El irrespeto a los radares

Las noticias de radares de control de velocidad destruidos o robados se han vuelto comunes en Cuenca. Esta semana la Comisión de Tránsito del Ecuador reportó que los paneles solares de dos radares ubicados en los kilómetros 43 y 49 de la vía Cuenca-Molleturo-El Empalme fueron sustraídos. Con estos suman 16 los equipos dañados, 14 de forma deliberada y dos por accidentes de tránsito. Eso de un total de 50 que fueron colocados en la provincia por la Comisión de Tránsito del Ecuador.
La destrucción y el robo de los radares de control de velocidad demuestra un comportamiento ciudadano. Se trata de una agresión a un bien público que cumple con una función muy relevante: controlar la velocidad para evitar los accidentes en las vías.
El exceso de velocidad es una de las principales causas de accidentabilidad y por ello es indispensable aplicar políticas que incidan y enfrenten esta problemática. Como respuesta a eso surge la necesidad de tener estos aparatos que frenen a los conductores cuando rebasan los límites de velocidad permitidos.
Pese a las advertencias y a las campañas no se ha logrado una verdadera concienciación sobre la responsabilidad al frente de un volante. Hay quienes se vanaglorian de llegar a un lugar a un tiempo mucho menor al ideal gracias a la velocidad con la que conducen, también están quienes únicamente quitan el pie del acelerador cuando se acercan al radar y lo vuelven a pisar cuando siguen el camino.
Cuando la multa llega, viene la reacción. Hay quienes reaccionan de forma agresiva dañando los equipos, por ejemplo. Pero eso no evitará los accidentes en las carreteras y sus lamentables consecuencias, lo que sí lo hará es un cambio de actitud, el respeto a las leyes y al otro. (O)
En Azuay se colocaron 50 radares de control de velocidad,
14 han sido dañados
de forma deliberada.

El irrespeto a los radares

Las noticias de radares de control de velocidad destruidos o robados se han vuelto comunes en Cuenca. Esta semana la Comisión de Tránsito del Ecuador reportó que los paneles solares de dos radares ubicados en los kilómetros 43 y 49 de la vía Cuenca-Molleturo-El Empalme fueron sustraídos. Con estos suman 16 los equipos dañados, 14 de forma deliberada y dos por accidentes de tránsito. Eso de un total de 50 que fueron colocados en la provincia por la Comisión de Tránsito del Ecuador.
La destrucción y el robo de los radares de control de velocidad demuestra un comportamiento ciudadano. Se trata de una agresión a un bien público que cumple con una función muy relevante: controlar la velocidad para evitar los accidentes en las vías.
El exceso de velocidad es una de las principales causas de accidentabilidad y por ello es indispensable aplicar políticas que incidan y enfrenten esta problemática. Como respuesta a eso surge la necesidad de tener estos aparatos que frenen a los conductores cuando rebasan los límites de velocidad permitidos.
Pese a las advertencias y a las campañas no se ha logrado una verdadera concienciación sobre la responsabilidad al frente de un volante. Hay quienes se vanaglorian de llegar a un lugar a un tiempo mucho menor al ideal gracias a la velocidad con la que conducen, también están quienes únicamente quitan el pie del acelerador cuando se acercan al radar y lo vuelven a pisar cuando siguen el camino.
Cuando la multa llega, viene la reacción. Hay quienes reaccionan de forma agresiva dañando los equipos, por ejemplo. Pero eso no evitará los accidentes en las carreteras y sus lamentables consecuencias, lo que sí lo hará es un cambio de actitud, el respeto a las leyes y al otro. (O)
En Azuay se colocaron 50 radares de control de velocidad,
14 han sido dañados
de forma deliberada.