Dilema por Assange y Barankov

La Corte Nacional de Justicia, CNJ, anunció que resolvería esta misma semana el pedido de extradición del bielorruso Alexander Barankov, ex miembro del servicio secreto de la Fuerza Pública de su país.
El presidente Rafael Correa durante un diálogo con la prensa extranjera en Quito. EFE

Barankov es un excapitán del Ejército de Bielorrusia, de 30 años, quien desde hace más de dos meses guarda prisión en Quito luego de haber sido detenido “con fines de extradición” por disposición de la Corte Nacional de Justicia.


Sobre Barankov pesa un proceso pendiente en Bielorrusia por cargos de fraude y soborno. En 2009, el exmilitar huyó de su país y llegó a Ecuador, donde al año siguiente recibió la condición de refugiado.
Aunque corresponsales de la BBC en Bielorrusia señalan que su condición de perseguido no está clara, las autoridades ecuatorianas consideraron que había méritos para otorgarle los beneficios asociados a quienes reciben ese estatus.

 Silencio


En ese contexto el presidente Rafael Correa, indicó ayer que el caso de Barankov, es judicial por lo que no se puede pronunciar al respecto.
“Aquí nadie guarda prisión sin una orden judicial, este es un caso judicial, yo no me puedo pronunciar sobre un caso que está en la justicia”, dijo el Presidente, en diálogo con la prensa extranjera.


Señaló que cuando el caso del bielorruso salga de la Corte Nacional de Justicia y llegue a sus manos se pronunciará sobre el tema y tomará una decisión de acuerdo a la ley.

 Cuestionamientos


Las declaraciones se dieron tras cuestionamientos sobre el caso Barankov, quien dice que corre peligro de muerte si es devuelto a su país de origen, y que ha sido comparado con el del hácker informático Julian Assange, a quien el Gobierno ecuatoriano otorgó asilo diplomático la semana pasada para evitar que sea extraditado a Suecia, donde enfrenta problemas legales por delitos sexuales.


De acuerdo al mandatario, el caso está en la CNJ. “Este es un estado de derecho donde hay independencia de funciones y no quisiera pronunciarme sobre un caso que está todavía esta tratándose en nuestro sistema judicial”, reportaron medios locales de televisión.


De resolver la CNJ la procedencia de la extradición de Barankov, de acuerdo con las leyes ecuatorianas, será el presidente Correa quien tendrá la última palabra en el caso, según reseñó la BBC. (RET)

Contactos con Reino Unido

El presidente Rafael Correa confirmó ayer que ha habido contactos con funcionarios británicos de “nivel medio” por el caso Assange e hizo votos para “retomarlos al más alto nivel” al subrayar que Ecuador está abierto al diálogo. “Pese a que no hemos recibido ninguna disculpa por parte de Gran Bretaña y no se ha retractado explícitamente de esta amenaza que es al planeta entero (...), estamos totalmente abiertos al diálogo”, subrayó Correa en un encuentro con la prensa extranjera en Quito.


Ecuador espera un “rechazo contundente, sin ambigüedades” por parte de la OEA. que ha convocado para mañana una reunión de cancilleres, ante la “amenaza” británica, dijo Correa.


En torno a las posibles retaliaciones económicas a nivel internacional, Correa llamó la atención sobre la doble moral de EE.UU. que pretende no tomar partido en el caso Assange y, sin embargo, envía la amenaza de no renovar las preferencias arancelarias establecidas en el ATPDEA. “Que hagan lo que les de la gana: Ecuador no vende su soberanía.

Nuestra respuesta: Quédense con sus preferencias arancelarias y si quieren contribución del Ecuador para un curso de ética y de capacitación en Derechos Humanos, cuenten con esos recursos”, dijo.

Quito.

Dilema por Assange y Barankov

El presidente Rafael Correa durante un diálogo con la prensa extranjera en Quito. EFE

Barankov es un excapitán del Ejército de Bielorrusia, de 30 años, quien desde hace más de dos meses guarda prisión en Quito luego de haber sido detenido “con fines de extradición” por disposición de la Corte Nacional de Justicia.


Sobre Barankov pesa un proceso pendiente en Bielorrusia por cargos de fraude y soborno. En 2009, el exmilitar huyó de su país y llegó a Ecuador, donde al año siguiente recibió la condición de refugiado.
Aunque corresponsales de la BBC en Bielorrusia señalan que su condición de perseguido no está clara, las autoridades ecuatorianas consideraron que había méritos para otorgarle los beneficios asociados a quienes reciben ese estatus.

 Silencio


En ese contexto el presidente Rafael Correa, indicó ayer que el caso de Barankov, es judicial por lo que no se puede pronunciar al respecto.
“Aquí nadie guarda prisión sin una orden judicial, este es un caso judicial, yo no me puedo pronunciar sobre un caso que está en la justicia”, dijo el Presidente, en diálogo con la prensa extranjera.


Señaló que cuando el caso del bielorruso salga de la Corte Nacional de Justicia y llegue a sus manos se pronunciará sobre el tema y tomará una decisión de acuerdo a la ley.

 Cuestionamientos


Las declaraciones se dieron tras cuestionamientos sobre el caso Barankov, quien dice que corre peligro de muerte si es devuelto a su país de origen, y que ha sido comparado con el del hácker informático Julian Assange, a quien el Gobierno ecuatoriano otorgó asilo diplomático la semana pasada para evitar que sea extraditado a Suecia, donde enfrenta problemas legales por delitos sexuales.


De acuerdo al mandatario, el caso está en la CNJ. “Este es un estado de derecho donde hay independencia de funciones y no quisiera pronunciarme sobre un caso que está todavía esta tratándose en nuestro sistema judicial”, reportaron medios locales de televisión.


De resolver la CNJ la procedencia de la extradición de Barankov, de acuerdo con las leyes ecuatorianas, será el presidente Correa quien tendrá la última palabra en el caso, según reseñó la BBC. (RET)

Contactos con Reino Unido

El presidente Rafael Correa confirmó ayer que ha habido contactos con funcionarios británicos de “nivel medio” por el caso Assange e hizo votos para “retomarlos al más alto nivel” al subrayar que Ecuador está abierto al diálogo. “Pese a que no hemos recibido ninguna disculpa por parte de Gran Bretaña y no se ha retractado explícitamente de esta amenaza que es al planeta entero (...), estamos totalmente abiertos al diálogo”, subrayó Correa en un encuentro con la prensa extranjera en Quito.


Ecuador espera un “rechazo contundente, sin ambigüedades” por parte de la OEA. que ha convocado para mañana una reunión de cancilleres, ante la “amenaza” británica, dijo Correa.


En torno a las posibles retaliaciones económicas a nivel internacional, Correa llamó la atención sobre la doble moral de EE.UU. que pretende no tomar partido en el caso Assange y, sin embargo, envía la amenaza de no renovar las preferencias arancelarias establecidas en el ATPDEA. “Que hagan lo que les de la gana: Ecuador no vende su soberanía.

Nuestra respuesta: Quédense con sus preferencias arancelarias y si quieren contribución del Ecuador para un curso de ética y de capacitación en Derechos Humanos, cuenten con esos recursos”, dijo.

Quito.