SIP acusa a Correa de querer debilitar la CIDH

La reforma de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, CIDH, que se discutirá el viernes en Washington, es una iniciativa del presidente Rafael Correa, para “debilitar” y “ahogar” económicamente a ese organismo, según la Sociedad Interamericana de Prensa, SIP.
Delegados de los estados integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la reunión que se desarrolló en Guayaquil, la semana pasada. API

La reforma daría a Correa y los gobernantes que la promueven la “potestad de violar los Derechos Humanos dentro de sus países sin que nadie desde afuera les señale los errores, desvíos o violaciones flagrantes de los Derechos Humanos y la libertad de expresión”, dijo ayer Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.


Paolillo aseguró que Correa y quienes le acompañan en esta “cruzada para debilitar el sistema interamericano de protección de Derechos Humanos” quieren transformarlo en un simple organismo de “promoción de derechos”, sin capacidad de denuncia.

 Reunión
Los cancilleres de los países miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA, se reunirán el viernes en Washington precisamente para tratar de cómo reformar la CIDH.
Paolillo expresó la enorme alarma con que la SIP contempla una posible reforma de la CIDH y de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión promovida por los países de la ALBA.


El propósito de Correa, denunció Paolillo, es “desvirtuar el cometido de la CIDH” para suprimir todo tipo de control exterior y “lograr el control absoluto del Estado”.   

    
“Correa ya mató a Montesquieu”, y ahora quiere que “lo que queda de control sobre violación de los Derechos Humanos y, en particular de la violación de la libertad de expresión, deje de funcionar”, por eso intenta con ese “atrevimiento” desactivar la CIDH y la Relatoría, prosiguió en su denuncia.


En ese sentido, advirtió de que en Ecuador la separación de poderes y la independencia de los jueces y del poder judicial “han dejado de existir”, además de que el “Congreso está absolutamente dominado por Correa”.


“Ese es el talante autoritario y casi totalitario de Correa”, expresó abiertamente, al tiempo que cargó contra el “influjo avasallador” del mandatario ecuatoriano, que “intenta condicionar el apoyo financiero a la CIDH y la Relatoría para la libertad de expresión”.


“Sería una forma de ahogarla económicamente para que no pudiera funcionar”, insistió Paolillo, director del semanario uruguayo Búsqueda, quien también se refirió a la petición de los promotores de la reforma de que se traslade la sede de la CIDH a otro país y apuntó que no es una cuestión “irrelevante”, sino que “tiene una intención clarísima”.


“Si la CIDH deja de funcionar en Washington, deja entonces de funcionar en la OEA y, al separarla, es como si la mandaras a Siberia”, dijo. “La intención es sacarla de la OEA para desactivarla y condenarla a la más absoluta irrelevancia”.

Miami, EFE.


 

SIP acusa a Correa de querer debilitar la CIDH

Delegados de los estados integrantes de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en la reunión que se desarrolló en Guayaquil, la semana pasada. API

La reforma daría a Correa y los gobernantes que la promueven la “potestad de violar los Derechos Humanos dentro de sus países sin que nadie desde afuera les señale los errores, desvíos o violaciones flagrantes de los Derechos Humanos y la libertad de expresión”, dijo ayer Claudio Paolillo, presidente de la Comisión de Libertad de Prensa e Información de la SIP.


Paolillo aseguró que Correa y quienes le acompañan en esta “cruzada para debilitar el sistema interamericano de protección de Derechos Humanos” quieren transformarlo en un simple organismo de “promoción de derechos”, sin capacidad de denuncia.

 Reunión
Los cancilleres de los países miembros de la Organización de Estados Americanos, OEA, se reunirán el viernes en Washington precisamente para tratar de cómo reformar la CIDH.
Paolillo expresó la enorme alarma con que la SIP contempla una posible reforma de la CIDH y de la Relatoría Especial para la Libertad de Expresión promovida por los países de la ALBA.


El propósito de Correa, denunció Paolillo, es “desvirtuar el cometido de la CIDH” para suprimir todo tipo de control exterior y “lograr el control absoluto del Estado”.   

    
“Correa ya mató a Montesquieu”, y ahora quiere que “lo que queda de control sobre violación de los Derechos Humanos y, en particular de la violación de la libertad de expresión, deje de funcionar”, por eso intenta con ese “atrevimiento” desactivar la CIDH y la Relatoría, prosiguió en su denuncia.


En ese sentido, advirtió de que en Ecuador la separación de poderes y la independencia de los jueces y del poder judicial “han dejado de existir”, además de que el “Congreso está absolutamente dominado por Correa”.


“Ese es el talante autoritario y casi totalitario de Correa”, expresó abiertamente, al tiempo que cargó contra el “influjo avasallador” del mandatario ecuatoriano, que “intenta condicionar el apoyo financiero a la CIDH y la Relatoría para la libertad de expresión”.


“Sería una forma de ahogarla económicamente para que no pudiera funcionar”, insistió Paolillo, director del semanario uruguayo Búsqueda, quien también se refirió a la petición de los promotores de la reforma de que se traslade la sede de la CIDH a otro país y apuntó que no es una cuestión “irrelevante”, sino que “tiene una intención clarísima”.


“Si la CIDH deja de funcionar en Washington, deja entonces de funcionar en la OEA y, al separarla, es como si la mandaras a Siberia”, dijo. “La intención es sacarla de la OEA para desactivarla y condenarla a la más absoluta irrelevancia”.

Miami, EFE.