Stéphanie Frappart se sintió cómoda pitando la Supercopa

Stephanie Frappart (c) junto a sus asistentes, en la final de la Supercopa entre Liverpool FC y Chelsea FC disputada ayer en Estambul.

La árbitra principal de la Supercopa de Europa que disputaron ayer Chelsea y Liverpool en Estambul, la francesa Stéphanie Frappart, dijo que para ella no es distinto arbitrar un equipo de fútbol masculino o femenino. El título lo ganó el cuadro rojo en la tanda de penaltis, tras empatar 2-2 en el tiempo reglamentario.

“No hay mucha diferencia; el fútbol es el mismo. Son los equipos los que juegan distinto, pero es el mismo juego para hombres y mujeres, y para mí como árbitro es lo mismo”, opinó la francesa, que ya lleva desde abril arbitrando equipos de la primera división de Francia.

Por primera vez una mujer fue la jueza principal de la final masculina de una competición europea de alto nivel, y además estuvo asistida por un equipo arbitral mayoritariamente femenino.

“Nos sentimos preparadas porque entrenamos mucho, no tenemos miedo, estamos siempre preparados para cualquier encuentro”, dijo Frappart, flanqueada por su equipo arbitral, la irlandesa Michelle O’Neill, la italiana Manuela Nicolosi y el turco Cüneyt Çakir.

Como hace 12 años en la más famosa final de la Liga de Campeones jamás escrita, el Liverpool volvió a coronarse en Estambul en una tanda de penaltis que tuvo al portero Adrián San Miguel como protagonista, al parar al joven Tammy Abraham el lanzamiento definitivo.

El gol de Olivier Giroud en la primera parte y el empate de Sadio Mané en la segunda llevaron la final a una prórroga en la que el propio senegalés adelantó al Liverpool y Jorginho empató desde el punto de penalti.

Precisamente los tiros desde los once metros llevaron la copa a Liverpool, como ya ocurrió en aquella final de 2005, entonces con Jerzy Dudek como héroe ‘Red’, esta vez con Adrián, quien firmó su contrato con el club inglés recién hace dos semanas. (D)

Stéphanie Frappart se sintió cómoda pitando la Supercopa

Stephanie Frappart (c) junto a sus asistentes, en la final de la Supercopa entre Liverpool FC y Chelsea FC disputada ayer en Estambul.

La árbitra principal de la Supercopa de Europa que disputaron ayer Chelsea y Liverpool en Estambul, la francesa Stéphanie Frappart, dijo que para ella no es distinto arbitrar un equipo de fútbol masculino o femenino. El título lo ganó el cuadro rojo en la tanda de penaltis, tras empatar 2-2 en el tiempo reglamentario.

“No hay mucha diferencia; el fútbol es el mismo. Son los equipos los que juegan distinto, pero es el mismo juego para hombres y mujeres, y para mí como árbitro es lo mismo”, opinó la francesa, que ya lleva desde abril arbitrando equipos de la primera división de Francia.

Por primera vez una mujer fue la jueza principal de la final masculina de una competición europea de alto nivel, y además estuvo asistida por un equipo arbitral mayoritariamente femenino.

“Nos sentimos preparadas porque entrenamos mucho, no tenemos miedo, estamos siempre preparados para cualquier encuentro”, dijo Frappart, flanqueada por su equipo arbitral, la irlandesa Michelle O’Neill, la italiana Manuela Nicolosi y el turco Cüneyt Çakir.

Como hace 12 años en la más famosa final de la Liga de Campeones jamás escrita, el Liverpool volvió a coronarse en Estambul en una tanda de penaltis que tuvo al portero Adrián San Miguel como protagonista, al parar al joven Tammy Abraham el lanzamiento definitivo.

El gol de Olivier Giroud en la primera parte y el empate de Sadio Mané en la segunda llevaron la final a una prórroga en la que el propio senegalés adelantó al Liverpool y Jorginho empató desde el punto de penalti.

Precisamente los tiros desde los once metros llevaron la copa a Liverpool, como ya ocurrió en aquella final de 2005, entonces con Jerzy Dudek como héroe ‘Red’, esta vez con Adrián, quien firmó su contrato con el club inglés recién hace dos semanas. (D)