Vestimenta indígena evoluciona con los años

Luis Vinueza, comerciante oriundo de Otavalo en Cuenca, señala que un poncho puede costar hasta USD 600.

La indumentaria que identifica a los pueblos ha variado con el paso de los años y de a poco se ha dejado de lado para usar ropa moderna. A esto se suman los altos costos que implica su confección.

“En la época de nuestros abuelos no era necesario visualizar las características físicas de las personas para reconocer de dónde son, porque simplemente en la ropa se identificaba el lugar de origen o su territorio”, subraya Pedro Janeta, investigador de las culturas andinas.

El indígena de la cultura Puruhá recuerda que en las festividades se acostumbraba a usar prendas nuevas, con diseños y colores que correspondían a determinada época. “Los trajes de gala se estrenaban en acontecimientos especiales como los Raymikuna, en el nacimiento, en el matrimonio y también en la muerte”.

Con el paso de los años las vestimentas que identifican a los pueblos originarios han variado y se han ido dejando de lado para usar ropa moderna. A esto se suman los altos costos que implica confeccionar o adquirir los tradicionales trajes.

Luis Vinueza, comerciante oriundo de Otavalo en Cuenca, subraya que un poncho de lana de borrego puede costar hasta 600 dólares. Asimismo, una pollera de bayeta fluctúa entre 500 y 700 dólares; los sombreros de lana prensada cuestan unos 70 dólares; las blusas y camisas bordadas a mano sobrepasan los 100 dólares. Por ello la vestimenta indígena se considera de lujo, algunas prendas demoran meses en ser confeccionadas, lo que evidencia su laboriosidad.

Verónica Solano, de la comunidad Quilloac de Cañar, recuerda que antes se utilizaba una pollera de bayeta y se la amarraba con una faja. Sin embargo, señala que debido al peso y al alto costo de estas polleras hechas con lana de oveja se empezó a utilizar bayetilla, gamuzilla, tornasoles, fibras sintéticas y la tela strech.

Agregó que también se ha dado un proceso de cambio en las técnicas de confección, pero asegura que se mantiene la simbología y los colores de los trajes, que siempre llevan flores en honor a la Madre Tierra.

En Tungurahua, una investigación efectuada por la Universidad Técnica de Ambato da cuenta de la evolución en la vestimenta tradicional. El estudio señala que “la aculturación ha tenido un fuerte impacto en los jóvenes indígenas, quienes por factores como la migración y la influencia mestiza dejan de lado su identidad y su vestimenta”.

Sin embargo, Ariruma Kowii, indígena de Imbabura, señala la importancia de la indumentaria que “a pesar de las adaptaciones españolas, es un símbolo de resistencia cultural”.

Aunque en comunidades indígenas de provincias como Cañar, Tungurahua, Imbabura, Chimborazo y Loja, aún se conserva el uso de la ropa tradicional, esta es confeccionada con materiales sintéticos debido a los precios más cómodos. (F)

El significado que tienen los colores en las distintas indumentarias

El investigador Pedro Janeta resalta la sabiduría de los taytas que sabían “usar los colores, pues cada uno tenía un significado”. El rojo representa a la sangre como vitalidad de los seres vivos, al corazón, al amor, al espíritu lleno de fe.

El azul refleja a la mama Kucha (océano), la raíz de nuestra existencia, según la sabiduría de nuestros taitas, la frescura del kay pacha (tiempo presente), el equilibrio físico y espiritual del ser humano.

El verde representa el florecimiento de la Pacha Mama, la época de los granos tiernos, nuevo año, vida sana.

El celeste representa la hawa pacha, la atmósfera, el conocimiento de los astros, el sol, la luna, las estrellas y los planetas.

El amarillo refleja a la energía pura y divina del taita Inti o Padre Sol, la abundancia de productos secos en la época de la cosecha, el oro, la riqueza.

El negro expresa el sentimiento del corazón, el miedo, la tristeza, el dolor, el disgusto, la pasividad de la noche.

El blanco es el nuevo amanecer, la luz del día, la paz, la transparencia en el pensar y hacer, la justicia, alegría y nobleza. (F)

Patricia Naula H.
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Vestimenta indígena evoluciona con los años

Luis Vinueza, comerciante oriundo de Otavalo en Cuenca, señala que un poncho puede costar hasta USD 600.

