El fútbol, un deporte ingrato

Hace pocos días una de las figuras más importantes del mundo futbolístico, Zinedine Zidane, señaló: “El fútbol es ingrato, se olvida de lo que hiciste como jugador y entrenador”, al tiempo que reiteró que el “amor” por la camiseta se ha cambiado por los intereses económicos y personales.
Hoy, cuando se habla de contratos y traspasos millonarios de figuras y de jóvenes promesas, ya no se trata solo de lo puede aportar al equipo en lo deportivo, sino en lo económico pensando en futuras transferencias y en el marketing que genera su presencia.
Pero qué pasa con aquellas estrellas o figuras que entregaron su vida deportiva a un club y que, con el paso de los años, han sido relegados de los planos estelares y hoy abandonan el club por la puerta de atrás, ya que muy pocos reciben una despedida similar a lo que fue su llegada.
La declaración de Zidane no puede ser más acertada. El fútbol se olvida de lo que se hace. Ahora solo interesan los resultados y los cifras positivas en las cuentas bancarias, será por ello que son muy pocos los jugadores que se aferran al “equipo de su amores”, aquellos que besan la camiseta y se entregan por completo.
El periodista español César Zaragoza señala que hay dos tipos de futbolistas, los que son reconocidos por amar tanto la camiseta de su equipo y no quitársela en toda su carrera y a los que les da igual, a estos segundos les denomina “mercenarios del fútbol”.
Pero Zaragoza también reconoce que ha estos mercenarios los crearon los dirigentes, aquellos que no los valoraron como persona y que los trataron como un activo de su empresa, pensando en sacar réditos. De estos en nuestro país hay muchos, y en estos días estarán más visibles ya que empieza la temporada de transferencias. (O)

El fútbol, un deporte ingrato

Hace pocos días una de las figuras más importantes del mundo futbolístico, Zinedine Zidane, señaló: “El fútbol es ingrato, se olvida de lo que hiciste como jugador y entrenador”, al tiempo que reiteró que el “amor” por la camiseta se ha cambiado por los intereses económicos y personales.
Hoy, cuando se habla de contratos y traspasos millonarios de figuras y de jóvenes promesas, ya no se trata solo de lo puede aportar al equipo en lo deportivo, sino en lo económico pensando en futuras transferencias y en el marketing que genera su presencia.
Pero qué pasa con aquellas estrellas o figuras que entregaron su vida deportiva a un club y que, con el paso de los años, han sido relegados de los planos estelares y hoy abandonan el club por la puerta de atrás, ya que muy pocos reciben una despedida similar a lo que fue su llegada.
La declaración de Zidane no puede ser más acertada. El fútbol se olvida de lo que se hace. Ahora solo interesan los resultados y los cifras positivas en las cuentas bancarias, será por ello que son muy pocos los jugadores que se aferran al “equipo de su amores”, aquellos que besan la camiseta y se entregan por completo.
El periodista español César Zaragoza señala que hay dos tipos de futbolistas, los que son reconocidos por amar tanto la camiseta de su equipo y no quitársela en toda su carrera y a los que les da igual, a estos segundos les denomina “mercenarios del fútbol”.
Pero Zaragoza también reconoce que ha estos mercenarios los crearon los dirigentes, aquellos que no los valoraron como persona y que los trataron como un activo de su empresa, pensando en sacar réditos. De estos en nuestro país hay muchos, y en estos días estarán más visibles ya que empieza la temporada de transferencias. (O)