FDA refleja cómo está la realidad del deporte local

¿Cuándo terminará esta situación? es la pregunta que se hace Daniel Mora, empleado de la Federación Deportiva del Azuay, FDA, y quien está a cargo de la vigilancia del Complejo Deportivo Bolivariano. El confinamiento domiciliario provocado por la pandemia covid-19 va a su cuarta semana y todo -salvo los servicios prioritarios-están detenidos. El deporte local no escapa a esta realidad planetaria.

La FDA es la entidad que reúne a cerca de 1.600 deportistas en la ciudad. Más de 20 disciplinas deportivas se practican en este organismo y para ello cuenta con dos instalaciones: el Complejo Deportivo Bolivariano y el Polideportivo de Totoracocha.

El primer complejo permanece sin el personal completo. Las puertas están cerradas y cualquier novedad se da en la garita.

Allí están Mora, Carlos Asanza y Gerardo Tomalá. Los tres efectúan turnos rotativos y por el momento custodian los bienes del ente federativo.

El hijo del exjugador del Deportivo Cuenca, René ‘Chocolate’ Mora, llega todos los días al Complejo Deportivo Bolivariano antes de las 08:00 para tomar el primer turno.

Él vive en la ciudadela Colinas del Paraíso, en el sector de Gapal, y desde allí se dirige hasta su lugar de trabajo. Mientras sus compañeros están en casa, él vigila que en las oficinas todo esté en orden.

Luego de marcar su hora de ingreso recorre por primera vez, de las cinco ocasiones que le toca en la jornada, las instalaciones.

“Nosotros debemos mirar que todo esté en orden. Tenemos la custodia del coliseo, el Departamento Técnico Metodológico, la piscina, el coliseo Jorge Calvache y las oficinas de administración”, dijo Mora mientras observaba dos vehículos estacionados en la avenida Doce de Abril, que también está desierta; “pasan poquísimos carros por aquí”, añadió Mora.

Su preocupación va más allá. Aparte de cumplir con las exigencias de su trabajo, Mora comenta que él y sus compañeros en la FDA están sin cobrar dos meses de sueldo y este hecho hace que la situación se agrave.

“La semana anterior la FDA nos dio canastas con víveres y eso ayudó mucho, incluso un compañero con lágrimas agradeció este gran gesto”, apuntó.

El próximo mes cumplirá 42 años y lo hará como estos días, trabajando. “Estamos realizando lo que nos piden y esperemos que las autoridades cumplan con nuestro sueldo”, concluyó sin antes mencionar que esto es pasajero y que “volverán los mejores días del Complejo Bolivariano donde esto tenía mucha gente”.

Edwin Loyola, presidente de la FDA contó que también en el Polideportivo de Totoracocha están trabajando tres empleados más. “Sí, también hay que precautelar los bienes en este complejo que por estos días incluso es un albergue en donde pasan la noche 65 personas indigentes”, contó.

Según Loyola, la jornada de los guardias en Totoracocha y los del Complejo Bolivariano es hasta las 14:00. “Tenemos que ajustarnos, pensando en el bienestar de ellos. Debemos respetar el toque de queda”, concluyó. (D)

FDA refleja cómo está la realidad del deporte local

¿Cuándo terminará esta situación? es la pregunta que se hace Daniel Mora, empleado de la Federación Deportiva del Azuay, FDA, y quien está a cargo de la vigilancia del Complejo Deportivo Bolivariano. El confinamiento domiciliario provocado por la pandemia covid-19 va a su cuarta semana y todo -salvo los servicios prioritarios-están detenidos. El deporte local no escapa a esta realidad planetaria.

La FDA es la entidad que reúne a cerca de 1.600 deportistas en la ciudad. Más de 20 disciplinas deportivas se practican en este organismo y para ello cuenta con dos instalaciones: el Complejo Deportivo Bolivariano y el Polideportivo de Totoracocha.

El primer complejo permanece sin el personal completo. Las puertas están cerradas y cualquier novedad se da en la garita.

Allí están Mora, Carlos Asanza y Gerardo Tomalá. Los tres efectúan turnos rotativos y por el momento custodian los bienes del ente federativo.

El hijo del exjugador del Deportivo Cuenca, René ‘Chocolate’ Mora, llega todos los días al Complejo Deportivo Bolivariano antes de las 08:00 para tomar el primer turno.

Él vive en la ciudadela Colinas del Paraíso, en el sector de Gapal, y desde allí se dirige hasta su lugar de trabajo. Mientras sus compañeros están en casa, él vigila que en las oficinas todo esté en orden.

Luego de marcar su hora de ingreso recorre por primera vez, de las cinco ocasiones que le toca en la jornada, las instalaciones.

“Nosotros debemos mirar que todo esté en orden. Tenemos la custodia del coliseo, el Departamento Técnico Metodológico, la piscina, el coliseo Jorge Calvache y las oficinas de administración”, dijo Mora mientras observaba dos vehículos estacionados en la avenida Doce de Abril, que también está desierta; “pasan poquísimos carros por aquí”, añadió Mora.

Su preocupación va más allá. Aparte de cumplir con las exigencias de su trabajo, Mora comenta que él y sus compañeros en la FDA están sin cobrar dos meses de sueldo y este hecho hace que la situación se agrave.

“La semana anterior la FDA nos dio canastas con víveres y eso ayudó mucho, incluso un compañero con lágrimas agradeció este gran gesto”, apuntó.

El próximo mes cumplirá 42 años y lo hará como estos días, trabajando. “Estamos realizando lo que nos piden y esperemos que las autoridades cumplan con nuestro sueldo”, concluyó sin antes mencionar que esto es pasajero y que “volverán los mejores días del Complejo Bolivariano donde esto tenía mucha gente”.

Edwin Loyola, presidente de la FDA contó que también en el Polideportivo de Totoracocha están trabajando tres empleados más. “Sí, también hay que precautelar los bienes en este complejo que por estos días incluso es un albergue en donde pasan la noche 65 personas indigentes”, contó.

Según Loyola, la jornada de los guardias en Totoracocha y los del Complejo Bolivariano es hasta las 14:00. “Tenemos que ajustarnos, pensando en el bienestar de ellos. Debemos respetar el toque de queda”, concluyó. (D)