Vulnerabilidad de refugiados

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, ACNUR, alertó ayer sobre la vulnerabilidad de los refugiados colombianos en el país ante las redes de trata, especialmente en la zona fronteriza.
Grupo de refugiadas colombianas, acogidas por el Gobierno. Archivo

“El tema de refugio y trata están muy vinculados, lastimosamente, en el sentido de que las personas refugiadas necesitan protección, acaban siendo víctimas de trata”, señaló ayer Reem Alsalem, oficial de Protección del ACNUR.


Alsalem detalló que en la zona fronteriza de Ecuador con Colombia hay casos de explotación sexual a mujeres y adolescentes colombianas y de explotación laboral, especialmente en las plantaciones de palma y bananeras.


Estas personas “viven en condiciones muy pobres, no están pagados, no tienen derechos”, dijo el representante de ACNUR durante “El encuentro nacional de trata de personas y tráfico ilícito de personas”, que inició ayer y concluye mañana en Quito.


Además, Alsalem resaltó que hay “trata de menores de edad”, empleados para “fines delictivos” y también “reclutados forzosamente para cumplir los objetivos de los grupos armados irregulares” que se encuentran en las zonas fronterizas.


En Ecuador hay alrededor de 56.000 refugiados de los cuales, el 98 por ciento son colombianos.


Señaló que muchos refugiados no tienen documentos, por lo que son más vulnerables a ser captados.


El hecho de que no vivan en una situación legal en Ecuador, dijo Alsalem, hace que no puedan acceder a trabajos convencionales y les dificulta denunciar la violencia o los abusos, por lo que están indefensos ante “la extorsión, al fraude, los engaños de los miembros de trata”.


Alsalem señaló que muchos de los refugiados viven en “zonas aisladas” de la frontera norte y no acceden a las oficinas de migración porque no tienen dinero para viajar hasta las ciudades o al no tener documentos tienen miedo de ser deportados.


Por otro lado, la ACNUR resaltó que a veces colombianas que están en Ecuador, pero que en un principio no son refugiadas, caen en manos de una red de trata, huyen y acaban pidiendo refugio pues si vuelven a Colombia pueden sufrir represalias de la banda que las captó o de la familia que se siente avergonzada de ellas por haber ejercido la prostitución.

Violencia obliga a huir a colombianos

Reem Alsalem, oficial de Protección del. ACNUR dijo que el 51 por ciento de las trabajadoras sexuales colombianas en la frontera norte no lo era en su país natal, sino que inició ese trabajo en Ecuador, en muchas ocasiones para alimentar a sus familias, mientras que muchas de ellas huyeron de sus países por la violencia.


Puso el caso de Esmeraldas, donde el 58 por ciento de las trabajadoras sexuales colombianas proceden de regiones en la frontera con altos índices de violencia como Putumayo, Nariño y Cauca. Además.


“Han dicho que están huyendo de su país por el conflicto de Colombia”, resaltó Alsalem, quien afirmó que el ACNUR no tiene estadísticas a nivel nacional.


Para Alsalem, uno de los problemas es que en ocasiones las autoridades se limitan a ver si las mujeres están en situación legal en el país, en vez de constatar si son víctimas de trata, y proceden a deportarlas.

Quito, EFE.

Vulnerabilidad de refugiados

Grupo de refugiadas colombianas, acogidas por el Gobierno. Archivo

“El tema de refugio y trata están muy vinculados, lastimosamente, en el sentido de que las personas refugiadas necesitan protección, acaban siendo víctimas de trata”, señaló ayer Reem Alsalem, oficial de Protección del ACNUR.


Alsalem detalló que en la zona fronteriza de Ecuador con Colombia hay casos de explotación sexual a mujeres y adolescentes colombianas y de explotación laboral, especialmente en las plantaciones de palma y bananeras.


Estas personas “viven en condiciones muy pobres, no están pagados, no tienen derechos”, dijo el representante de ACNUR durante “El encuentro nacional de trata de personas y tráfico ilícito de personas”, que inició ayer y concluye mañana en Quito.


Además, Alsalem resaltó que hay “trata de menores de edad”, empleados para “fines delictivos” y también “reclutados forzosamente para cumplir los objetivos de los grupos armados irregulares” que se encuentran en las zonas fronterizas.


En Ecuador hay alrededor de 56.000 refugiados de los cuales, el 98 por ciento son colombianos.


Señaló que muchos refugiados no tienen documentos, por lo que son más vulnerables a ser captados.


El hecho de que no vivan en una situación legal en Ecuador, dijo Alsalem, hace que no puedan acceder a trabajos convencionales y les dificulta denunciar la violencia o los abusos, por lo que están indefensos ante “la extorsión, al fraude, los engaños de los miembros de trata”.


Alsalem señaló que muchos de los refugiados viven en “zonas aisladas” de la frontera norte y no acceden a las oficinas de migración porque no tienen dinero para viajar hasta las ciudades o al no tener documentos tienen miedo de ser deportados.


Por otro lado, la ACNUR resaltó que a veces colombianas que están en Ecuador, pero que en un principio no son refugiadas, caen en manos de una red de trata, huyen y acaban pidiendo refugio pues si vuelven a Colombia pueden sufrir represalias de la banda que las captó o de la familia que se siente avergonzada de ellas por haber ejercido la prostitución.

Violencia obliga a huir a colombianos

Reem Alsalem, oficial de Protección del. ACNUR dijo que el 51 por ciento de las trabajadoras sexuales colombianas en la frontera norte no lo era en su país natal, sino que inició ese trabajo en Ecuador, en muchas ocasiones para alimentar a sus familias, mientras que muchas de ellas huyeron de sus países por la violencia.


Puso el caso de Esmeraldas, donde el 58 por ciento de las trabajadoras sexuales colombianas proceden de regiones en la frontera con altos índices de violencia como Putumayo, Nariño y Cauca. Además.


“Han dicho que están huyendo de su país por el conflicto de Colombia”, resaltó Alsalem, quien afirmó que el ACNUR no tiene estadísticas a nivel nacional.


Para Alsalem, uno de los problemas es que en ocasiones las autoridades se limitan a ver si las mujeres están en situación legal en el país, en vez de constatar si son víctimas de trata, y proceden a deportarlas.

Quito, EFE.