Tri causó euforia en Cuenca

Jaime Choco llegó desde Guayaquil para alentar a la Tricolor y vender una que otra bandera del Ecuador. .
FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

La alegría que produce la visita de la Selección del Ecuador es única. La afición cuencana vivió todo lo que se experimenta antes de un duelo eliminatorio rumbo a una Copa Mundo de Fútbol.

Esta vez no fue Quito ni Guayaquil, le tocó a Cuenca y la hinchada se hizo sentir. Ayer los exteriores del estadio Alejandro Serrano Aguilar registraron una actividad impropia de un martes.

Centenares de fanáticos llegaron en búsqueda de una entrada o simplemente mirar como se vive el ‘antes de un partido’ y se quedaron prendidos de lo que generó la visita tricolor.

Hinchas identificados con camisetas de la Selección del Ecuador, pelucas con colores amarillo, azul y rojo, vuvuzelas que se escuchaban faltando casi seis horas para que arranque el partido y familias enteras vestidas con los colores patrios mostraron que en la Atenas del Ecuador también se goza el fútbol.

“Venimos con toda la familia para alentar a la Tricolor. Hoy (ayer) se gana”, explicó Juan Miranda, uno de los hinchas que arribó temprano para “coger un buen puesto”.

Fue una fiesta del fútbol que pocas veces se mira en Cuenca. Jaime Choco arribó desde Guayaquil para apoyar a la selección. Él se colocó una peluca con los colores ecuatorianos y su cuerpo estaba cubierto por una bandera.

“Llegué a las 07:00. Ya tengo mi entrada y no me pierdo un partido de la Tricolor desde el 2002 cuando clasificamos al Mundial de Corea y Japón. He asistido a los duelos en Quito y en mi ciudad”, señaló el costeño, quien vive en los Samanes Siete.

Anita Ramos hacía sentir su presencia con una vuvuzela. Ella llegó a Cuenca para comercializar camisetas pero se quedó también a admirar el partido. “Me ganó unas monedas vendiendo camisetas del Ecuador y me quedo a ver el partido. La vuvuzela es mía y esa no se vende”, dijo entre risas la fanática.

De la misma forma, la prensa cuencana se vio desbordada por un hecho no común. En la rueda de prensa de los directores técnicos, Jorge Célico de Ecuador y César Farías, de Bolivia, existían más de 100 comunicadores de diferentes partes del país.

Exactamente a las 14:45 de ayer se agotaron las entradas para presencia el partido lo que causó malestar entre la hinchada que buscaba un boleto para presenciar el cotejo. La reventa poseía el remanente de entradas. (D)

Christian Pantosín
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Tri causó euforia en Cuenca

Jaime Choco llegó desde Guayaquil para alentar a la Tricolor y vender una que otra bandera del Ecuador. .
FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

La alegría que produce la visita de la Selección del Ecuador es única. La afición cuencana vivió todo lo que se experimenta antes de un duelo eliminatorio rumbo a una Copa Mundo de Fútbol.

Esta vez no fue Quito ni Guayaquil, le tocó a Cuenca y la hinchada se hizo sentir. Ayer los exteriores del estadio Alejandro Serrano Aguilar registraron una actividad impropia de un martes.

Centenares de fanáticos llegaron en búsqueda de una entrada o simplemente mirar como se vive el ‘antes de un partido’ y se quedaron prendidos de lo que generó la visita tricolor.

Hinchas identificados con camisetas de la Selección del Ecuador, pelucas con colores amarillo, azul y rojo, vuvuzelas que se escuchaban faltando casi seis horas para que arranque el partido y familias enteras vestidas con los colores patrios mostraron que en la Atenas del Ecuador también se goza el fútbol.

“Venimos con toda la familia para alentar a la Tricolor. Hoy (ayer) se gana”, explicó Juan Miranda, uno de los hinchas que arribó temprano para “coger un buen puesto”.

Fue una fiesta del fútbol que pocas veces se mira en Cuenca. Jaime Choco arribó desde Guayaquil para apoyar a la selección. Él se colocó una peluca con los colores ecuatorianos y su cuerpo estaba cubierto por una bandera.

“Llegué a las 07:00. Ya tengo mi entrada y no me pierdo un partido de la Tricolor desde el 2002 cuando clasificamos al Mundial de Corea y Japón. He asistido a los duelos en Quito y en mi ciudad”, señaló el costeño, quien vive en los Samanes Siete.

Anita Ramos hacía sentir su presencia con una vuvuzela. Ella llegó a Cuenca para comercializar camisetas pero se quedó también a admirar el partido. “Me ganó unas monedas vendiendo camisetas del Ecuador y me quedo a ver el partido. La vuvuzela es mía y esa no se vende”, dijo entre risas la fanática.

De la misma forma, la prensa cuencana se vio desbordada por un hecho no común. En la rueda de prensa de los directores técnicos, Jorge Célico de Ecuador y César Farías, de Bolivia, existían más de 100 comunicadores de diferentes partes del país.

Exactamente a las 14:45 de ayer se agotaron las entradas para presencia el partido lo que causó malestar entre la hinchada que buscaba un boleto para presenciar el cotejo. La reventa poseía el remanente de entradas. (D)

Christian Pantosín
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