Petróleo mancha a Aguarico

Huele a crudo, esa sustancia negra, brillante, que reposa bajo una capa de vegetación. Son los restos del petróleo que por 12 años fue extraído del pozo Aguarico 4 por Texaco, ahora Chevron, y que quedaron en la superficie.
La piscina del pozo Aguarico 4, que se encuentra en el campo petrolero Shushufindi, contiene restos del crudo extraído durante 12 años. Ahora está protegido y no se permite el ingreso de personas particulares. Jackeline Beltrán | EL TIEMPO

El Aguarico 4 es un pozo petrolero que se encuentra en el cantón Shushufindi de la provincia de Sucumbíos, en una de las zonas más lejanas del Oriente ecuatoriano. Fue operado por la empresa Texaco, ahora Chevron, desde 1974 hasta 1986. Hoy no hay más máquinas, más perforaciones. El pozo está cerrado, oxidado, resguardado bajo cintas que alertan el peligro de acercarse a él. Hoy es un testimonio de la huella que dejó el petróleo en las tierras amazónicas.


Shushufindi es un pueblo que no disfrutó de la riqueza que salió de su tierra. Una riqueza que no sabían que existía y que se podía convertir en viviendas, caminos, educación, agua potable, salud... Los beneficios llegaron tarde, muchos años después.


La vía que conduce a Shushufindi está en buenas condiciones, pocos vehículos circulan por ahí; en su mayoría son oficiales. El paisaje es verde, está lleno de una abundante vegetación, en la que destacan pocas casas, de madera vieja, descolorida, con techos de zinc y una que otra de ladrillo, con colores más llamativos.


Además de petróleo, la Amazonía ofrece vida, un extenso paisaje verde, agua correntosa, una gran variedad de plantas y de animales... Se puede llegar desde Nueva Loja, la cabecera cantonal de Lago Agrio, a Shushufindi por carretera, pero para ahorrarse unos minutos están las gabarras, embarcaciones que permiten cruzar el río Aguarico en menos tiempo.


Los moradores del lugar sostienen que sufren de enfermedades provocadas por el petróleo, principalmente el cáncer. No hay cifras o un estudio que lo compruebe, pero están las voces de quienes aseguran ser perjudicados.


Julia González llegó a Shushufindi a los 11 años, ahora tiene 53. La empresa petrolera perforó un pozo en su propiedad recién adquirida “sin pedir permiso”. “Nos dejaron el agua contaminada, no había control y vinieron las enfermedades”, afirma convencida.
González recordó que había un riachuelo en su finca, de donde obtenían el agua para beber. “El agua llegaba con un color amarillo, con eso lavábamos, cocinábamos, no sabíamos que nos podía hacer daño”, cuenta.

 El dilema del desarrollo
Carmen Zambrano recuerda a Shushufindi como un lugar hemoso. “No ha dejado de serlo”, dice. Lo que más extraña es el canto de los animales, “ahora no se oye como antes”, a pesar de que el sonido de los grillos y otros insectos se mantiene con fuerza en el lugar.
Zambrano no mira a la industria petrolera como un mecanismo de desarrollo. “Hay desarrollo para otros pueblos más grandes, para nosotros no. Aquí sacan el petróleo y dejan la contaminación, la chatarra, la basura... Lo poco que hay lo hemos conseguido a punta de paros”, asegura. Para ella, “lo mejor es que el petróleo se quede bajo tierra”.


Para Joffre Poma, alcalde de Lago Agrio, un cantón petrolero con 92.000 habitantes, la industria petrolera tiene dos caras: una etapa “nefasta”, con una “política ambiental débil”, que provocó los daños que ahora son parte de un conflicto legal. “Nos acostumbramos a ser ciudades y provincias de paralizaciones, Sucumbíos se hizo famosa por eso, para poder demandar algo de lo que se extraía de aquí”, asegura Poma.


La otra cara de la moneda es “la justicia con la Amazonía”, como la califica el alcalde. Ahora, el 60 por ciento de la población de Lago Agrio tiene agua potable y alcantarillado, además cuenta con nuevos establecimientos educativos y mejores condiciones en vialidad, según el funcionario. 

La campaña de Ecuador para enfrentar a Chevron

El pozo Aguarico 4, ubicado en la zona norte del campo Shushufindi y una mano manchada de petróleo se convirtieron en los símbolos de la campaña que emprendió el Estado durante un proceso judicial contra la petrolera Chevron.


