En el indor el calentamiento es muy importante

El estiramiento y acondicionamiento de las articulaciones evitan lesiones en los jugadores

Cuenca. Treinta minutos antes del pitazo inicial en un partido en el Mundialito de los Pobres, la parte posterior de la cancha del Febres Cordero, se llena de inusual alboroto.

 Los equipos rivales separados por algunos metros comienzan con las tareas de calentamiento muscular, tarea fundamental para evitar lesiones en los jugadores.

Preparación

El olor a linimento inunda el ambiente mientras los jugadores comienzan con las tareas encomendadas por el preparado físico, para entrar en calor, ante la mirada de los dirigentes, entrenador, aficionados y algunos curiosos. A la voz de uno, dos, tres, comienzan los trotes, saltos y demás ejercicios.

“Esto es importante porque a más de evitar las lesiones nos ayuda a que los jugadores se concentren en la partido y templen los nervios”, sostuvo Rolando Torres, entrenador de equipo de Arupos.

Tras varios minutos de “calentar motores”, los jugadores están listos para recibir las últimas indicaciones del entrenador y arengas de motivación. Al final un abrazo de equipo y el fuerte grito de combate se escuchan por todo el local del Febres Cordero.

Esto es el ritual antes de salir al campo de juego, donde miles de ojos estarán puestos en cada jugador para aplaudirlos o reprobarlos. “Son gente de experiencia y la verdad ya saben lo que deben hacer”, aduce, el entrenador.

En el indor el calentamiento es muy importante

Cuenca. Treinta minutos antes del pitazo inicial en un partido en el Mundialito de los Pobres, la parte posterior de la cancha del Febres Cordero, se llena de inusual alboroto.

 Los equipos rivales separados por algunos metros comienzan con las tareas de calentamiento muscular, tarea fundamental para evitar lesiones en los jugadores.

Preparación

El olor a linimento inunda el ambiente mientras los jugadores comienzan con las tareas encomendadas por el preparado físico, para entrar en calor, ante la mirada de los dirigentes, entrenador, aficionados y algunos curiosos. A la voz de uno, dos, tres, comienzan los trotes, saltos y demás ejercicios.

“Esto es importante porque a más de evitar las lesiones nos ayuda a que los jugadores se concentren en la partido y templen los nervios”, sostuvo Rolando Torres, entrenador de equipo de Arupos.

Tras varios minutos de “calentar motores”, los jugadores están listos para recibir las últimas indicaciones del entrenador y arengas de motivación. Al final un abrazo de equipo y el fuerte grito de combate se escuchan por todo el local del Febres Cordero.

Esto es el ritual antes de salir al campo de juego, donde miles de ojos estarán puestos en cada jugador para aplaudirlos o reprobarlos. “Son gente de experiencia y la verdad ya saben lo que deben hacer”, aduce, el entrenador.