El olvido de nuestra historia

Las denominadas ventanas arqueológicas, lugares que fueron concebidos como un espacio para preservar la historia de nuestra ciudad, han quedado en el olvido y en muchos casos en el total descuido, dejando un aspecto poco agradable y sin lugar a duda deteriorando la imagen de una ciudad que se ha caracterizado por salvaguardar su patrimonio.
Un ejemplo de ello es la ventana que se encuentra en la Calle Santa Ana, la más antigua de la ciudad, o la que se encuentra en el parqueadero del mercado Nueve de Octubre, que guarda algo de la historia del denominado Gallinazo. Estos espacios se encuentran llenos de basura, con sus vidrios sucios y lo que es peor, sin un plan de mantenimiento que pueda asegurar su buen estado o conservación para el servicio de los cuencanos o de quienes visitan la ciudad.
Las manifestaciones de octubre pasado destruyeron uno de estos espacios ubicados en la plaza San Francisco, el cual ya por más de tres meses ha pasado en el olvido sin ser recuperado.
Las autoridades encargadas de este tema han señalado que se “trabaja” en un proyecto para restaurar este y otros espacios similares. Aparentemente, las administraciones anteriores no establecieron un plan de mantenimiento para estas obras, es decir, se las construyó y se las dejó al olvido al punto que, según los concejales, se debe establecer reformas a la ordenanza para la gestión y conservación de áreas históricas y patrimoniales de Cuenca.
Esta es solo una muestra de la falta de planificación con la que se construyen espacios ciudadanos, sin considerar su mantenimiento, conservación y mejoramiento. Son obras para el momento y para la foto de quien la inaugura y luego se olvidan. (O)

El olvido de nuestra historia

Las denominadas ventanas arqueológicas, lugares que fueron concebidos como un espacio para preservar la historia de nuestra ciudad, han quedado en el olvido y en muchos casos en el total descuido, dejando un aspecto poco agradable y sin lugar a duda deteriorando la imagen de una ciudad que se ha caracterizado por salvaguardar su patrimonio.
Un ejemplo de ello es la ventana que se encuentra en la Calle Santa Ana, la más antigua de la ciudad, o la que se encuentra en el parqueadero del mercado Nueve de Octubre, que guarda algo de la historia del denominado Gallinazo. Estos espacios se encuentran llenos de basura, con sus vidrios sucios y lo que es peor, sin un plan de mantenimiento que pueda asegurar su buen estado o conservación para el servicio de los cuencanos o de quienes visitan la ciudad.
Las manifestaciones de octubre pasado destruyeron uno de estos espacios ubicados en la plaza San Francisco, el cual ya por más de tres meses ha pasado en el olvido sin ser recuperado.
Las autoridades encargadas de este tema han señalado que se “trabaja” en un proyecto para restaurar este y otros espacios similares. Aparentemente, las administraciones anteriores no establecieron un plan de mantenimiento para estas obras, es decir, se las construyó y se las dejó al olvido al punto que, según los concejales, se debe establecer reformas a la ordenanza para la gestión y conservación de áreas históricas y patrimoniales de Cuenca.
Esta es solo una muestra de la falta de planificación con la que se construyen espacios ciudadanos, sin considerar su mantenimiento, conservación y mejoramiento. Son obras para el momento y para la foto de quien la inaugura y luego se olvidan. (O)