La mano sucia de Chevron pretende mostrar al mundo “el daño ambiental que dejó la empresa en el país” desde 1964, cuando Texaco inició la fase de exploración en la Amazonía. A esta iniciativa se suman personajes de relevancia internacional, como el actor Danny Glover, que llegó a la zona el martes anterior.


Glover introdujo su mano derecha en la piscina del pozo Aguarico 4. “Esto es crudo, lo podemos oler... En mi país no se ve esto”, fue la expresión de Glover cuando salió de la piscina y enseñó la mano llena de petróleo.


En ese momento, la empresa Chevron envió un comunicado en el que calificaba de “show mediático” a la visita del actor. “Las oficinas de la petrolera están cerca a mi casa, cualquier cosa que me tengan que decir, saben en dónde encontrarme”, fue la respuesta de Glover.

 Historia

En 1964, Texaco comenzó la exploración petrolera en el noroeste del país, en el 2001 se fusiona con Chevron, la segunda empresa petrolera más importante de Estados Unidos. Hasta 1990, Texaco extrajo el 88 por ciento del total de la producción ecuatoriana del petróleo, según datos oficiales del Estado.


El Estado acusa a Chevron de haber emprendido una campaña de desprestigio en contra del país, luego de que se reclamó que la remediación ambiental en la zona afectada por el petróleo no se cumplió a cabalidad.


Por su parte, Chevron asegura que ya cumplió con la remediación y que “cualquier problema ambiental en esa zona es exclusiva responsabilidad del Estado ecuatoriano y su petrolera estatal, Petroecuador”.

Ubicación
Texaco-Chevron operó en siete bloques y campos petroleros en las provincias de Sucumbíos y Orellana.

Operación
Texaco operó entre 1964 y 1992 en 221 pozos petroleros y cerca de 1.000 piscinas en las provincias orientales.

Petroamazonas
El campamento de la empresa estatal Petroamazonas se encuentra en Lago Agrio, provincia de Sucumbíos.

Visitas
El Estado espera la visita de más personajes destacados, como filósofos, políticos y artistas al Aguarico 4.

Lago Agrio.

Jackeline Beltrán
EL TIEMPO • CUENCA
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Petróleo mancha a Aguarico

La piscina del pozo Aguarico 4, que se encuentra en el campo petrolero Shushufindi, contiene restos del crudo extraído durante 12 años. Ahora está protegido y no se permite el ingreso de personas particulares. Jackeline Beltrán | EL TIEMPO

El Aguarico 4 es un pozo petrolero que se encuentra en el cantón Shushufindi de la provincia de Sucumbíos, en una de las zonas más lejanas del Oriente ecuatoriano. Fue operado por la empresa Texaco, ahora Chevron, desde 1974 hasta 1986. Hoy no hay más máquinas, más perforaciones. El pozo está cerrado, oxidado, resguardado bajo cintas que alertan el peligro de acercarse a él. Hoy es un testimonio de la huella que dejó el petróleo en las tierras amazónicas.


Shushufindi es un pueblo que no disfrutó de la riqueza que salió de su tierra. Una riqueza que no sabían que existía y que se podía convertir en viviendas, caminos, educación, agua potable, salud... Los beneficios llegaron tarde, muchos años después.


La vía que conduce a Shushufindi está en buenas condiciones, pocos vehículos circulan por ahí; en su mayoría son oficiales. El paisaje es verde, está lleno de una abundante vegetación, en la que destacan pocas casas, de madera vieja, descolorida, con techos de zinc y una que otra de ladrillo, con colores más llamativos.


Además de petróleo, la Amazonía ofrece vida, un extenso paisaje verde, agua correntosa, una gran variedad de plantas y de animales... Se puede llegar desde Nueva Loja, la cabecera cantonal de Lago Agrio, a Shushufindi por carretera, pero para ahorrarse unos minutos están las gabarras, embarcaciones que permiten cruzar el río Aguarico en menos tiempo.


Los moradores del lugar sostienen que sufren de enfermedades provocadas por el petróleo, principalmente el cáncer. No hay cifras o un estudio que lo compruebe, pero están las voces de quienes aseguran ser perjudicados.


