La FDA entrega preseas en su 95 aniversario

Con el espíritu y convicción de los fundadores de aquel 17 de noviembre de 1924 cuando se juntaron, la noche del jueves la Federación Deportiva del Azuay celebró su nonagésimo quinto aniversario donde se entregaron las preseas a deportistas y dirigentes que se destacaron este año.

Y es que autoridades civiles y militares, directivos, deportistas, entrenadores, personal técnico y administrativo, medios de comunicación y ciudadanía en general se juntaron para la celebración en el Auditorio del Centro de Entrenamiento para el Alto Rendimiento de Totoracocha, CEAR EP.

En el inicio, Edwin Loyola, presidente de la FDA, dio inicio a la sesión solemne, poniendo en primer plano a la institución como un ejemplo en el país.

Luego vino la apología a los 95 años de la matriz del deporte de la provincia por parte de Galo Cabrera, exsecretario general del ente federativo.

En el punto central se hizo la entrega de las preseas y reconocimientos. La presea ‘Andrés F. Córdova’ fue para Paúl Moreno, presidente de la empresa cuencana Señal X. La presea ‘Honorato Carvallo’ recayó en el dirigente Manuel Bravo; la ‘Vicente Tamariz’ fue para el bicicrosista Alfredo Campo y la presea ‘Jefferson Pérez’ se adjudicó al también pedalista Pedro Benalcázar.

Además, la presea ‘Promesas del Deporte Azuayo’ fue para la escaladora Dayanna Correa. También se dio un reconocimiento especial a Henry Eljuri Antón, por todo el respaldo al deporte de la provincia, así como a  Alejandro Serrano Aguilar y  Juventino Tapia, quienes ya no nos acompañan, pero su legado siempre estará ligado al deporte azuayo.

En nombre de los homenajeados, tomó la palabra Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo: “Estoy seguro que todos sin dudar creerán que falta algo más o mucho más por hacer por nuestra noble institución como es la FDA; el aportar con un granito de arena para enaltecer los colores de nuestra amada provincia no es más que una obligación especialmente de quienes hacemos dirigencia, aquellos que sabemos que este voluntariado nos llena día a día el espíritu y el alma al final a quienes nos debemos y por quienes realmente somos lo que somos”. (D)

La FDA entrega preseas en su 95 aniversario

Con el espíritu y convicción de los fundadores de aquel 17 de noviembre de 1924 cuando se juntaron, la noche del jueves la Federación Deportiva del Azuay celebró su nonagésimo quinto aniversario donde se entregaron las preseas a deportistas y dirigentes que se destacaron este año.

Y es que autoridades civiles y militares, directivos, deportistas, entrenadores, personal técnico y administrativo, medios de comunicación y ciudadanía en general se juntaron para la celebración en el Auditorio del Centro de Entrenamiento para el Alto Rendimiento de Totoracocha, CEAR EP.

En el inicio, Edwin Loyola, presidente de la FDA, dio inicio a la sesión solemne, poniendo en primer plano a la institución como un ejemplo en el país.

Luego vino la apología a los 95 años de la matriz del deporte de la provincia por parte de Galo Cabrera, exsecretario general del ente federativo.

En el punto central se hizo la entrega de las preseas y reconocimientos. La presea ‘Andrés F. Córdova’ fue para Paúl Moreno, presidente de la empresa cuencana Señal X. La presea ‘Honorato Carvallo’ recayó en el dirigente Manuel Bravo; la ‘Vicente Tamariz’ fue para el bicicrosista Alfredo Campo y la presea ‘Jefferson Pérez’ se adjudicó al también pedalista Pedro Benalcázar.

Además, la presea ‘Promesas del Deporte Azuayo’ fue para la escaladora Dayanna Correa. También se dio un reconocimiento especial a Henry Eljuri Antón, por todo el respaldo al deporte de la provincia, así como a  Alejandro Serrano Aguilar y  Juventino Tapia, quienes ya no nos acompañan, pero su legado siempre estará ligado al deporte azuayo.

En nombre de los homenajeados, tomó la palabra Manuel Bravo, presidente de la Federación Ecuatoriana de Atletismo: “Estoy seguro que todos sin dudar creerán que falta algo más o mucho más por hacer por nuestra noble institución como es la FDA; el aportar con un granito de arena para enaltecer los colores de nuestra amada provincia no es más que una obligación especialmente de quienes hacemos dirigencia, aquellos que sabemos que este voluntariado nos llena día a día el espíritu y el alma al final a quienes nos debemos y por quienes realmente somos lo que somos”. (D)