Wasipichana, un rito para bendecir la casa nueva

Esta ceremonia ancestral se realiza al terminar la construcción de una vivienda con el fin de consagrar el espacio de convivencia diaria y antes de que la familia habite su nueva morada.
Al final del Wasipichana se comparte una pampamesa para agradecer por la minga.

En tiempos antiguos, al inaugurar una vivienda, se acostumbraba a realizar la ceremonia del Wasipichana o Wasipichay, que consiste en el barrido de la casa al terminar de colocar la cubierta. Según la cosmovisión andina, este ritual ancestral es para bendecir el espacio de convivencia diaria.

Rosa Beatriz Carrasco, conocida como ‘Mama Bacha’, explicó que en esta ceremonia participan los dueños de la vivienda y toda la familia, quienes hacen una minga para la consagración de ese nuevo hogar.

“Primero, cuando se empieza a construir la casa se hace la bendición de la primera piedra; se compra o se recoge flores del campo y se hace una Chakana, así el lugar se convierte en sagrado. Ya al final se hace el Wasipichana”, manifestó Mama Bacha, oriunda de la parroquia Paccha.

La experta en sabiduría ancestral tiene 58 años y se ha dedicado desde niña a la aplicación de los conocimientos que heredó de su abuelo, quien fue taita sanador y le enseñó que la colocación de la primera piedra de la casa hace contacto con el Uku Pacha, el mundo de los muertos en el mundo andino, pero también donde germina la vida.

Según Mama Bacha, antes que la familia habite la casa se convoca al ritual del Wasipichana, cuando se ha colocado la cubierta, que representa la ‘cabeza’ en la cosmovisión andina.

“Al final, se comparte una pampamesa para agradecer a quienes participaron en la minga de la construcción de la casa, ahí se da de comer a los presentes y se brinda chicha”, contó Mama Bacha.

Por su parte, Roberto Ochoa, conocido como taita Roky, señaló que el Wasipichana se hace para inaugurar la casa, pero también en otras actividades, como la apertura de locales comerciales o el inicio de actividades en las instituciones, de esta manera se mantiene viva esta tradición.

Creencias
Según las costumbres, para el Wasipichana los dueños de la casa buscan a los padrinos, a quienes se les entrega tejas nuevas, que tienen que ser adornadas con figuras de animales, especialmente palomas y toros, además de ángeles y cruces.

Los padrinos ponen la banda de música y la pirotecnia, aunque en ocasiones también el trago o la chicha, esto depende de su situación económica.

El día de la celebración, al ritmo de la música se va colocando en la cubierta de la casa las tejas nuevas, comenzando con las que tienen una cruz, que se las pone en un sitio central, para que cuiden la nueva morada de todo mal.

Los antepasados tenían la creencia de que la cruz, acompañada de otras figuras como los ángeles y palomas ahuyentaban a los espíritus malignos. (F)

DATOS
-Tradición. Al empezar a construir la casa se hace la bendición de la primera piedra y al final se convoca al rito del Wasipichana.
-Significado. Wasipichana es una palabra kichwa que proviene de wasi, que significa casa, y pichana, que quiere decir barrer o limpiar.
-Costumbres. Según las costumbres que llegaron con la religión católica, el cura párroco puede participar en la bendición de la nueva vivienda.

Ofrenda al espíritu de la casa para vivir entre buenas energías

El investigador de las culturas andinas, Pedro Janeta, señala que el ritual del Wasipichana consitía en dar una ofrenda al espíritu de la casa, por lo que mantenían colgado un borrego y cuyes pelados en el interior de la casa, con lo que se alimentaba a los presentes, pero dejaban como ofrenda una pierna durante el tiempo que el dueño crea conveniente.

“Esto se denomina como el kamari, un obsequio a la Madre Tierra y al espíritu de la casa para que permita vivir en buenas energías, en un ambiente sano junto a la familia”, señala Janeta, indígena oriundo de la parroquia Cacha, de Riobamba.

En su obra ‘Memoria Ancestral’, el investigador indica que quienes acompañaban la minga de la construcción de la vivienda también hacían el Wandu al dueño, es decir, se daba la vuelta alrededor de la casa mientras cantaba un Haway, luego ingresaba
a su nuevo hogar y lo purificaba con una humeada junto a su familia y así todos estaban listos para empezar a habitar en la nueva morada. (F)

Patricia Naula H.
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Wasipichana, un rito para bendecir la casa nueva

Al final del Wasipichana se comparte una pampamesa para agradecer por la minga.

