Con experiencia y empeño, el Cuenca está en la cima del fútbol femenino

Luego de ganar a Liga de Quito en Cuenca, las jugadoras del Deportivo Cuenca se abrazan y celebran el pase a las semifinales de la Superliga Femenina.
FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO.

Hace 6 meses, en el parque Huagrahuma, más conocido como ‘el gallinazo’ y ubicado a unos metros de la avenida Guapondélig, 26 chicas entrenaban por las noches en la única cancha sin costo y con iluminación que encontraron en Cuenca.

A ese lugar llegaban en las noches una exentrenadora de la Selección ecuatoriana de fútbol femenino que participó en la Copa América de Chile, seis campeonas del fútbol amateur -tres de ellas defendieron a la tricolor en el Mundial Femenino en Canadá- y más de una decena de cuencanas con la ilusión de este deporte como profesión.

Ese grupo de talentosas jugadoras es la base del equipo que hoy está cerca de jugar la final de la Superliga Femenina del Ecuador. Tras 22 partidos jugados -19 de ellos ganados- sus condiciones han cambiado un poco: entrenan en una cancha reglamentaria, tienen un auspiciante que permite pagar sus salarios, las jugadoras siguen alternando los entrenamientos y partidos con los estudios y el trabajo, y son el grito de gol que más se escucha en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. 

“¡Vamooos, Cuenca!” se escucha en el estadio el miércoles 4 de septiembre del 2019 antes del partido con Liga de Quito por las semifinales de la Superliga. Las leonas tienen la confianza de haber conseguido un marcador positivo en el partido de ida y eso se nota en el camerino minutos antes de saltar a la cancha.

En la pizarra que hay dentro se lee una lluvia de palabras: compañerismo, trabajo en equipo, darlo todo hasta el último minuto, actitud… Es decir, un poco de lo que le ha permitido al Cuenca femenino llegar hasta la cima. A eso se suman la experiencia de su directora técnica y sus jugadoras principales y la gestión de recursos. Los dos elementos que han sido claves en este proceso.

La entrenadora Wendy Villón llegó en enero del 2019 a la ciudad “con todo para que el Deportivo Cuenca sea protagonista”. Y lo ha logrado. Su secreto: una plantilla que conoce desde hace cinco años. En el 2018, llevó al desaparecido Unión Española al campeonato amateur que organizaba CONFA. De ese equipo salieron 9 de los 14 refuerzos que Villón trajo a Cuenca, principalmente desde Guayaquil y Esmeraldas.

Traerlas a Cuenca no fue fácil, reconoce Villón. Algunas ya tenían acercamientos con otros equipos, pero su invitación y su proyecto las convencieron. De ese grupo destacan Madeline Riera, Andrea Pesántez, Érika Vásquez, Andrea Morán, Nicole Charcopa, Inés Jhonson, Érika García, Briggitte Guadamud y Mayerli Rodríguez.

Las 14 chicas viven en una casa cuyo arriendo paga el club morlaco. Dos de ellas combinan el fútbol con los estudios en el colegio y dos con la universidad. Madeline Riera (29 años), la goleadora de ‘las leonas’, está en ese grupo. Ella llegó de Guayaquil y es una de las más experimentadas del equipo.

Riera fue parte del Rocafuerte Fútbol Club al que Wendy Villón llevó a lograr dos títulos cuando recién se creó el Campeonato de Fútbol Femenino (2013 y 2014) . Es una líder carismática y se ha convertido en el foco de atención del equipo cuencano por ser la goleadora. Lleva 36 tantos.

En el último partido, Riera está sentada en el camerino junto a una maleta de maquillaje. Se arregla mientras sus compañeras bailan y la entrenadora las observa desde una esquina. Una cámara la sigue y cuando sale a la cancha, su nombre se escucha con frecuencia entre la hinchada. Cada vez que el balón llega a sus pies hay una esperanza de gol, aunque ese día no sumó anotaciones.

De las cuencanas se destaca destaca Tatiana Bermeo, la única local que es titular fija en el plantel. Ella inició su carrera deportiva en Carneras UPS, ha integrado la selección del Azuay y Ecuador 2ub 19.

Bermeo es una de las más jóvenes del equipo, junto a Carelis Alvarado, quien tiene 15 años. Su objetivo es quedar campeona con las ‘leonas’ este año y jugar la Copa Libertadores. “Después, aspiro a ser convocada a la selección nacional y en el futuro jugar en el extanjero”, cuenta.

Actualmente, la plantilla femenina del Cuenca está integrada por 21 jugadoras. Hoy ya tienen una cancha reglamentaria, aunque sin iluminación, por eso a las jugadoras les tocó adaptar sus horarios para entrenar en las tardes, sin descuidar los estudios.

