El desastre de La Josefina

Hace 26 años la provincia del Azuay sufrió una de las tragedias naturales más lamentables de la historia reciente y cuyos efectos se sienten en la zona hasta hoy. La noche del 29 de marzo de 1993, alrededor de 75 millones de toneladas de tierra del cerro Tamuga, del cantón Paute, se desprendieron arrasando un poblado existente en sus faldas, dejando casi 50 muertos, y taponando el cauce del río Paute, lo que convirtió a un valle agrícola y ganadero en un gigantesco embalse en el que se perdieron casas, cultivos, carreteras y otra obras de infraestructura.
Dos motivos marcaron el derrumbe de las rocas: la explotación ilegal de ripio y piedra en el cerro y las constantes lluvias de aquella época. La Defensa Civil y los bomberos fueron los primeros en llegar al sector El Descanso y ayudar a las personas que trataban de rescatar sus pertenencias. Allí comenzaron 30 días de angustia para los habitantes de la zona de Challuabamba y de Charasol porque el embalse crecía a diario, hasta el 1 de mayo de ese mismo año, cuando se forzó el desfogue de aguas, ocasionando destrozos aguas abajo del dique, en especial en el cantón Paute.
El área del desastre de La Josefina comprende desde el cerro Tamuga, pasando por los cerros Mishquiyacu, Shishío y Tubón. Luego de la tragedia se han conformado distintos organismos cuya tarea ha sido la estabilización de esa zona y evitar la explotación de áridos.
Según el Comité de Cogestión, creado mediante Decreto Presidencial en 2010, e integrado por la Secretaría del Agua, Gestión de Riesgos, Ministerio de Transporte, Gobernación del Azuay, entre otros organismos públicos, aún  hay temas pendientes que resolver como la remoción de material pétreo (hace un año faltaban 700.000 metros cúbicos), sin embargo ya no existe peligro de un nuevo desastre. (O)
Hace 26 años un deslave en el cerro Tamuga provocó uno de los desastres naturales más importantes que ha sufrido el Austro.

El desastre de La Josefina

Hace 26 años la provincia del Azuay sufrió una de las tragedias naturales más lamentables de la historia reciente y cuyos efectos se sienten en la zona hasta hoy. La noche del 29 de marzo de 1993, alrededor de 75 millones de toneladas de tierra del cerro Tamuga, del cantón Paute, se desprendieron arrasando un poblado existente en sus faldas, dejando casi 50 muertos, y taponando el cauce del río Paute, lo que convirtió a un valle agrícola y ganadero en un gigantesco embalse en el que se perdieron casas, cultivos, carreteras y otra obras de infraestructura.
Dos motivos marcaron el derrumbe de las rocas: la explotación ilegal de ripio y piedra en el cerro y las constantes lluvias de aquella época. La Defensa Civil y los bomberos fueron los primeros en llegar al sector El Descanso y ayudar a las personas que trataban de rescatar sus pertenencias. Allí comenzaron 30 días de angustia para los habitantes de la zona de Challuabamba y de Charasol porque el embalse crecía a diario, hasta el 1 de mayo de ese mismo año, cuando se forzó el desfogue de aguas, ocasionando destrozos aguas abajo del dique, en especial en el cantón Paute.
El área del desastre de La Josefina comprende desde el cerro Tamuga, pasando por los cerros Mishquiyacu, Shishío y Tubón. Luego de la tragedia se han conformado distintos organismos cuya tarea ha sido la estabilización de esa zona y evitar la explotación de áridos.
Según el Comité de Cogestión, creado mediante Decreto Presidencial en 2010, e integrado por la Secretaría del Agua, Gestión de Riesgos, Ministerio de Transporte, Gobernación del Azuay, entre otros organismos públicos, aún  hay temas pendientes que resolver como la remoción de material pétreo (hace un año faltaban 700.000 metros cúbicos), sin embargo ya no existe peligro de un nuevo desastre. (O)
Hace 26 años un deslave en el cerro Tamuga provocó uno de los desastres naturales más importantes que ha sufrido el Austro.