Uróboros: entre fantasía, espadas y teatro

Ensayo de la pieza escénica titulada ‘Uróboros, la batalla por el destino empieza’ en ‘Espacio Nómada’, de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay.
FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

El grupo cuencano, conformado principalmente por estudiantes de Arte Teatral de la UDA, presenta una obra poco usual en los escenarios, en la que destaca el combate escénico y la aventura.

Dos investigaciones universitarias fueron el pretexto adecuado para que el Colectivo ‘Eidyllon’ prepare ‘Uróboros, la batalla por el destino empieza’, una propuesta inusual de las artes escénicas que involucra combate escénico y aventura.

Las tesis en artes escénicas, de Mateo Salazar, y en artes musicales, de Walter Lligüisaca, hoy involucran a sietes actores, la mayoría estudiantes de quinto y séptimo ciclo de la carrera de Arte Teatral de la Universidad del Azuay.

Con ellos relatan una historia que extrae detalles de la Primera y Segunda Guerra Mundial y mucha ficción.

Entre los misterios que estos momentos históricos tienen consta la búsqueda de objetos misteriosos, uno de ellos es ‘Uróboros’, término representado por una serpiente que se come a sí misma y que simboliza el ciclo eterno de las cosas.

El combate escénico permanente es el eje conductor de la propuesta y es, quizá, lo que caracteriza y diferencia a esta pieza escénica de las que habitualmente se montan en la ciudad, así lo cree Galo Escudero, director de teatro.

Mateo Salazar, director escénico, explica que entran en acción y son parte de las batallas el personaje principal llamado ‘Lucifer’, interpretado por Daniel Albornoz, y los demás personajes que representan a los cuatro elementos interpretados por: Milena Montaño como el elemento agua; Michelle Astudillo, fuego; Luis Gallegos, tierra; y Ana Crespo como aire. A ellos se suman David Matute como ‘Hermes Trimegisto’ y Thalia Tigre, la ermitaña que es su ayudante. El monje maestro de los cuatro elementos es uno intepretado por Salazar. Entre todos montan el viaje de un héroe que se relata con escenas de acción, drama, tragedia y muchas batallas.

Mientras todo esto ocurre, Walter Lligüisaca complementa la puesta en escena con la ejecución de instrumentos andinos. Quenas, quenachos, flautas y bombos son interpretados con la ayuda de Michelle Astudillo. “Nada de instrumentos electrónicos, todos los sonidos son naturales”, inspirados en la agrupación OMNIA, de pagan folk, agregó Lligüisaca.

En definitiva, durante 120 minutos la música acompañará el montaje que para actrices y actores no es solo un momento lúdico, también “es un momento de reflexión, por ejemplo, sobre la contaminación y otros factores que afectan al planeta”. La obra se presenta a las 20:00 de hoy, en ‘Espacio Nómada’, ubicada en la Presidente Córdova, junto al edificio de los Bomberos. El costo de la entrada es de 7 dólares adultos y 5 para niños. (F)

Uróboros: entre fantasía, espadas y teatro

Ensayo de la pieza escénica titulada ‘Uróboros, la batalla por el destino empieza’ en ‘Espacio Nómada’, de la Casa de la Cultura, Núcleo del Azuay.
FOTO: Diego Cáceres EL TIEMPO

El grupo cuencano, conformado principalmente por estudiantes de Arte Teatral de la UDA, presenta una obra poco usual en los escenarios, en la que destaca el combate escénico y la aventura.

Dos investigaciones universitarias fueron el pretexto adecuado para que el Colectivo ‘Eidyllon’ prepare ‘Uróboros, la batalla por el destino empieza’, una propuesta inusual de las artes escénicas que involucra combate escénico y aventura.

Las tesis en artes escénicas, de Mateo Salazar, y en artes musicales, de Walter Lligüisaca, hoy involucran a sietes actores, la mayoría estudiantes de quinto y séptimo ciclo de la carrera de Arte Teatral de la Universidad del Azuay.

Con ellos relatan una historia que extrae detalles de la Primera y Segunda Guerra Mundial y mucha ficción.

Entre los misterios que estos momentos históricos tienen consta la búsqueda de objetos misteriosos, uno de ellos es ‘Uróboros’, término representado por una serpiente que se come a sí misma y que simboliza el ciclo eterno de las cosas.

El combate escénico permanente es el eje conductor de la propuesta y es, quizá, lo que caracteriza y diferencia a esta pieza escénica de las que habitualmente se montan en la ciudad, así lo cree Galo Escudero, director de teatro.

Mateo Salazar, director escénico, explica que entran en acción y son parte de las batallas el personaje principal llamado ‘Lucifer’, interpretado por Daniel Albornoz, y los demás personajes que representan a los cuatro elementos interpretados por: Milena Montaño como el elemento agua; Michelle Astudillo, fuego; Luis Gallegos, tierra; y Ana Crespo como aire. A ellos se suman David Matute como ‘Hermes Trimegisto’ y Thalia Tigre, la ermitaña que es su ayudante. El monje maestro de los cuatro elementos es uno intepretado por Salazar. Entre todos montan el viaje de un héroe que se relata con escenas de acción, drama, tragedia y muchas batallas.

Mientras todo esto ocurre, Walter Lligüisaca complementa la puesta en escena con la ejecución de instrumentos andinos. Quenas, quenachos, flautas y bombos son interpretados con la ayuda de Michelle Astudillo. “Nada de instrumentos electrónicos, todos los sonidos son naturales”, inspirados en la agrupación OMNIA, de pagan folk, agregó Lligüisaca.

En definitiva, durante 120 minutos la música acompañará el montaje que para actrices y actores no es solo un momento lúdico, también “es un momento de reflexión, por ejemplo, sobre la contaminación y otros factores que afectan al planeta”. La obra se presenta a las 20:00 de hoy, en ‘Espacio Nómada’, ubicada en la Presidente Córdova, junto al edificio de los Bomberos. El costo de la entrada es de 7 dólares adultos y 5 para niños. (F)