Profesionalismo

Este es el primer año que en Ecuador se juega un campeonato femenino de manera profesional. Eso implica, entre otras cosas, que las jugadoras tengan un salario fijo y buenas condiciones laborales. Las chicas del Cuenca ganan entre 100 y 500 dólares. Nataly Villavicencio, directiva del  Deportivo Cuenca y encargada del equipo femenino, reconoce que eso aún no es suficiente: “es una gran diferencia con el fútbol masculino, lamentablemente el femenino todavía no es profesional”.

Villavicencio y otra persona encargada de la logística son las responsables de todo lo que ocurre fuera de la cancha y de darles tranquilidad a las jugadoras. "Queremos que estén concentradas y enfocadas en sus objetivos", explica. Eso es parte de la receta que ha convertido al Deportivo Cuenca en un equipo ganador.  

El club consiguió un auspiciante que les da la seguridad de que las jugadoras tengan un sueldo cada mes. En eso se diferencia de la plantilla masculina, que está llena de problemas económicos. El mes pasado, el club fue sancionado por una deuda que mantenía con el arquero Brian Heras. Esa fecha la plantilla masculina no jugó el partido que le correspondía, pero tampoco lo hizo el equipo femenino, que además perdió 3 puntos. “Queremos botar la toalla a cada rato, pero llega el momento del partido, las chicas ganan y nos olvidamos de todo”, cuenta Villavicencio.

Ninguna bota la toalla. A pesar de que tengan que recorrer todos los días 14 kilómetros de ida y 14 de vuleta para entrenar y hacerlo antes de que anochezca. A pesar de que algunas combinan el ritmo de los entrenamientos con el de la maestría o extrañan a la familia que se quedó en Guayaquil.  A pesar de que su sueldo es todavía muy inferior al de los varones de su mismo plantel y sus hinchas son unos pocos fieles que llenan el palco en cada partido y siempre salen contentos del estadio. 

El siguiente reto del Deportivo Cuenca es Barcelona. Este 8 de septiembre jugará el primer partido de semifinales de la Superliga en Guayaquil, el partido de vuelta será el miércoles. Las 'leonas' se preparan para dar su mejor versión del equipo que han conformado con experiencia y empeño. También esperan que el '¡Vamooos, Cuenca!' retumbe cada vez con más fuerza en el palco del Alejandro Serrano Aguilar. (D)

Con experiencia y empeño, el Cuenca está en la cima del fútbol femenino

Luego de ganar a Liga de Quito en Cuenca, las jugadoras del Deportivo Cuenca se abrazan y celebran el pase a las semifinales de la Superliga Femenina.
FOTO: Fernando Machado EL TIEMPO.

Hace 6 meses, en el parque Huagrahuma, más conocido como ‘el gallinazo’ y ubicado a unos metros de la avenida Guapondélig, 26 chicas entrenaban por las noches en la única cancha sin costo y con iluminación que encontraron en Cuenca.

A ese lugar llegaban en las noches una exentrenadora de la Selección ecuatoriana de fútbol femenino que participó en la Copa América de Chile, seis campeonas del fútbol amateur -tres de ellas defendieron a la tricolor en el Mundial Femenino en Canadá- y más de una decena de cuencanas con la ilusión de este deporte como profesión.

Ese grupo de talentosas jugadoras es la base del equipo que hoy está cerca de jugar la final de la Superliga Femenina del Ecuador. Tras 22 partidos jugados -19 de ellos ganados- sus condiciones han cambiado un poco: entrenan en una cancha reglamentaria, tienen un auspiciante que permite pagar sus salarios, las jugadoras siguen alternando los entrenamientos y partidos con los estudios y el trabajo, y son el grito de gol que más se escucha en el estadio Alejandro Serrano Aguilar. 

“¡Vamooos, Cuenca!” se escucha en el estadio el miércoles 4 de septiembre del 2019 antes del partido con Liga de Quito por las semifinales de la Superliga. Las leonas tienen la confianza de haber conseguido un marcador positivo en el partido de ida y eso se nota en el camerino minutos antes de saltar a la cancha.

En la pizarra que hay dentro se lee una lluvia de palabras: compañerismo, trabajo en equipo, darlo todo hasta el último minuto, actitud… Es decir, un poco de lo que le ha permitido al Cuenca femenino llegar hasta la cima. A eso se suman la experiencia de su directora técnica y sus jugadoras principales y la gestión de recursos. Los dos elementos que han sido claves en este proceso.

La entrenadora Wendy Villón llegó en enero del 2019 a la ciudad “con todo para que el Deportivo Cuenca sea protagonista”. Y lo ha logrado. Su secreto: una plantilla que conoce desde hace cinco años. En el 2018, llevó al desaparecido Unión Española al campeonato amateur que organizaba CONFA. De ese equipo salieron 9 de los 14 refuerzos que Villón trajo a Cuenca, principalmente desde Guayaquil y Esmeraldas.

