Desacuerdos en el Concejo

La sesión empezó cinco minutos antes de lo previsto. Una puntualidad que había desaparecido hace mucho de la sala de concejales daba paso a una nueva administración que se mostraba positiva. El alcalde Pedro Palacios entregó presentes a los concejales. Todos presentaron sus buenas intenciones, se pusieron de acuerdo para elegir a los escrutadores y saludaron la presencia de un Síndico Municipal de trayectoria en la función pública. Todo era cordialidad hasta que se dio paso a la elección de quien ocupará la vicealcaldía, una pugna de la que nadie salió victorioso.


El COOTAD invoca a la paridad en la elección del segundo al mando del Municipio, esto derivaría en elegir a una mujer para el cargo, pero en el Concejo hay otros criterios. El primer nominado fue un hombre, uno de los nombres que acompañó a Palacios rumbo a la alcaldía y que logró entrar al Cabildo. Los argumentos son pobres: Gobernabilidad y un espejismo de paridad invocando la presencia de las concejalas alternas. Pero no fue todo, en el juego de decisiones, Renace, el movimiento de Jefferson Pérez que anunciaba un cambio en la política, se fracturó y decidió apoyar a un concejal que no pertenece a su bancada en lugar de sumar votos a favor de su compañera Marisol Peñaloza, algo que dentro del Concejo no causó sorpresa pues se sabía de antemano de la decisión. Igualdad, con experiencia en la política, siguió su línea y apoyó a Paola Flores a pesar de que sabían que no existía una mayoría para nombrarla como vicealcaldesa, mientras el pequeño bloque de Participa, formado por dos ediles, dejó su candidatura en incógnito y optó por la lógica al mocionar que no se siga con un juego infertil de medición de fuerzas cuando era evidente que en el Concejo Cantonal no existe consenso, que a pesar de las promesas de remar juntos por Cuenca, existen desacuerdos. (O)


Es evidente que en el Concejo Cantonal no existe consenso, a pesar de las reiteradas promesas de remar juntos por Cuenca.

Desacuerdos en el Concejo

La sesión empezó cinco minutos antes de lo previsto. Una puntualidad que había desaparecido hace mucho de la sala de concejales daba paso a una nueva administración que se mostraba positiva. El alcalde Pedro Palacios entregó presentes a los concejales. Todos presentaron sus buenas intenciones, se pusieron de acuerdo para elegir a los escrutadores y saludaron la presencia de un Síndico Municipal de trayectoria en la función pública. Todo era cordialidad hasta que se dio paso a la elección de quien ocupará la vicealcaldía, una pugna de la que nadie salió victorioso.


El COOTAD invoca a la paridad en la elección del segundo al mando del Municipio, esto derivaría en elegir a una mujer para el cargo, pero en el Concejo hay otros criterios. El primer nominado fue un hombre, uno de los nombres que acompañó a Palacios rumbo a la alcaldía y que logró entrar al Cabildo. Los argumentos son pobres: Gobernabilidad y un espejismo de paridad invocando la presencia de las concejalas alternas. Pero no fue todo, en el juego de decisiones, Renace, el movimiento de Jefferson Pérez que anunciaba un cambio en la política, se fracturó y decidió apoyar a un concejal que no pertenece a su bancada en lugar de sumar votos a favor de su compañera Marisol Peñaloza, algo que dentro del Concejo no causó sorpresa pues se sabía de antemano de la decisión. Igualdad, con experiencia en la política, siguió su línea y apoyó a Paola Flores a pesar de que sabían que no existía una mayoría para nombrarla como vicealcaldesa, mientras el pequeño bloque de Participa, formado por dos ediles, dejó su candidatura en incógnito y optó por la lógica al mocionar que no se siga con un juego infertil de medición de fuerzas cuando era evidente que en el Concejo Cantonal no existe consenso, que a pesar de las promesas de remar juntos por Cuenca, existen desacuerdos. (O)


Es evidente que en el Concejo Cantonal no existe consenso, a pesar de las reiteradas promesas de remar juntos por Cuenca.