Un ritual que cada año se repite en el Mundialito

Temporadas atrás, los patios del colegio Francisco Febres Cordero olían a linimento y mentol antes de cada contienda. Luego, en el interior del coliseo Jefferson Pérez las imágenes contaron historias y, desde hace un año, los camerinos son los lugares mágicos donde los partidos se ganan o se pierden.
Jugadores de San Roque, en el camerino del coliseo Jefferson Pérez, previo a la segunda jornada del Mundialito de los Pobres.
FOTO: diego cáceres EL TIEMPO

Un dicho del fútbol reza: “Todo lo que pasa en el camerino se queda en el camerino”, así se da inicio a uno de los pactos inviolables del deporte. El índor no escapa a este precepto y en el Mundialito de los Pobres se respeta cada letra.

En el ‘Febres’ se estableció este ritual y allí, en medio del bullicio, el olor al ‘seco’ y el aplauso de la gente, los jugadores vendaban sus pies y se untaban linimento y mentol; en ese momento el jugador “pisaba el Febres”. Solo estando allí y presenciando esta ceremonia, uno se podía dar cuenta qué equipo saltaba a dejarlo todo.

En el calentamiento, el “uno...dos...tres...” (póngale el barrio que quiera), seguido de la palabra “campeón”, retumbaba. Hoy, el escenario es diferente: el calentamiento es similar, aunque los camerinos le dan un toque de “profesionalismo” al jugador.

Ese lugar, donde las palabras se convierten en sentencia y el amor por el barrio se hace realidad, continúa siendo importante. Allí los técnicos aprovechan para tener cerca a sus jugadores y convencerlos que están a punto de jugar el partido de sus vidas; y no están muy lejos de la verdad.

Tan en serio es, que muchos “profes” escriben palabras de ánimo a sus muchachos, como el que plasmó Edison Aguirre, entrenador de la Convención del 45, la noche del lunes; el resultado fue un triunfo de la ‘Conve’: su equipo le creyó.

Carlos Tosi, hace un año, pidió a las esposas de los jugadores que escriban frases motivadoras. El camerino se empapeló de cartas de amor y fuerza. Ese día la ‘Tosi’ ganó.

Faltan 16 fechas para que el Mundialito conozca a su nuevo campeón y de seguro que este equipo se atrincherará allí y alistará su estrategia. Otra vez el ritual se repetirá, las vendas y el uniforme saldrán del bolso, colocarán la imagen de un santo o virgen, a quien se entrega el jugador, y ocupará un lugar importante en esta definición. De seguro que el técnico abrazará a sus jugadores y les dirá qué deben o, mejor dicho, qué no deben hacer en ese partido del que se hablará todo un año. (D)

EL DATO
Cada equipo ingresa a los camerinos 10 minutos antes de que inicie su partido. Amistad Club revisa sus carnés y la nómina en el lugar.

Christian Pantosín
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Un ritual que cada año se repite en el Mundialito

Jugadores de San Roque, en el camerino del coliseo Jefferson Pérez, previo a la segunda jornada del Mundialito de los Pobres.
FOTO: diego cáceres EL TIEMPO

Un dicho del fútbol reza: “Todo lo que pasa en el camerino se queda en el camerino”, así se da inicio a uno de los pactos inviolables del deporte. El índor no escapa a este precepto y en el Mundialito de los Pobres se respeta cada letra.

En el ‘Febres’ se estableció este ritual y allí, en medio del bullicio, el olor al ‘seco’ y el aplauso de la gente, los jugadores vendaban sus pies y se untaban linimento y mentol; en ese momento el jugador “pisaba el Febres”. Solo estando allí y presenciando esta ceremonia, uno se podía dar cuenta qué equipo saltaba a dejarlo todo.

En el calentamiento, el “uno...dos...tres...” (póngale el barrio que quiera), seguido de la palabra “campeón”, retumbaba. Hoy, el escenario es diferente: el calentamiento es similar, aunque los camerinos le dan un toque de “profesionalismo” al jugador.

Ese lugar, donde las palabras se convierten en sentencia y el amor por el barrio se hace realidad, continúa siendo importante. Allí los técnicos aprovechan para tener cerca a sus jugadores y convencerlos que están a punto de jugar el partido de sus vidas; y no están muy lejos de la verdad.

Tan en serio es, que muchos “profes” escriben palabras de ánimo a sus muchachos, como el que plasmó Edison Aguirre, entrenador de la Convención del 45, la noche del lunes; el resultado fue un triunfo de la ‘Conve’: su equipo le creyó.

Carlos Tosi, hace un año, pidió a las esposas de los jugadores que escriban frases motivadoras. El camerino se empapeló de cartas de amor y fuerza. Ese día la ‘Tosi’ ganó.

Faltan 16 fechas para que el Mundialito conozca a su nuevo campeón y de seguro que este equipo se atrincherará allí y alistará su estrategia. Otra vez el ritual se repetirá, las vendas y el uniforme saldrán del bolso, colocarán la imagen de un santo o virgen, a quien se entrega el jugador, y ocupará un lugar importante en esta definición. De seguro que el técnico abrazará a sus jugadores y les dirá qué deben o, mejor dicho, qué no deben hacer en ese partido del que se hablará todo un año. (D)

EL DATO
Cada equipo ingresa a los camerinos 10 minutos antes de que inicie su partido. Amistad Club revisa sus carnés y la nómina en el lugar.

Christian Pantosín
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