Empresa verde, diversión redonda

Un negocio que no demanda combustibles o utensilios desechables, solo ganas de jugar
Desde hace seis años, las canchas sintéticas son una alternativa de diversión en Cuenca.

Aunque no es un artículo de primera necesidad, para Juan José Pacheco es como si lo fuera, todas las semanas reserva 50 dólares para aportar con el alquiler de la cancha sintética y jugar fútbol con sus amigos durante una hora.

Si cuando uno es niño los recreos de la escuela son importantes, Juan cree que los partidos nocturnos, por lo menos cuatro veces a la semana, luego del trabajo, son fundamentales, veneno para el estrés.

Y si bien hay canchas gratuitas en casi todos los barrios, ninguna le brinda la seguridad que le ofrece Sports Football, donde hay iluminación, camerinos, bar y baños, además, él y sus amigos no deben preocuparse por perder el balón, pues la malla invisible que rodea al campo de juego evita la salida del implemento.

Lo único que se necesita es ropa adecuada, voluntad y compañeros con quienes entretenerse.

Servicio
Hablar de Sports Football, también conocida como “La hueca”, es mencionar a la primera cancha sintética de Cuenca, así consta en el registro de Control Municipal, se fundó hace seis años, de ahí acá, las empresas que basan sus servicios en el alquiler de espacios deportivos han proliferado, a la fecha hay 70.

Oswaldo Torres, accionista del lugar, situado frente al estadio Alejandro Serrano Aguilar, dice que llegan médicos, arquitectos, ingenieros, abogados, empleados públicos, privados, estudiantes universitarios, colegiales y un largo etcétera.

Explica que el cobro del servicio es por hora, 18 dólares la diurna, de 08:00 a 18:00, y 24 dólares la hora nocturna, de 19:00 a 24:00. Se atiende de lunes a domingo, el local abre de acuerdo a lo que indiquen las reservaciones.

Respecto a la inversión, Torres dice que montar una entidad de esta índole es bastante honeroso; sin entrar en detalles sobre los gastos iniciales en infraestructura, indica que la renovación del césped artificial costó 17.600 dólares; cada metro de material cuesta 22 dólares, en Sports Football hay 800 metros cuadrados de cancha.

Rentabilidad
Otro ente dedicado a rentar un campo de juego sintético es Footgol, ubicado entre las calles Ricardo Muñoz Dávila y Luis Cordero Dávila, a donde todos los días llegan personas a prácticar balompié.

Lo único que ahuyenta la clientela, cuenta Patricio Guazhambo, administrador del sitio, es la lluvia, porque la mayoría de canchas sintéticas en Cuenca no son techadas, por eso, uno de los elementos adicionales es tener buen drenaje. En el caso de Footgol, el sistema permite que el agua de un fuerte aguacero evacúe en 30 minutos, a partir de los cuales, el terreno queda apto de nuevo.

La hora diurna de alquiler vale 1,50 dólares por persona; la hora nocturna, dos dólares; cada turno u hora debe contar por lo menos con 12 personas, es decir, seis por equipo. En la noche, detalla Guazhambo, el precio sube porque las luminarias demandan un desembolso mayor por concepto de electricidad.

Sobre la rentabilidad del negocio, añade que, en razón del aumento de competencia, es una actividad más sostenible que rentable. Fue rentable los primeros años, cuando la empresa coordinaba hasta seis turnos diarios, promedio; actualmente el promedio es de tres diarios, o sea la mitad. 

Jóvenes que viven del aire
Una vez que los motores inyectan el aire necesario a los juegos inflables, los niños les inyectan alegría, nada tendría sentido sin el subir, bajar y brincar de los pequeños usuarios. Eso lo saben perfectamente los hermanos Edison, José y Mayra Vásquez, dueños de la empresa Jems Saltarines, especializada en el alquiler de los citados implementos.

Se trata de un negocio familiar que comenzó hace cuatro años, cuando sus accionistas importaron el primer juego inflable desde los Estados Unidos, luego trajeron dos más. El primero es grande, los otros son pequeños.

La idea nació en un seminario sobre cómo formar proyectos de emprendimiento, dictado en la Universidad Politécnica Salesiana, UPS, en donde Edison estudió ingeniería electrónica. La iniciativa recibió el apoyo de sus hermanos, quienes estudian en la Universidad del Azuay, UDA; José, administración de empresas; Mayra, contabilidad.

La inversión total por traer los implementos superó los 2.000 dólares, erogación que, según Edison, valió la pena; la siguiente meta es construir un local propio donde se organicen fiestas infantiles.