En tiempos antiguos, al inaugurar una vivienda, se acostumbraba a realizar la ceremonia del Wasipichana o Wasipichay, que consiste en el barrido de la casa al terminar de colocar la cubierta. Según la cosmovisión andina, este ritual ancestral es para bendecir el espacio de convivencia diaria.

Rosa Beatriz Carrasco, conocida como ‘Mama Bacha’, explicó que en esta ceremonia participan los dueños de la vivienda y toda la familia, quienes hacen una minga para la consagración de ese nuevo hogar.

“Primero, cuando se empieza a construir la casa se hace la bendición de la primera piedra; se compra o se recoge flores del campo y se hace una Chakana, así el lugar se convierte en sagrado. Ya al final se hace el Wasipichana”, manifestó Mama Bacha, oriunda de la parroquia Paccha.

La experta en sabiduría ancestral tiene 58 años y se ha dedicado desde niña a la aplicación de los conocimientos que heredó de su abuelo, quien fue taita sanador y le enseñó que la colocación de la primera piedra de la casa hace contacto con el Uku Pacha, el mundo de los muertos en el mundo andino, pero también donde germina la vida.

Según Mama Bacha, antes que la familia habite la casa se convoca al ritual del Wasipichana, cuando se ha colocado la cubierta, que representa la ‘cabeza’ en la cosmovisión andina.

“Al final, se comparte una pampamesa para agradecer a quienes participaron en la minga de la construcción de la casa, ahí se da de comer a los presentes y se brinda chicha”, contó Mama Bacha.

Por su parte, Roberto Ochoa, conocido como taita Roky, señaló que el Wasipichana se hace para inaugurar la casa, pero también en otras actividades, como la apertura de locales comerciales o el inicio de actividades en las instituciones, de esta manera se mantiene viva esta tradición.

Creencias
Según las costumbres, para el Wasipichana los dueños de la casa buscan a los padrinos, a quienes se les entrega tejas nuevas, que tienen que ser adornadas con figuras de animales, especialmente palomas y toros, además de ángeles y cruces.

Los padrinos ponen la banda de música y la pirotecnia, aunque en ocasiones también el trago o la chicha, esto depende de su situación económica.

El día de la celebración, al ritmo de la música se va colocando en la cubierta de la casa las tejas nuevas, comenzando con las que tienen una cruz, que se las pone en un sitio central, para que cuiden la nueva morada de todo mal.

Los antepasados tenían la creencia de que la cruz, acompañada de otras figuras como los ángeles y palomas ahuyentaban a los espíritus malignos. (F)

DATOS
-Tradición. Al empezar a construir la casa se hace la bendición de la primera piedra y al final se convoca al rito del Wasipichana.
-Significado. Wasipichana es una palabra kichwa que proviene de wasi, que significa casa, y pichana, que quiere decir barrer o limpiar.
-Costumbres. Según las costumbres que llegaron con la religión católica, el cura párroco puede participar en la bendición de la nueva vivienda.

Ofrenda al espíritu de la casa para vivir entre buenas energías

El investigador de las culturas andinas, Pedro Janeta, señala que el ritual del Wasipichana consitía en dar una ofrenda al espíritu de la casa, por lo que mantenían colgado un borrego y cuyes pelados en el interior de la casa, con lo que se alimentaba a los presentes, pero dejaban como ofrenda una pierna durante el tiempo que el dueño crea conveniente.

“Esto se denomina como el kamari, un obsequio a la Madre Tierra y al espíritu de la casa para que permita vivir en buenas energías, en un ambiente sano junto a la familia”, señala Janeta, indígena oriundo de la parroquia Cacha, de Riobamba.

En su obra ‘Memoria Ancestral’, el investigador indica que quienes acompañaban la minga de la construcción de la vivienda también hacían el Wandu al dueño, es decir, se daba la vuelta alrededor de la casa mientras cantaba un Haway, luego ingresaba
a su nuevo hogar y lo purificaba con una humeada junto a su familia y así todos estaban listos para empezar a habitar en la nueva morada. (F)

Patricia Naula H.
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