El cannabis como medicina

La Asamblea Nacional aprobó el uso de los derivados del cannabis para fines medicinales y terapéuticos. Mediante la reforma al Código Orgánico Integral Penal (COIP), se permite la producción, comercialización, uso, distribución y consumo del cannabis para casos medicinales o terapéuticos.
Si bien se estipula que su uso será exclusivo en casos medicinales o terapéuticos, existe cierta idea que con esta medida se deja la puerta abierta al consumo de drogas, algo que ha sido negado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en reiteradas ocasiones.
Han pasado más de 20 años desde que la OMS publicó un informe sobre las consecuencias del consumo de cannabis para la salud y, desde entonces, se han llevado a cabo importantes investigaciones sobre este tema.
El cannabis es la sustancia psicoactiva bajo control internacional que más se utiliza a nivel mundial. Se calcula que, en el 2017, 201,8 millones de personas de 15 a 64 años consumieron cannabis sin fines médicos en todo el mundo.
Argentina, por ejemplo, se permite su uso medicinal destinado a pacientes con ciertas enfermedades crónicas, y autoriza la producción de la sustancia a varios organismos científicos estatales, con fines de investigación, pero no el cultivo particular.
Según científicos argentinos, las propiedades paliativas del cannabis, observadas ya en alrededor de 50 patologías de distinto origen, son efectivas para atenuar o eliminar los efectos adversos de tratamientos oncológicos como la quimioterapia, ya que reduce las náuseas o la caquexia (pérdida de apetito).
Investigaciones han demostrado que el cannabis era utilizado desde muchos años atrás en diferentes culturas; los egipcios, la antigua cultura china, los griegos e incluso nuestros antepasados indígenas lo utilizaron como medicina en sus rituales. (O)

El cannabis como medicina

La Asamblea Nacional aprobó el uso de los derivados del cannabis para fines medicinales y terapéuticos. Mediante la reforma al Código Orgánico Integral Penal (COIP), se permite la producción, comercialización, uso, distribución y consumo del cannabis para casos medicinales o terapéuticos.
Si bien se estipula que su uso será exclusivo en casos medicinales o terapéuticos, existe cierta idea que con esta medida se deja la puerta abierta al consumo de drogas, algo que ha sido negado por la Organización Mundial de la Salud, OMS, en reiteradas ocasiones.
Han pasado más de 20 años desde que la OMS publicó un informe sobre las consecuencias del consumo de cannabis para la salud y, desde entonces, se han llevado a cabo importantes investigaciones sobre este tema.
El cannabis es la sustancia psicoactiva bajo control internacional que más se utiliza a nivel mundial. Se calcula que, en el 2017, 201,8 millones de personas de 15 a 64 años consumieron cannabis sin fines médicos en todo el mundo.
Argentina, por ejemplo, se permite su uso medicinal destinado a pacientes con ciertas enfermedades crónicas, y autoriza la producción de la sustancia a varios organismos científicos estatales, con fines de investigación, pero no el cultivo particular.
Según científicos argentinos, las propiedades paliativas del cannabis, observadas ya en alrededor de 50 patologías de distinto origen, son efectivas para atenuar o eliminar los efectos adversos de tratamientos oncológicos como la quimioterapia, ya que reduce las náuseas o la caquexia (pérdida de apetito).
Investigaciones han demostrado que el cannabis era utilizado desde muchos años atrás en diferentes culturas; los egipcios, la antigua cultura china, los griegos e incluso nuestros antepasados indígenas lo utilizaron como medicina en sus rituales. (O)