‘Drift Trike’: la adrenalina monta sobre tres ruedas

‘Derrapar alegría’ sobre un vehículo construido bajo la patente de César Dávila, un joven cuencano quien desde hace cuatro años ha creado 15 triciclos conocidos como ‘trikes’, se convierte en una actividad más que deportiva. Una práctica donde las emociones se conjugan y quitan el estrés.

Descender pendientes, curvas o carreteras usando un triciclo adecuado para derrapar hasta en un ángulo de 90 grados e ir a velocidades entre los 60 y 100 kilómetros, por hora, se vuelve una actividad para sentir la adrenalina a mil.

Se trata del ‘drift trike’, un triciclo de derrape recostado que se utiliza para practicar un deporte de inercia, que necesita una carretera que tenga buen grado de inclinación con grado de curvas adecuadas, para agregar también una dificultad extrema en la práctica.

En Cuenca, un joven que migró al exterior desde que era niño y conoció de esta actividad, adquirió los conocimientos para poder armar un triciclo de derrape, el vehículo con el que considera que “la adrenalina monta sobre tres ruedas”. Inspirado en esa frase, César Dávila, creador de estos triciclos, expresa que las emociones se aceleran.

La innovación surgió, además, porque le llamó la atención los vehículos de madera que tienen tradición en la ciudad.

“Me subí en uno de estos y nació la idea de ponerle motor, así que construí mi propio modelo, no de madera sino de otro material resistente”, explicó.

La pasión por construir llevó a Dávila a crear modelos propios y con altos niveles de seguridad, la variación de los triciclos o juguetes de antaño conocidos como ‘trikes’. Actualmente, elabora triciclos bajo pedido, un gusto que representa largas jornadas de trabajo con el objetivo de conseguir ‘trikes’ seguros y con altos estándares de calidad.

Su marca está patentada. Es el único modelo a nivel mundial. Se llama Guepardo GSSA.

Crear un triciclo le toma alrededor de dos meses “porque los materiales son complicados de conseguir”, explicó.

Desde hace cuatro años ha creado 15 vehículos y de estos vendió nueve, lo que permitió la conformación del club.

Así llegó a conformar un club ‘El Gssa triciclo derrape’ que está integrado por 15 personas que se reúnen semanalmente en las calles de la ciudad para practicar las piruetas. También aprovechan las vías que conducen a barrios rurales para practicar el ‘Cross Trike’ con largos descensos.

“Los fines de semana nos organizamos y alquilamos las pistas de Totoracocha. Ahí entrenamos para cuando nos invitan a una exhibición en otras ciudades”, agregó.

Aunque más allá de un deporte, Dávila considera que esta actividad es para quitar el estrés, transmitir energía y demostrar habilidades y destrezas que con la práctica se adquieren.

Mauricio Culcay es uno de los pilotos de estos vehículos y para él, pese a que recién se integró el club, la adrenalina maneja su vida, así como el derrape, su diversión. (I)

DATOS
-Velocidades. 360 es la velocidad más alta que implica el derrape sobre el triciclo. Son curvas muy pronunciadas en grados.
-Diversión En un triciclo de derrape pueden subir dos persona, un piloto y un pasajero, esto provoca mayor diversión según el creador.
-Costos. Un vehículo de derrape oscila entre los 1.500 a 2.000 dólares, dependiendo del tamaño y los materiales que se incorporen.

Un arte al derrapar mientras se controla muy bien el vehículo

La construcción de un ‘trike’ conlleva, a más de creatividad, innovación. El creador César Dávila necesita un tubo de metal, piezas de bicicleta, llantas inflables de 8 a 10 pulgadas y el componente especial: PVC, que es para recubrir las llantas traseras y poder realizar los derrapes.

En su parte trasera tiene dos neumáticos dentro de un recubrimiento en PVC de alta presión y al frente tiene accesorios de bicicleta.
El recubrimiento tiene la finalidad de disminuir el agarre y permitir el derrape, el cual es un modo de conducción en el que se busca llevar el vehículo de costado logrando un ángulo de 90° grados o más. A este se lo denomina derrape invertido.

Para conducir un vehículo como estos, según el piloto Mauricio Culcay, se necesita práctica y vencer los miedos. “Al principio podrá parecer peligroso, sobre todo, si se lo hace en carreteras urbanas, pero solo se necesita práctica y será todo un artista en la vía”, expresó el experimentado conductor.