En torno a la rentabilidad del proyecto, Jems Saltarines contabiliza, promedio, tres contratos por semana. La prestación del servicio tiene dos modalidades: por hora y matiné. Las condiciones de la primera son 20 dólares la hora; las de la segunda, 65 dólares por juego grande en matiné, que dura entre tres y cuatro horas, ó 45 dólares por cada uno de los juegos pequeños. Si se contratan los tres juegos, se aplica el 20 por ciento de descuento. 

Guerra que no mata... da dinero

Los muertos se levantan y se van... el juego terminó. La guerra fingida o paintball es otra alternativa de diversión en la capital azuaya, “Verdaderamente desestresante”, dice Santiago Ulloa, adepto a esta práctica, quien la toma como un desfogue para la ira y las energías negativas, “sin la necesidad de hacer mal a nadie”.

Cuenca Paintball es una de las empresas que brinda este servicio, lleva tres años de funcionamiento y, conforme cuentan sus accionistas, la marca se ha posicionado. Las instalaciones quedan en el sector de Monay, junto al Gran AKI.

Cuenta con dos canchas de diferentes ambientes, una es para speedball, una cancha donde los obstáculos son inflables, utilizada mucho para campeonatos locales y nacionales, pues es la modalidad “profesionalmente competitiva”. La otra cancha es de estilo urbano; los obstáculos son llantas, muros de ladrillo y tachos.

Los fundadores del lugar son Francisco Neira y Felipe Cordero. Neira menciona que al alquilar el campo de juego a cada cliente se le dota de un casco de seguridad, un chaleco protector, una pistola marcadora y 100 municiones o balas. De lunes a viernes se atiende de 14:00 a 19:00; los sábados y domingos de 10:00 a 19:30.

La actividad consiste en simular una batalla, participan dos equipos, los duelos pueden ser uno contra uno, o 10 versus 10. El objetivo principal es eliminar al equipo contrario y capturar su bandera; si un jugador es impactado por una bala queda eliminado.

El precio del servicio es de cinco dólares por persona, valor que le incluye lo mencionado anteriormente. Cordero expresa que en Cuenca ya existen bastantes aficionados, algunos han conformado equipos, los más representativos son Cuenca Antrax, Serranos Locos e Iwia.

Sobre la rentabilidad del negocio, Neira cuenta que en los últimos 18 meses ha crecido bastante, La entidad acoge semanalmente una media de 200 personas, cantidad que justifica la inversión inicial de 10.000 dólares, desembolsada para la cancha urbana; con la que comenzó el emprendimiento. 

Cuenca.

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Empresa verde, diversión redonda

Desde hace seis años, las canchas sintéticas son una alternativa de diversión en Cuenca.

Aunque no es un artículo de primera necesidad, para Juan José Pacheco es como si lo fuera, todas las semanas reserva 50 dólares para aportar con el alquiler de la cancha sintética y jugar fútbol con sus amigos durante una hora.

Si cuando uno es niño los recreos de la escuela son importantes, Juan cree que los partidos nocturnos, por lo menos cuatro veces a la semana, luego del trabajo, son fundamentales, veneno para el estrés.

Y si bien hay canchas gratuitas en casi todos los barrios, ninguna le brinda la seguridad que le ofrece Sports Football, donde hay iluminación, camerinos, bar y baños, además, él y sus amigos no deben preocuparse por perder el balón, pues la malla invisible que rodea al campo de juego evita la salida del implemento.

Lo único que se necesita es ropa adecuada, voluntad y compañeros con quienes entretenerse.

Servicio
Hablar de Sports Football, también conocida como “La hueca”, es mencionar a la primera cancha sintética de Cuenca, así consta en el registro de Control Municipal, se fundó hace seis años, de ahí acá, las empresas que basan sus servicios en el alquiler de espacios deportivos han proliferado, a la fecha hay 70.

Oswaldo Torres, accionista del lugar, situado frente al estadio Alejandro Serrano Aguilar, dice que llegan médicos, arquitectos, ingenieros, abogados, empleados públicos, privados, estudiantes universitarios, colegiales y un largo etcétera.

Explica que el cobro del servicio es por hora, 18 dólares la diurna, de 08:00 a 18:00, y 24 dólares la hora nocturna, de 19:00 a 24:00. Se atiende de lunes a domingo, el local abre de acuerdo a lo que indiquen las reservaciones.

Respecto a la inversión, Torres dice que montar una entidad de esta índole es bastante honeroso; sin entrar en detalles sobre los gastos iniciales en infraestructura, indica que la renovación del césped artificial costó 17.600 dólares; cada metro de material cuesta 22 dólares, en Sports Football hay 800 metros cuadrados de cancha.

Rentabilidad
Otro ente dedicado a rentar un campo de juego sintético es Footgol, ubicado entre las calles Ricardo Muñoz Dávila y Luis Cordero Dávila, a donde todos los días llegan personas a prácticar balompié.

