Control de carne en los mercados

En una inspección rápida efectuada en los centros de abastos de la ciudad, la Dirección Municipal de Mercados indentificó que una gran parte de las reses que llegan a estos espacios no tiene el sello de garantía del camal, es decir, proviene de lugares de faenamiento clandestinos.
La venta de carne sin cumplir rigurosamente con la cadena de frío que la mantiene segura para su consumo es frecuente en los mercados. Nos hemos acostumbrados a ver con frecuencia en las calles que llevan a los centros de abastos vehículos que transportan grandes piezas de este producto sin las medidas necesarias para su conservación. Y a muchos no les sorprende ni genera desconfianza el hecho de que la carne esté expuesta por horas al aire libre en los puestos de los mercados. Esta situación está normalizada en Cuenca, admiten las autoridades competentes. Ese es un problema importante, porque los consumidores deben ser los primeros en exigir calidad al momento de comprar los productos, verificar que la carne esté refrigerada, con los sellos de garantía y en un ambiente limpio. Si los compradores lo exigen, los comerciantes se verán obligados a mejorar la atención al cliente.
Este hecho está vinculado a otro problema que persiste en la ciudad: los camales clandestinos, pese a las intervenciones y controles que se han efectuado.
Según datos de Agrocalidad, en lo que va del año se han clausurado cinco espacios de faenamiento ilegales en Cuenca.
Es necesario que las autoridades a cargo fortalezcan el control de la cadena de frío para garantizar la sanidad de los productos que consumimos. Al igual forma, que se siga interviniendo en estos lugares que ponen en riesgo la salud de las personas. (O)

Es necesario que las autoridades fortalezcan el control de la cadena de frío para garantizar la sanidad de los productos.

Control de carne en los mercados

En una inspección rápida efectuada en los centros de abastos de la ciudad, la Dirección Municipal de Mercados indentificó que una gran parte de las reses que llegan a estos espacios no tiene el sello de garantía del camal, es decir, proviene de lugares de faenamiento clandestinos.
La venta de carne sin cumplir rigurosamente con la cadena de frío que la mantiene segura para su consumo es frecuente en los mercados. Nos hemos acostumbrados a ver con frecuencia en las calles que llevan a los centros de abastos vehículos que transportan grandes piezas de este producto sin las medidas necesarias para su conservación. Y a muchos no les sorprende ni genera desconfianza el hecho de que la carne esté expuesta por horas al aire libre en los puestos de los mercados. Esta situación está normalizada en Cuenca, admiten las autoridades competentes. Ese es un problema importante, porque los consumidores deben ser los primeros en exigir calidad al momento de comprar los productos, verificar que la carne esté refrigerada, con los sellos de garantía y en un ambiente limpio. Si los compradores lo exigen, los comerciantes se verán obligados a mejorar la atención al cliente.
Este hecho está vinculado a otro problema que persiste en la ciudad: los camales clandestinos, pese a las intervenciones y controles que se han efectuado.
Según datos de Agrocalidad, en lo que va del año se han clausurado cinco espacios de faenamiento ilegales en Cuenca.
Es necesario que las autoridades a cargo fortalezcan el control de la cadena de frío para garantizar la sanidad de los productos que consumimos. Al igual forma, que se siga interviniendo en estos lugares que ponen en riesgo la salud de las personas. (O)

Es necesario que las autoridades fortalezcan el control de la cadena de frío para garantizar la sanidad de los productos.