San Juan, una fiesta para rendir culto al sol

Desde tiempos ancestrales, el sol y la luna son objeto de culto pues determinan el calendario agrícola indígena. Junio era un mes dedicado a las cosechas, con la Conquista se acopó a San Juan Bautista.

Desde épocas muy remotas, la Fiesta de San Juan en una de las celebraciones en las que los indígenas de todas las comunidades tienen activa participación, sobre todo en las provincias de Imbabura y Chimborazo. El 24 de junio de cada año con el solsticio de verano, los ‘tushug’ (bailarines de la época inca) son los encargados de organizar la fiesta en agradecimiento al dios Sol por haber fecundado la Alpa Mama (Madre Tierra).

Conocida históricamente como Inti Raymi o Fiesta del Sol, las comunidades más representativas de la celebración son Ilumán, Abatag, San Pablo del Lago, Cotacachi y Otavalo en Imbabura. Además de Riobamba en Chimborazo.

El investigador Carlos Coba, en su publicación ‘Fiestas y Bailes de Ecuador’, recuerda que en tiempos antiguos los comuneros entonaban los churos con un mes de anticipación, en señal de acercamiento de las festividades. La víspera, compraban los atuendos y el día de la fiesta se reunían los ‘sanjuanes’ disfrazados, procedentes de las distintas comunidades previo al baño ritual de purificación para recibir energía y valor.

Desde tiempos ancestrales, el sol y las fases de la luna son objeto de culto para los indígenas pues determinan la comprensión de su calendario agrícola.

Junio era un mes dedicado a las cosechas, pero con la Conquista, fue acoplado a la fiesta de San Juan Bautista dando paso a un sincretismo religioso. Sin embargo, en varias comunidades los indígenas aún lo llaman en kichwa como ‘Jatun Puncha’ o el Gran Día.

Durante la festividad, los participantes se dividen en partidas, cada una va al mando de un ‘chasqui-capitán’. Ataviados con sombreros gigantes y macizos, para evitar eventuales golpes, los campesinos lucen gruesos zamarros y blanden látigos mientras zapatean con fuerza al ritmo de instrumentos musicales como churos y cachos.

Culebrillando
Es el estilo de baile de los ‘sanjuanes’. Van en hilera simulando el movimiento de una culebra. Al llegar a la plaza zapatean en forma circular levantando nubes de polvo al grito de ‘Sinchi, sinchi’ (fuerte), ‘Llapi, llapi’ (aplasta), ‘tigrashpa, tigrashpa’ (volviendo).

Copleros
Es una nueva modalidad de ‘sanjuanes’ (variantes del fenómeno cultural). Llevan una guitarra y van recitando coplas de carácter amoroso o picaresco.

También participan los aruchicos, quienes lucen un zamarro de cuero de chivo, sombrero de paño con cintas, sobre los hombros llevan un cuero de res en el cual están amarradas campanillas de bronce que son para ahuyentar a los malos espíritus. El Aya Uma es el personaje central de la cuadrilla de los aruchicos u hombres campana. (F)

Enfrentamiento entre danzantes de diferentes comunidades

En Cotacachi los campesinos celebran la Fiesta de San Juan en la plaza central de la comunidad, donde se ubica la Iglesia. La ocupan como símbolo de valentía y de recuperación de la identidad indígena.

Los comuneros se organizan en cuadrillas y van al mando de un jefe, quien hace seguir o retroceder y llama a los demás a no perder la batalla.

Al encuentro de dos cuadrillas y a los insultos entre ambos bandos se origina la pelea que, según el investigador Carlos Coba, es “la persistencia de la antiguas purificaciones de la tierra”.

Sin embargo, esta rivalidad dura únicamente los días de fiesta, después las relaciones continúan con normalidad hasta el año siguiente cuando se cobra venganza. En la actualidad la fiesta es controlada por policías para controlar eventuales enfrentamientos entre danzantes.