Traerlas a Cuenca no fue fácil, reconoce Villón. Algunas ya tenían acercamientos con otros equipos, pero su invitación y su proyecto las convencieron. De ese grupo destacan Madeline Riera, Andrea Pesántez, Érika Vásquez, Andrea Morán, Nicole Charcopa, Inés Jhonson, Érika García, Briggitte Guadamud y Mayerli Rodríguez.

Las 14 chicas viven en una casa cuyo arriendo paga el club morlaco. Dos de ellas combinan el fútbol con los estudios en el colegio y dos con la universidad. Madeline Riera (29 años), la goleadora de ‘las leonas’, está en ese grupo. Ella llegó de Guayaquil y es una de las más experimentadas del equipo.

Riera fue parte del Rocafuerte Fútbol Club al que Wendy Villón llevó a lograr dos títulos cuando recién se creó el Campeonato de Fútbol Femenino (2013 y 2014) . Es una líder carismática y se ha convertido en el foco de atención del equipo cuencano por ser la goleadora. Lleva 36 tantos.

En el último partido, Riera está sentada en el camerino junto a una maleta de maquillaje. Se arregla mientras sus compañeras bailan y la entrenadora las observa desde una esquina. Una cámara la sigue y cuando sale a la cancha, su nombre se escucha con frecuencia entre la hinchada. Cada vez que el balón llega a sus pies hay una esperanza de gol, aunque ese día no sumó anotaciones.

De las cuencanas se destaca destaca Tatiana Bermeo, la única local que es titular fija en el plantel. Ella inició su carrera deportiva en Carneras UPS, ha integrado la selección del Azuay y Ecuador 2ub 19.

Bermeo es una de las más jóvenes del equipo, junto a Carelis Alvarado, quien tiene 15 años. Su objetivo es quedar campeona con las ‘leonas’ este año y jugar la Copa Libertadores. “Después, aspiro a ser convocada a la selección nacional y en el futuro jugar en el extanjero”, cuenta.

Actualmente, la plantilla femenina del Cuenca está integrada por 21 jugadoras. Hoy ya tienen una cancha reglamentaria, aunque sin iluminación, por eso a las jugadoras les tocó adaptar sus horarios para entrenar en las tardes, sin descuidar los estudios.

Profesionalismo

Este es el primer año que en Ecuador se juega un campeonato femenino de manera profesional. Eso implica, entre otras cosas, que las jugadoras tengan un salario fijo y buenas condiciones laborales. Las chicas del Cuenca ganan entre 100 y 500 dólares. Nataly Villavicencio, directiva del  Deportivo Cuenca y encargada del equipo femenino, reconoce que eso aún no es suficiente: “es una gran diferencia con el fútbol masculino, lamentablemente el femenino todavía no es profesional”.

Villavicencio y otra persona encargada de la logística son las responsables de todo lo que ocurre fuera de la cancha y de darles tranquilidad a las jugadoras. "Queremos que estén concentradas y enfocadas en sus objetivos", explica. Eso es parte de la receta que ha convertido al Deportivo Cuenca en un equipo ganador.  

El club consiguió un auspiciante que les da la seguridad de que las jugadoras tengan un sueldo cada mes. En eso se diferencia de la plantilla masculina, que está llena de problemas económicos. El mes pasado, el club fue sancionado por una deuda que mantenía con el arquero Brian Heras. Esa fecha la plantilla masculina no jugó el partido que le correspondía, pero tampoco lo hizo el equipo femenino, que además perdió 3 puntos. “Queremos botar la toalla a cada rato, pero llega el momento del partido, las chicas ganan y nos olvidamos de todo”, cuenta Villavicencio.

Ninguna bota la toalla. A pesar de que tengan que recorrer todos los días 14 kilómetros de ida y 14 de vuleta para entrenar y hacerlo antes de que anochezca. A pesar de que algunas combinan el ritmo de los entrenamientos con el de la maestría o extrañan a la familia que se quedó en Guayaquil.  A pesar de que su sueldo es todavía muy inferior al de los varones de su mismo plantel y sus hinchas son unos pocos fieles que llenan el palco en cada partido y siempre salen contentos del estadio. 

El siguiente reto del Deportivo Cuenca es Barcelona. Este 8 de septiembre jugará el primer partido de semifinales de la Superliga en Guayaquil, el partido de vuelta será el miércoles. Las 'leonas' se preparan para dar su mejor versión del equipo que han conformado con experiencia y empeño. También esperan que el '¡Vamooos, Cuenca!' retumbe cada vez con más fuerza en el palco del Alejandro Serrano Aguilar. (D)