Madelin Riera simboliza el “rugir” del gol de Las Leonas

FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO

En siete meses la delantera se ha convertido en una de las jugadoras más decisivas que tiene el Deportivo Cuenca Femenino. Su carisma y su manera de defender la camiseta roja hicieron que la entrenadora Wendy Villón le entregue la banda de capitana. Ella será la máxima romperredes cuando el torneo acabe.

Madelin Riera simboliza el grito de l gol del Deportivo Cuenca Femenino. Es la capitana, la goleadora, la mujer de confianza de Wendy Villón en el campo de juego, pero sobre todo es el ejemplo a seguir de sus compañeras. Ella es la primera en reprenderse si algo le sale mal y en felicitar a su equipo cuando todo se hace conforme a lo trabajado.

Aún no tiene claro que hará después de la Copa Libertadores, pero si sabe que dará rienda suelta a su otra pasión, el diseño gráfico, carrera de la que está a punto de graduarse.

Al momento lleva 41 goles en la Superliga Femenina y así no juegue las finales será la máxima romperredes del torneo, aunque eso es lo de menos, según Riera, ella quiere levantar el título.

Está a punto de jugar su sexta final. Antes jugó dos con Rocafuerte y tres con Unión Española, y las ganó todas. Salió de la Unidad Educativa Liceo Cristiano y muy joven se enroló en el balompié femenino. “Siempre me ha gustado el fútbol. Toda mi familia les encanta el voleibol, yo salí con un gusto diferente, pero el apoyo ha sido constante”, explica Riera.

Hincha del Barcelona, de Guayaquil, por eso los tres goles que le marcó al Ídolo en la semifinal le dolieron. Incluso la delantera cuenta que calentando en la cancha del Monumental, coreaba las canciones con las que generalmente apoya la barra amarilla.

Su punto más alto en el fútbol lo consiguió cuando disputó la Copa del Mundo Femenina, en Canadá 2015. “Ahí me dí cuenta que en otros países el avance que ha logrado el balompié en las mujeres es grande. La honradez y el profesionalismo con el que se desarrolló el evento me llamó la atención”, señaló.

Madelin tiene dos referentes del balompié internacional, la primera es Megan Rapinoe y la segunda Álex Morgan, ambas campeonas del mundo con Estados Unidos en el Mundial Francia 2019.

“Admiro la sencillez de las dos. No tienen poses y hacen lo que les gusta. Usted veálas y son así dentro y fuera de la cancha”, señaló con mucha seguridad en sus palabras, Riera.

La jugadora no ha tenido lesiones de consideración en los últimos años, pero cuando fue seleccionada sub-20 del Ecuador, sufrió la rotura de los meniscos.

“Estaba entrenando para la selección y en una jugada en la que me llevo a la arquera, la rodilla se me dobla. Sentí un dolor fuerte”, indicó la delantera pero eso no le impidió viajar con el equipo y disputar el torneo sudamericano. Al regreso se operó.

Tras 12 años de jugar fútbol, Madelin piensa en su futuro en los que incluye a su familia y a su entorno.

Ella se siente a gusto en la ciudad y su continuidad, si se decide por seguir en el balompié, dependerá en gran medidad de lo que decida Villón, “si ella sigue, nosotros también”. (D)

Christian Pantosín
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Madelin Riera simboliza el “rugir” del gol de Las Leonas

FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO

En siete meses la delantera se ha convertido en una de las jugadoras más decisivas que tiene el Deportivo Cuenca Femenino. Su carisma y su manera de defender la camiseta roja hicieron que la entrenadora Wendy Villón le entregue la banda de capitana. Ella será la máxima romperredes cuando el torneo acabe.

Madelin Riera simboliza el grito de l gol del Deportivo Cuenca Femenino. Es la capitana, la goleadora, la mujer de confianza de Wendy Villón en el campo de juego, pero sobre todo es el ejemplo a seguir de sus compañeras. Ella es la primera en reprenderse si algo le sale mal y en felicitar a su equipo cuando todo se hace conforme a lo trabajado.

Aún no tiene claro que hará después de la Copa Libertadores, pero si sabe que dará rienda suelta a su otra pasión, el diseño gráfico, carrera de la que está a punto de graduarse.

Al momento lleva 41 goles en la Superliga Femenina y así no juegue las finales será la máxima romperredes del torneo, aunque eso es lo de menos, según Riera, ella quiere levantar el título.

Está a punto de jugar su sexta final. Antes jugó dos con Rocafuerte y tres con Unión Española, y las ganó todas. Salió de la Unidad Educativa Liceo Cristiano y muy joven se enroló en el balompié femenino. “Siempre me ha gustado el fútbol. Toda mi familia les encanta el voleibol, yo salí con un gusto diferente, pero el apoyo ha sido constante”, explica Riera.

Hincha del Barcelona, de Guayaquil, por eso los tres goles que le marcó al Ídolo en la semifinal le dolieron. Incluso la delantera cuenta que calentando en la cancha del Monumental, coreaba las canciones con las que generalmente apoya la barra amarilla.

Su punto más alto en el fútbol lo consiguió cuando disputó la Copa del Mundo Femenina, en Canadá 2015. “Ahí me dí cuenta que en otros países el avance que ha logrado el balompié en las mujeres es grande. La honradez y el profesionalismo con el que se desarrolló el evento me llamó la atención”, señaló.

Madelin tiene dos referentes del balompié internacional, la primera es Megan Rapinoe y la segunda Álex Morgan, ambas campeonas del mundo con Estados Unidos en el Mundial Francia 2019.

“Admiro la sencillez de las dos. No tienen poses y hacen lo que les gusta. Usted veálas y son así dentro y fuera de la cancha”, señaló con mucha seguridad en sus palabras, Riera.

La jugadora no ha tenido lesiones de consideración en los últimos años, pero cuando fue seleccionada sub-20 del Ecuador, sufrió la rotura de los meniscos.

“Estaba entrenando para la selección y en una jugada en la que me llevo a la arquera, la rodilla se me dobla. Sentí un dolor fuerte”, indicó la delantera pero eso no le impidió viajar con el equipo y disputar el torneo sudamericano. Al regreso se operó.

Tras 12 años de jugar fútbol, Madelin piensa en su futuro en los que incluye a su familia y a su entorno.

Ella se siente a gusto en la ciudad y su continuidad, si se decide por seguir en el balompié, dependerá en gran medidad de lo que decida Villón, “si ella sigue, nosotros también”. (D)

Christian Pantosín
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