El compromiso con la ciudad

Hay acciones que marcan la diferencia. Desde hace 40 años, la Posada San Francisco es un espacio de apoyo para adultos mayores, personas con discapacidad, indigentes, migrantes y otras personas que atraviesan momentos complejos. Las personas que llegan a este lugar no solo reciben comida, hospedaje y atención en salud, reciben también afecto y un ambiente de tranquilidad.


Desde el 2018 este lugar ha incrementado sus esfuerzos para mantener la misma atención debido al éxodo masivo de migrantes venezolanos que, obligados por una crisis política y económica, han llegado al país en busca de mejores oportunidades. El reto ha sido enorme. La posada tiene capacidad para atender a 50 personas por día, pero hay días que tienen más de 500.
Este año el Concejo Cantonal decidió reconocer esa labor con la presea  Virrey Hurtado de Mendoza, la segunda más importante que se entregará mañana en la sesión conmemorativa por la Fundación de Cuenca.


Es también necesario reconocer que los ganadores de las preseas que este año ha escogido el Concejo Cantonal de Cuenca son personas e instituciones que se han destacado de gran manera por su servicio a  la ciudad. La presea principal recae sobre el colegio Herlinda Toral, que pronto cumplirá 95 años de una noble labor, la educación. Está también la insignia Hermano Miguel, al mérito docente, otorgada al profesor Enrique Gavilanes, quien ha dedicado su vida a la enseñanza en la parroquia Paccha, y a Clarita Vinueza, docente que a pesar de su jubilación continúa impartiendo clases en las zonas periféricas.


Los ganadores, tanto la posada como la institución educativa, recibirán los reconocimientos con el compromiso de seguir sirviendo a la ciudad. Un compromiso que podría contagiarse a los demás. (O)
Este año,
el Concejo Cantonal reconocerá
la labor desinteresada
y ejemplar de quienes sirven
a la ciudad.

El compromiso con la ciudad

Hay acciones que marcan la diferencia. Desde hace 40 años, la Posada San Francisco es un espacio de apoyo para adultos mayores, personas con discapacidad, indigentes, migrantes y otras personas que atraviesan momentos complejos. Las personas que llegan a este lugar no solo reciben comida, hospedaje y atención en salud, reciben también afecto y un ambiente de tranquilidad.


Desde el 2018 este lugar ha incrementado sus esfuerzos para mantener la misma atención debido al éxodo masivo de migrantes venezolanos que, obligados por una crisis política y económica, han llegado al país en busca de mejores oportunidades. El reto ha sido enorme. La posada tiene capacidad para atender a 50 personas por día, pero hay días que tienen más de 500.
Este año el Concejo Cantonal decidió reconocer esa labor con la presea  Virrey Hurtado de Mendoza, la segunda más importante que se entregará mañana en la sesión conmemorativa por la Fundación de Cuenca.


Es también necesario reconocer que los ganadores de las preseas que este año ha escogido el Concejo Cantonal de Cuenca son personas e instituciones que se han destacado de gran manera por su servicio a  la ciudad. La presea principal recae sobre el colegio Herlinda Toral, que pronto cumplirá 95 años de una noble labor, la educación. Está también la insignia Hermano Miguel, al mérito docente, otorgada al profesor Enrique Gavilanes, quien ha dedicado su vida a la enseñanza en la parroquia Paccha, y a Clarita Vinueza, docente que a pesar de su jubilación continúa impartiendo clases en las zonas periféricas.


Los ganadores, tanto la posada como la institución educativa, recibirán los reconocimientos con el compromiso de seguir sirviendo a la ciudad. Un compromiso que podría contagiarse a los demás. (O)
Este año,
el Concejo Cantonal reconocerá
la labor desinteresada
y ejemplar de quienes sirven
a la ciudad.