los niños requieren espacios de recreación, alimentación, acceso a la salud, entre otros.
Dar una moneda no es la forma adecuada de solucionar este problema. Se requieren políticas integrales y sensibilidad para evitar que el número de personas en las calles aumente y que los derechos de cientos de niños se sigan vulnerando. (O)
La atención de los migrantes en situación de mendicidad requiere de una atención integral y con una visión humana.