La indumentaria que identifica a los pueblos ha variado con el paso de los años y de a poco se ha dejado de lado para usar ropa moderna. A esto se suman los altos costos que implica su confección.

“En la época de nuestros abuelos no era necesario visualizar las características físicas de las personas para reconocer de dónde son, porque simplemente en la ropa se identificaba el lugar de origen o su territorio”, subraya Pedro Janeta, investigador de las culturas andinas.

El indígena de la cultura Puruhá recuerda que en las festividades se acostumbraba a usar prendas nuevas, con diseños y colores que correspondían a determinada época. “Los trajes de gala se estrenaban en acontecimientos especiales como los Raymikuna, en el nacimiento, en el matrimonio y también en la muerte”.

Con el paso de los años las vestimentas que identifican a los pueblos originarios han variado y se han ido dejando de lado para usar ropa moderna. A esto se suman los altos costos que implica confeccionar o adquirir los tradicionales trajes.

Luis Vinueza, comerciante oriundo de Otavalo en Cuenca, subraya que un poncho de lana de borrego puede costar hasta 600 dólares. Asimismo, una pollera de bayeta fluctúa entre 500 y 700 dólares; los sombreros de lana prensada cuestan unos 70 dólares; las blusas y camisas bordadas a mano sobrepasan los 100 dólares. Por ello la vestimenta indígena se considera de lujo, algunas prendas demoran meses en ser confeccionadas, lo que evidencia su laboriosidad.

Verónica Solano, de la comunidad Quilloac de Cañar, recuerda que antes se utilizaba una pollera de bayeta y se la amarraba con una faja. Sin embargo, señala que debido al peso y al alto costo de estas polleras hechas con lana de oveja se empezó a utilizar bayetilla, gamuzilla, tornasoles, fibras sintéticas y la tela strech.

Agregó que también se ha dado un proceso de cambio en las técnicas de confección, pero asegura que se mantiene la simbología y los colores de los trajes, que siempre llevan flores en honor a la Madre Tierra.

En Tungurahua, una investigación efectuada por la Universidad Técnica de Ambato da cuenta de la evolución en la vestimenta tradicional. El estudio señala que “la aculturación ha tenido un fuerte impacto en los jóvenes indígenas, quienes por factores como la migración y la influencia mestiza dejan de lado su identidad y su vestimenta”.

Sin embargo, Ariruma Kowii, indígena de Imbabura, señala la importancia de la indumentaria que “a pesar de las adaptaciones españolas, es un símbolo de resistencia cultural”.

Aunque en comunidades indígenas de provincias como Cañar, Tungurahua, Imbabura, Chimborazo y Loja, aún se conserva el uso de la ropa tradicional, esta es confeccionada con materiales sintéticos debido a los precios más cómodos. (F)

El significado que tienen los colores en las distintas indumentarias

El investigador Pedro Janeta resalta la sabiduría de los taytas que sabían “usar los colores, pues cada uno tenía un significado”. El rojo representa a la sangre como vitalidad de los seres vivos, al corazón, al amor, al espíritu lleno de fe.

El azul refleja a la mama Kucha (océano), la raíz de nuestra existencia, según la sabiduría de nuestros taitas, la frescura del kay pacha (tiempo presente), el equilibrio físico y espiritual del ser humano.

El verde representa el florecimiento de la Pacha Mama, la época de los granos tiernos, nuevo año, vida sana.

El celeste representa la hawa pacha, la atmósfera, el conocimiento de los astros, el sol, la luna, las estrellas y los planetas.

El amarillo refleja a la energía pura y divina del taita Inti o Padre Sol, la abundancia de productos secos en la época de la cosecha, el oro, la riqueza.

El negro expresa el sentimiento del corazón, el miedo, la tristeza, el dolor, el disgusto, la pasividad de la noche.

El blanco es el nuevo amanecer, la luz del día, la paz, la transparencia en el pensar y hacer, la justicia, alegría y nobleza. (F)

Patricia Naula H.
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