El Mundialito también se juega en los graderíos

Noche a noche, en la duela del coliseo Jefferson Pérez , se disputan verdaderos duelos barriales. En los graderíos también. Ambos están ligados por la pasión que sienten al mirar moverse el esférico. Un gol desata la euforia en la cancha y se replica en la hinchada, quien paga para observar a su equipo.
La barra de Perezpata llegó en gran número al coliseo Jefferson Pérez, al igual que la de Todos Santos, quienes tienen más de 200 personas. Ciudadela del Joyero se distingue por sus casacas blancas.

Cuando se es hincha de un equipo se sufre antes del partido y, tras el resultado, la alegría o la tristeza invaden la mente del aficionado. En el Mundialito de los Pobres, la hinchada no apoya, esta juega un partido aparte, y lo hace con bombos, platillos, trompetas, globos, sempertinas, entre otros implementos. Mientras mas bulla, mejor.

La diferencia entre el hincha y el jugador es que al último le está prohibido quedarse con el resultado. La “vuelta de la página”, es cosa de 10 minutos.
Al hincha no. A él le dura una semana, el tiempo que su barrio -el que le vio nacer, el que le permitió conocer a sus amigos, y en algunos casos a sus parejas- vuelva a jugar.

“Soy Todos Santos Guambrita, hay caramba, aunque tu mama no quiera, hay caramba...” es el grito que se escuchó el pasado martes, cuando el “cuadro panadero”, arribó al coliseo Jefferson Pérez al sonar de bombos, platillos y un granadero. Al final el grito de triunfo se oyó; su equipo ganó 6-4 a Tres Tiendas.

Andrés Cárdenas, dirigente del cuadro ‘santo’, comentó que la directiva tiene destinado un presupuesto para la barra. “Son 100 dólares que se utilizan para comprar globos, serpentinas, papel picado etc”, señaló el directivo.

Horas antes del cotejo, Paúl Illescas, un morador del barrio ‘de toda la vida’, activa a sus vecinos mediante Facebook. En ese momento se fija el lugar y la hora donde se van a encontrar con el resto de amigos e ingresan al coliseo.

Esa misma noche, Ciudadela del Joyero también disputó su compromiso. El campeón reinante estuvo con su fiel barra, todos identificados con la casaca del equipo. Una mancha blanca se observó en los graderíos del principal e-scenario cubierto de Cuenca. Su ánimo no bastó, Los Joyeros cayeron ante Perezpata.

Precisamente, Perezpata arribó con una de las aficiones más bullangueras del torneo. Las trompetas y vuvuzelas se oyeron durante todo el compromiso. Además todos los simpatizantes se identificaban con el color azul y amarillo; una bandera con los mismos colores colgaba de un pasamanos. “Perezpata campeón”, era la leyenda.

Santiago Matute, conocido como “Shanta”, es dirigente del barrio y conoce de cerca como se organiza. “Nosotros llevamos banderas y todo lo que necesitamos para apoyar al equipo. En el debut estuvimos cerca de 100 personas”, explicó el directivo.

La barra de El Vecino no se queda atrás y vive una fiesta antes, durante y después del partido. Acá el pesimismo no existe y cada llegada al arco contrario se lo vive con el gol en la punta de la lengua.

El pasado jueves, Central Baños movilizó a más de 150 personas al coliseo. Allí los gritos y el ánimo no se pierden, incluso cuando su equipo cayó ante El Vecino, por 9-4. “Nosotros estamos fieles y volveremos al siguiente partido”, indicó un aficionado que prefirió pasar desapercibido después del mismo. (D)

DATOS
>entradas. La política de cada es solicitar una cantidad de boletos a Amistad Club, para que los integrantes del barrio adquieran sin problemas.
>SEGURIDAD. La organización del Mundialito de los Pobres se asegura, en el ingreso de aficionados, que no porten ningún objeto peligroso.
>PRESUPUESTO De acuerdo con la dirigencia del barrio, el dinero para la compra de objetos para apoyar al equipo, entra en el presupuesto del torneo.

FRASES
"Nosotros pedimos a Amistad Club que nos reserve 100 entradas; pero estuvimos más”.
Andrés Cárdenas, dirigente de Todos Santos.

