El peatón vs. los vehículos

Un duro revés afrontan quien hoy definen al peatón como el eje de la movilidad humana en Cuenca, quienes días atrás resaltaron los beneficios del experimento en el puente de El Vado que ayudó significativamente a los peatones y ciclista; hoy se pierde una batalla al permitir que los vehículos circulen nuevamente por la calle Padre Aguirre, en el tramo que conecta a la Plaza San Francisco, Plaza de las Flores y la Catedral de la Inmaculada.
En la actualidad, en varias ciudades los proyectos para cerrar ciertas calles de las zonas centrales se orientan a recuperar estos lugares simbólicos, a reducir la contaminación acústica y ambiental, a permitir más espacios de socialización y encuentro entre las personas, a incrementar la seguridad y a potenciar el comercio.
Lógicamente, todo esto bajo un buen diseño de calles peatonales, socializado analizando pro y contras de todos los involucrados y adoptando la mejor decisión no ha corto plazo, sino con visión a futuro en beneficio de los ciudadanos.
Recordemos que esta idea de peatonización de las calles en sectores emblemáticos de una ciudad no es nueva. Desde el siglo pasado algunas ciudades norteamericanas empezaron a cerrar calles a los vehículos como una manera de evitar la expulsión de los peatones de los espacios urbanos.
En la actualidad existen ejemplos exitosos, como la peatonalización de tramos de Broadway, Times Square y Herald Square en Nueva York en el año 2010. Ejemplos similares se han implementado en Ciudad de México, Colonia, Oaxaca, París, Bogotá, entre otras.
En definitiva, los proyectos que planteen liberar el espacio público que por años ha estado destinado a los vehículos motorizados, para otorgar preferencia al peatón, son necesarios en toda ciudad en la que prime el peatón como el eje de la movilidad. (O)

El peatón vs. los vehículos

Un duro revés afrontan quien hoy definen al peatón como el eje de la movilidad humana en Cuenca, quienes días atrás resaltaron los beneficios del experimento en el puente de El Vado que ayudó significativamente a los peatones y ciclista; hoy se pierde una batalla al permitir que los vehículos circulen nuevamente por la calle Padre Aguirre, en el tramo que conecta a la Plaza San Francisco, Plaza de las Flores y la Catedral de la Inmaculada.
En la actualidad, en varias ciudades los proyectos para cerrar ciertas calles de las zonas centrales se orientan a recuperar estos lugares simbólicos, a reducir la contaminación acústica y ambiental, a permitir más espacios de socialización y encuentro entre las personas, a incrementar la seguridad y a potenciar el comercio.
Lógicamente, todo esto bajo un buen diseño de calles peatonales, socializado analizando pro y contras de todos los involucrados y adoptando la mejor decisión no ha corto plazo, sino con visión a futuro en beneficio de los ciudadanos.
Recordemos que esta idea de peatonización de las calles en sectores emblemáticos de una ciudad no es nueva. Desde el siglo pasado algunas ciudades norteamericanas empezaron a cerrar calles a los vehículos como una manera de evitar la expulsión de los peatones de los espacios urbanos.
En la actualidad existen ejemplos exitosos, como la peatonalización de tramos de Broadway, Times Square y Herald Square en Nueva York en el año 2010. Ejemplos similares se han implementado en Ciudad de México, Colonia, Oaxaca, París, Bogotá, entre otras.
En definitiva, los proyectos que planteen liberar el espacio público que por años ha estado destinado a los vehículos motorizados, para otorgar preferencia al peatón, son necesarios en toda ciudad en la que prime el peatón como el eje de la movilidad. (O)