Lo único que ahuyenta la clientela, cuenta Patricio Guazhambo, administrador del sitio, es la lluvia, porque la mayoría de canchas sintéticas en Cuenca no son techadas, por eso, uno de los elementos adicionales es tener buen drenaje. En el caso de Footgol, el sistema permite que el agua de un fuerte aguacero evacúe en 30 minutos, a partir de los cuales, el terreno queda apto de nuevo.

La hora diurna de alquiler vale 1,50 dólares por persona; la hora nocturna, dos dólares; cada turno u hora debe contar por lo menos con 12 personas, es decir, seis por equipo. En la noche, detalla Guazhambo, el precio sube porque las luminarias demandan un desembolso mayor por concepto de electricidad.

Sobre la rentabilidad del negocio, añade que, en razón del aumento de competencia, es una actividad más sostenible que rentable. Fue rentable los primeros años, cuando la empresa coordinaba hasta seis turnos diarios, promedio; actualmente el promedio es de tres diarios, o sea la mitad. 

Jóvenes que viven del aire
Una vez que los motores inyectan el aire necesario a los juegos inflables, los niños les inyectan alegría, nada tendría sentido sin el subir, bajar y brincar de los pequeños usuarios. Eso lo saben perfectamente los hermanos Edison, José y Mayra Vásquez, dueños de la empresa Jems Saltarines, especializada en el alquiler de los citados implementos.

Se trata de un negocio familiar que comenzó hace cuatro años, cuando sus accionistas importaron el primer juego inflable desde los Estados Unidos, luego trajeron dos más. El primero es grande, los otros son pequeños.

La idea nació en un seminario sobre cómo formar proyectos de emprendimiento, dictado en la Universidad Politécnica Salesiana, UPS, en donde Edison estudió ingeniería electrónica. La iniciativa recibió el apoyo de sus hermanos, quienes estudian en la Universidad del Azuay, UDA; José, administración de empresas; Mayra, contabilidad.

La inversión total por traer los implementos superó los 2.000 dólares, erogación que, según Edison, valió la pena; la siguiente meta es construir un local propio donde se organicen fiestas infantiles.

En torno a la rentabilidad del proyecto, Jems Saltarines contabiliza, promedio, tres contratos por semana. La prestación del servicio tiene dos modalidades: por hora y matiné. Las condiciones de la primera son 20 dólares la hora; las de la segunda, 65 dólares por juego grande en matiné, que dura entre tres y cuatro horas, ó 45 dólares por cada uno de los juegos pequeños. Si se contratan los tres juegos, se aplica el 20 por ciento de descuento. 

Guerra que no mata... da dinero

Los muertos se levantan y se van... el juego terminó. La guerra fingida o paintball es otra alternativa de diversión en la capital azuaya, “Verdaderamente desestresante”, dice Santiago Ulloa, adepto a esta práctica, quien la toma como un desfogue para la ira y las energías negativas, “sin la necesidad de hacer mal a nadie”.

Cuenca Paintball es una de las empresas que brinda este servicio, lleva tres años de funcionamiento y, conforme cuentan sus accionistas, la marca se ha posicionado. Las instalaciones quedan en el sector de Monay, junto al Gran AKI.

Cuenta con dos canchas de diferentes ambientes, una es para speedball, una cancha donde los obstáculos son inflables, utilizada mucho para campeonatos locales y nacionales, pues es la modalidad “profesionalmente competitiva”. La otra cancha es de estilo urbano; los obstáculos son llantas, muros de ladrillo y tachos.

Los fundadores del lugar son Francisco Neira y Felipe Cordero. Neira menciona que al alquilar el campo de juego a cada cliente se le dota de un casco de seguridad, un chaleco protector, una pistola marcadora y 100 municiones o balas. De lunes a viernes se atiende de 14:00 a 19:00; los sábados y domingos de 10:00 a 19:30.

La actividad consiste en simular una batalla, participan dos equipos, los duelos pueden ser uno contra uno, o 10 versus 10. El objetivo principal es eliminar al equipo contrario y capturar su bandera; si un jugador es impactado por una bala queda eliminado.

El precio del servicio es de cinco dólares por persona, valor que le incluye lo mencionado anteriormente. Cordero expresa que en Cuenca ya existen bastantes aficionados, algunos han conformado equipos, los más representativos son Cuenca Antrax, Serranos Locos e Iwia.

Sobre la rentabilidad del negocio, Neira cuenta que en los últimos 18 meses ha crecido bastante, La entidad acoge semanalmente una media de 200 personas, cantidad que justifica la inversión inicial de 10.000 dólares, desembolsada para la cancha urbana; con la que comenzó el emprendimiento. 

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