De la protesta al terrorismo

Los actos vandálicos y terroristas, sí terroristas, registrados la tarde del sábado en Quito son una muestra que la protesta de diferentes grupos de la sociedad por las medidas económicas del Gobierno ha trastocado su verdadero sentido y ahora lo que buscan es la desestabilización no de un gobierno, sino del país entero.
La Real Academia de la Lengua Española, RAE, da tres definiciones la palabra Terrorismo.
Primera; dominación por el terror. Segunda; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror y finalmente; actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.
Todos estos significados se juntaron la tarde y noche del sábado en Quito; ya que delincuentes y terroristas atacaron medios de comunicación, sin importar que en su interior se encontraban sus trabajadores; edificios de entidades públicas, negocios privados e incluso viviendas, con el claro objetivo de robas. Recordemos que semanas atrás la clase transportista inició una protesta por su disconformidad por las medidas, la cual ha cesado su reclamo; la posta fue asumida por los indígenas, quienes en reiteradas ocasiones se han separado de grupos oportunistas que buscan causar el caos. Surgen preguntas como: ¿Quién está detrás de estos actos terroristas? ¿Quién coordina estas acciones?  Porque el objetivo es claro; se busca crear alarma social, infundir el miedo y desestabilizar a un país en el que, la protesta ha jugado un papel trascendental; pero nunca ha caído en el plano del terrorismo.
Por ello, todos debemos desenmascarar a estos vándalos, a estos terroristas, que disfrazados de protestantes buscan su beneficio particular o para terceros. (O)
l legítimo derecho a la protesta se ha convertido en actos delictivos y hasta terroristas en ciertas ciudades del país.

De la protesta al terrorismo

Los actos vandálicos y terroristas, sí terroristas, registrados la tarde del sábado en Quito son una muestra que la protesta de diferentes grupos de la sociedad por las medidas económicas del Gobierno ha trastocado su verdadero sentido y ahora lo que buscan es la desestabilización no de un gobierno, sino del país entero.
La Real Academia de la Lengua Española, RAE, da tres definiciones la palabra Terrorismo.
Primera; dominación por el terror. Segunda; sucesión de actos de violencia ejecutados para infundir terror y finalmente; actuación criminal de bandas organizadas, que, reiteradamente y por lo común de modo indiscriminado, pretende crear alarma social con fines políticos.
Todos estos significados se juntaron la tarde y noche del sábado en Quito; ya que delincuentes y terroristas atacaron medios de comunicación, sin importar que en su interior se encontraban sus trabajadores; edificios de entidades públicas, negocios privados e incluso viviendas, con el claro objetivo de robas. Recordemos que semanas atrás la clase transportista inició una protesta por su disconformidad por las medidas, la cual ha cesado su reclamo; la posta fue asumida por los indígenas, quienes en reiteradas ocasiones se han separado de grupos oportunistas que buscan causar el caos. Surgen preguntas como: ¿Quién está detrás de estos actos terroristas? ¿Quién coordina estas acciones?  Porque el objetivo es claro; se busca crear alarma social, infundir el miedo y desestabilizar a un país en el que, la protesta ha jugado un papel trascendental; pero nunca ha caído en el plano del terrorismo.
Por ello, todos debemos desenmascarar a estos vándalos, a estos terroristas, que disfrazados de protestantes buscan su beneficio particular o para terceros. (O)
l legítimo derecho a la protesta se ha convertido en actos delictivos y hasta terroristas en ciertas ciudades del país.