"Siempre nos organizamos dos días antes para que la barra llegue sin ningún problema”.
Santiago Matute, dirigente de Perezpata

Christian Pantosín
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

El Mundialito también se juega en los graderíos

La barra de Perezpata llegó en gran número al coliseo Jefferson Pérez, al igual que la de Todos Santos, quienes tienen más de 200 personas. Ciudadela del Joyero se distingue por sus casacas blancas.

Cuando se es hincha de un equipo se sufre antes del partido y, tras el resultado, la alegría o la tristeza invaden la mente del aficionado. En el Mundialito de los Pobres, la hinchada no apoya, esta juega un partido aparte, y lo hace con bombos, platillos, trompetas, globos, sempertinas, entre otros implementos. Mientras mas bulla, mejor.

La diferencia entre el hincha y el jugador es que al último le está prohibido quedarse con el resultado. La “vuelta de la página”, es cosa de 10 minutos.
Al hincha no. A él le dura una semana, el tiempo que su barrio -el que le vio nacer, el que le permitió conocer a sus amigos, y en algunos casos a sus parejas- vuelva a jugar.

“Soy Todos Santos Guambrita, hay caramba, aunque tu mama no quiera, hay caramba...” es el grito que se escuchó el pasado martes, cuando el “cuadro panadero”, arribó al coliseo Jefferson Pérez al sonar de bombos, platillos y un granadero. Al final el grito de triunfo se oyó; su equipo ganó 6-4 a Tres Tiendas.

Andrés Cárdenas, dirigente del cuadro ‘santo’, comentó que la directiva tiene destinado un presupuesto para la barra. “Son 100 dólares que se utilizan para comprar globos, serpentinas, papel picado etc”, señaló el directivo.

Horas antes del cotejo, Paúl Illescas, un morador del barrio ‘de toda la vida’, activa a sus vecinos mediante Facebook. En ese momento se fija el lugar y la hora donde se van a encontrar con el resto de amigos e ingresan al coliseo.

Esa misma noche, Ciudadela del Joyero también disputó su compromiso. El campeón reinante estuvo con su fiel barra, todos identificados con la casaca del equipo. Una mancha blanca se observó en los graderíos del principal e-scenario cubierto de Cuenca. Su ánimo no bastó, Los Joyeros cayeron ante Perezpata.

Precisamente, Perezpata arribó con una de las aficiones más bullangueras del torneo. Las trompetas y vuvuzelas se oyeron durante todo el compromiso. Además todos los simpatizantes se identificaban con el color azul y amarillo; una bandera con los mismos colores colgaba de un pasamanos. “Perezpata campeón”, era la leyenda.

Santiago Matute, conocido como “Shanta”, es dirigente del barrio y conoce de cerca como se organiza. “Nosotros llevamos banderas y todo lo que necesitamos para apoyar al equipo. En el debut estuvimos cerca de 100 personas”, explicó el directivo.

La barra de El Vecino no se queda atrás y vive una fiesta antes, durante y después del partido. Acá el pesimismo no existe y cada llegada al arco contrario se lo vive con el gol en la punta de la lengua.

El pasado jueves, Central Baños movilizó a más de 150 personas al coliseo. Allí los gritos y el ánimo no se pierden, incluso cuando su equipo cayó ante El Vecino, por 9-4. “Nosotros estamos fieles y volveremos al siguiente partido”, indicó un aficionado que prefirió pasar desapercibido después del mismo. (D)

DATOS
>entradas. La política de cada es solicitar una cantidad de boletos a Amistad Club, para que los integrantes del barrio adquieran sin problemas.
>SEGURIDAD. La organización del Mundialito de los Pobres se asegura, en el ingreso de aficionados, que no porten ningún objeto peligroso.
>PRESUPUESTO De acuerdo con la dirigencia del barrio, el dinero para la compra de objetos para apoyar al equipo, entra en el presupuesto del torneo.

FRASES
"Nosotros pedimos a Amistad Club que nos reserve 100 entradas; pero estuvimos más”.
Andrés Cárdenas, dirigente de Todos Santos.

"Siempre nos organizamos dos días antes para que la barra llegue sin ningún problema”.
Santiago Matute, dirigente de Perezpata

Christian Pantosín
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.