Alfonso Morales, dirigente indígena de Cotacachi, señala que el festejo se da como agradecimiento a la Pacha Mama, porque eso es uno de los “pensamientos más importantes que tienen las comunidades en esta época”. (F)

San Juan, una fiesta para rendir culto al sol

Desde tiempos ancestrales, el sol y la luna son objeto de culto pues determinan el calendario agrícola indígena. Junio era un mes dedicado a las cosechas, con la Conquista se acopó a San Juan Bautista.

Desde épocas muy remotas, la Fiesta de San Juan en una de las celebraciones en las que los indígenas de todas las comunidades tienen activa participación, sobre todo en las provincias de Imbabura y Chimborazo. El 24 de junio de cada año con el solsticio de verano, los ‘tushug’ (bailarines de la época inca) son los encargados de organizar la fiesta en agradecimiento al dios Sol por haber fecundado la Alpa Mama (Madre Tierra).

Conocida históricamente como Inti Raymi o Fiesta del Sol, las comunidades más representativas de la celebración son Ilumán, Abatag, San Pablo del Lago, Cotacachi y Otavalo en Imbabura. Además de Riobamba en Chimborazo.

El investigador Carlos Coba, en su publicación ‘Fiestas y Bailes de Ecuador’, recuerda que en tiempos antiguos los comuneros entonaban los churos con un mes de anticipación, en señal de acercamiento de las festividades. La víspera, compraban los atuendos y el día de la fiesta se reunían los ‘sanjuanes’ disfrazados, procedentes de las distintas comunidades previo al baño ritual de purificación para recibir energía y valor.

Desde tiempos ancestrales, el sol y las fases de la luna son objeto de culto para los indígenas pues determinan la comprensión de su calendario agrícola.

Junio era un mes dedicado a las cosechas, pero con la Conquista, fue acoplado a la fiesta de San Juan Bautista dando paso a un sincretismo religioso. Sin embargo, en varias comunidades los indígenas aún lo llaman en kichwa como ‘Jatun Puncha’ o el Gran Día.

Durante la festividad, los participantes se dividen en partidas, cada una va al mando de un ‘chasqui-capitán’. Ataviados con sombreros gigantes y macizos, para evitar eventuales golpes, los campesinos lucen gruesos zamarros y blanden látigos mientras zapatean con fuerza al ritmo de instrumentos musicales como churos y cachos.

Culebrillando
Es el estilo de baile de los ‘sanjuanes’. Van en hilera simulando el movimiento de una culebra. Al llegar a la plaza zapatean en forma circular levantando nubes de polvo al grito de ‘Sinchi, sinchi’ (fuerte), ‘Llapi, llapi’ (aplasta), ‘tigrashpa, tigrashpa’ (volviendo).

Copleros
Es una nueva modalidad de ‘sanjuanes’ (variantes del fenómeno cultural). Llevan una guitarra y van recitando coplas de carácter amoroso o picaresco.

También participan los aruchicos, quienes lucen un zamarro de cuero de chivo, sombrero de paño con cintas, sobre los hombros llevan un cuero de res en el cual están amarradas campanillas de bronce que son para ahuyentar a los malos espíritus. El Aya Uma es el personaje central de la cuadrilla de los aruchicos u hombres campana. (F)

Enfrentamiento entre danzantes de diferentes comunidades

En Cotacachi los campesinos celebran la Fiesta de San Juan en la plaza central de la comunidad, donde se ubica la Iglesia. La ocupan como símbolo de valentía y de recuperación de la identidad indígena.

Los comuneros se organizan en cuadrillas y van al mando de un jefe, quien hace seguir o retroceder y llama a los demás a no perder la batalla.

Al encuentro de dos cuadrillas y a los insultos entre ambos bandos se origina la pelea que, según el investigador Carlos Coba, es “la persistencia de la antiguas purificaciones de la tierra”.

Sin embargo, esta rivalidad dura únicamente los días de fiesta, después las relaciones continúan con normalidad hasta el año siguiente cuando se cobra venganza. En la actualidad la fiesta es controlada por policías para controlar eventuales enfrentamientos entre danzantes.

Alfonso Morales, dirigente indígena de Cotacachi, señala que el festejo se da como agradecimiento a la Pacha Mama, porque eso es uno de los “pensamientos más importantes que tienen las comunidades en esta época”. (F)