Ahora, la finalidad del club es crecer en integrantes y fomentar la actividad en la ciudad. Por lo que buscan alternativas para una pista adecuada. Mientras tanto, continuarán los fines de semana utilizando las pistas de Totoracocha. (D)

‘Drift Trike’: la adrenalina monta sobre tres ruedas

Descender pendientes, curvas o carreteras usando un triciclo adecuado para derrapar hasta en un ángulo de 90 grados e ir a velocidades entre los 60 y 100 kilómetros, por hora, se vuelve una actividad para sentir la adrenalina a mil.

Se trata del ‘drift trike’, un triciclo de derrape recostado que se utiliza para practicar un deporte de inercia, que necesita una carretera que tenga buen grado de inclinación con grado de curvas adecuadas, para agregar también una dificultad extrema en la práctica.

En Cuenca, un joven que migró al exterior desde que era niño y conoció de esta actividad, adquirió los conocimientos para poder armar un triciclo de derrape, el vehículo con el que considera que “la adrenalina monta sobre tres ruedas”. Inspirado en esa frase, César Dávila, creador de estos triciclos, expresa que las emociones se aceleran.

La innovación surgió, además, porque le llamó la atención los vehículos de madera que tienen tradición en la ciudad.

“Me subí en uno de estos y nació la idea de ponerle motor, así que construí mi propio modelo, no de madera sino de otro material resistente”, explicó.

La pasión por construir llevó a Dávila a crear modelos propios y con altos niveles de seguridad, la variación de los triciclos o juguetes de antaño conocidos como ‘trikes’. Actualmente, elabora triciclos bajo pedido, un gusto que representa largas jornadas de trabajo con el objetivo de conseguir ‘trikes’ seguros y con altos estándares de calidad.

Su marca está patentada. Es el único modelo a nivel mundial. Se llama Guepardo GSSA.

Crear un triciclo le toma alrededor de dos meses “porque los materiales son complicados de conseguir”, explicó.

Desde hace cuatro años ha creado 15 vehículos y de estos vendió nueve, lo que permitió la conformación del club.

Así llegó a conformar un club ‘El Gssa triciclo derrape’ que está integrado por 15 personas que se reúnen semanalmente en las calles de la ciudad para practicar las piruetas. También aprovechan las vías que conducen a barrios rurales para practicar el ‘Cross Trike’ con largos descensos.

“Los fines de semana nos organizamos y alquilamos las pistas de Totoracocha. Ahí entrenamos para cuando nos invitan a una exhibición en otras ciudades”, agregó.

Aunque más allá de un deporte, Dávila considera que esta actividad es para quitar el estrés, transmitir energía y demostrar habilidades y destrezas que con la práctica se adquieren.

Mauricio Culcay es uno de los pilotos de estos vehículos y para él, pese a que recién se integró el club, la adrenalina maneja su vida, así como el derrape, su diversión. (I)

DATOS
-Velocidades. 360 es la velocidad más alta que implica el derrape sobre el triciclo. Son curvas muy pronunciadas en grados.
-Diversión En un triciclo de derrape pueden subir dos persona, un piloto y un pasajero, esto provoca mayor diversión según el creador.
-Costos. Un vehículo de derrape oscila entre los 1.500 a 2.000 dólares, dependiendo del tamaño y los materiales que se incorporen.

Un arte al derrapar mientras se controla muy bien el vehículo

La construcción de un ‘trike’ conlleva, a más de creatividad, innovación. El creador César Dávila necesita un tubo de metal, piezas de bicicleta, llantas inflables de 8 a 10 pulgadas y el componente especial: PVC, que es para recubrir las llantas traseras y poder realizar los derrapes.

En su parte trasera tiene dos neumáticos dentro de un recubrimiento en PVC de alta presión y al frente tiene accesorios de bicicleta.
El recubrimiento tiene la finalidad de disminuir el agarre y permitir el derrape, el cual es un modo de conducción en el que se busca llevar el vehículo de costado logrando un ángulo de 90° grados o más. A este se lo denomina derrape invertido.

Para conducir un vehículo como estos, según el piloto Mauricio Culcay, se necesita práctica y vencer los miedos. “Al principio podrá parecer peligroso, sobre todo, si se lo hace en carreteras urbanas, pero solo se necesita práctica y será todo un artista en la vía”, expresó el experimentado conductor.

Ahora, la finalidad del club es crecer en integrantes y fomentar la actividad en la ciudad. Por lo que buscan alternativas para una pista adecuada. Mientras tanto, continuarán los fines de semana utilizando las pistas de Totoracocha. (D)