Julia González llegó a Shushufindi a los 11 años, ahora tiene 53. La empresa petrolera perforó un pozo en su propiedad recién adquirida “sin pedir permiso”. “Nos dejaron el agua contaminada, no había control y vinieron las enfermedades”, afirma convencida.
González recordó que había un riachuelo en su finca, de donde obtenían el agua para beber. “El agua llegaba con un color amarillo, con eso lavábamos, cocinábamos, no sabíamos que nos podía hacer daño”, cuenta.

 El dilema del desarrollo
Carmen Zambrano recuerda a Shushufindi como un lugar hemoso. “No ha dejado de serlo”, dice. Lo que más extraña es el canto de los animales, “ahora no se oye como antes”, a pesar de que el sonido de los grillos y otros insectos se mantiene con fuerza en el lugar.
Zambrano no mira a la industria petrolera como un mecanismo de desarrollo. “Hay desarrollo para otros pueblos más grandes, para nosotros no. Aquí sacan el petróleo y dejan la contaminación, la chatarra, la basura... Lo poco que hay lo hemos conseguido a punta de paros”, asegura. Para ella, “lo mejor es que el petróleo se quede bajo tierra”.


Para Joffre Poma, alcalde de Lago Agrio, un cantón petrolero con 92.000 habitantes, la industria petrolera tiene dos caras: una etapa “nefasta”, con una “política ambiental débil”, que provocó los daños que ahora son parte de un conflicto legal. “Nos acostumbramos a ser ciudades y provincias de paralizaciones, Sucumbíos se hizo famosa por eso, para poder demandar algo de lo que se extraía de aquí”, asegura Poma.


La otra cara de la moneda es “la justicia con la Amazonía”, como la califica el alcalde. Ahora, el 60 por ciento de la población de Lago Agrio tiene agua potable y alcantarillado, además cuenta con nuevos establecimientos educativos y mejores condiciones en vialidad, según el funcionario. 

La campaña de Ecuador para enfrentar a Chevron

El pozo Aguarico 4, ubicado en la zona norte del campo Shushufindi y una mano manchada de petróleo se convirtieron en los símbolos de la campaña que emprendió el Estado durante un proceso judicial contra la petrolera Chevron.


La mano sucia de Chevron pretende mostrar al mundo “el daño ambiental que dejó la empresa en el país” desde 1964, cuando Texaco inició la fase de exploración en la Amazonía. A esta iniciativa se suman personajes de relevancia internacional, como el actor Danny Glover, que llegó a la zona el martes anterior.


Glover introdujo su mano derecha en la piscina del pozo Aguarico 4. “Esto es crudo, lo podemos oler... En mi país no se ve esto”, fue la expresión de Glover cuando salió de la piscina y enseñó la mano llena de petróleo.


En ese momento, la empresa Chevron envió un comunicado en el que calificaba de “show mediático” a la visita del actor. “Las oficinas de la petrolera están cerca a mi casa, cualquier cosa que me tengan que decir, saben en dónde encontrarme”, fue la respuesta de Glover.

 Historia

En 1964, Texaco comenzó la exploración petrolera en el noroeste del país, en el 2001 se fusiona con Chevron, la segunda empresa petrolera más importante de Estados Unidos. Hasta 1990, Texaco extrajo el 88 por ciento del total de la producción ecuatoriana del petróleo, según datos oficiales del Estado.


El Estado acusa a Chevron de haber emprendido una campaña de desprestigio en contra del país, luego de que se reclamó que la remediación ambiental en la zona afectada por el petróleo no se cumplió a cabalidad.


Por su parte, Chevron asegura que ya cumplió con la remediación y que “cualquier problema ambiental en esa zona es exclusiva responsabilidad del Estado ecuatoriano y su petrolera estatal, Petroecuador”.

Ubicación
Texaco-Chevron operó en siete bloques y campos petroleros en las provincias de Sucumbíos y Orellana.

Operación
Texaco operó entre 1964 y 1992 en 221 pozos petroleros y cerca de 1.000 piscinas en las provincias orientales.

Petroamazonas
El campamento de la empresa estatal Petroamazonas se encuentra en Lago Agrio, provincia de Sucumbíos.

Visitas
El Estado espera la visita de más personajes destacados, como filósofos, políticos y artistas al Aguarico 4.

Lago Agrio.

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