Quilloac: cuna de la cultura cañari

En el Cerro Narrío, se celebran los Raymis, porque los mayores creen en la energía de esta elevación.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

El lugar más importante es el Cerro Narrío, un centro ceremonial de ritualidad, donde se celebran los cuatro Raymis. Aquí se han encontrado restos arqueológicos y óseos de la era preincaica.

Rodeada de verdes praderas, de campiñas pintadas de amarillo por los cultivos de trigo, sus hombres y mujeres luciendo su vestimenta tradicional y hablando kichwa, la comunidad de Quilloac conserva elementos culturales vivos de la cultura cañari, que sin embargo, se han visto afectados por factores como la migración.

Ayaloma, Chakawin, Hierbabuena, Quilloac Centro, Punguloma, Solitario y Huntu Kuchu son los sectores que conforman esta comuna de la provincia del Cañar. Pero uno de los lugares más importante es Narrío, donde está ubicado el mítico cerro que lleva el mismo nombre y si hablase nos contaría acerca de los inicios de la cultura cañari.

En este cerro, situado en medio de antiguas haciendas, se ha encontrado gran cantidad de vestigios arqueológicos. Es considerado un centro ceremonial de ritualidad.

“Hablar de Quilloac es hablar de una historia milenaria”, confiesa el taita Andrés Quindi, originario de esta tierra ancestral.

“Aquí los hombres y mujeres llevan el cabello largo y su trenza; usamos el poncho, la cushma y el sombrero; mantenemos la lengua materna, celebramos los cuatro Raymis, hemos resistido invasiones, conquistas, esclavitud, haciendas, por ello es muy digno la nominación de ‘cuna de la cultura cañari’”, asegura.

Citando crónicas de investigadores e historiadores, el taita asegura que ‘Quilloac’ proviene de la lengua cañari y significa ‘lugar sagrado de la luna’ o ‘adoratorio de la luna’, “pero sin caer en idolatrías”.

Quindi también hizo alusión al cerro Zhinzhun, una huaca sagrada que conserva figuras líticas zoomorfas y otra que semeja una persona venerando a la luna.

Actividades
En Quilloac, las actividades a las que se dedican sus ha-bitantes son la ganadería y la agricultura, trabajan la tierra con técnicas tradicionales y para los cultivos usan el calendario agrícola andino que se basa en los solsticios y equinoccios.

Josefina Pichasaca y María Lourdes Mayancela conversan en kichwa mientras cosechan papas bajo un intenso sol. Josefina señala que los hombres se encargan del arado y las mujeres de la siembra y para la cosecha se hace una minga en la comunidad, que se caracteriza por la pampamesa.

Las personas mayores se dedican también al trabajo textil, como el tejido de fajas y ponchos en telar de cintura, mientras las mujeres hilan la lana de oveja.

Estas actividades productivas se mantiene pero “en la actualidad, los jóvenes desde los 26 años son profesionales y están empleados”, explica taita Quindi, quien además es Vicerrector Académico del Instituto Superior Pedagógico Quilloac.

Con alrededor de 2.000 habitantes, en la comuna el 75 por ciento de pobladores habla su lengua materna: el kichwa. Los menores de ocho años no conservan esta costumbre, según datos del Instituto Superior Pedagógico Quilloac.

Las tradiciones que se sustentan en la cosmovisión andina se conservan en esta localidad cañarense, sin embargo, la migración ha afectado la cuestión cultural.

“Desde 1.985 poco a poco empezó a irse la gente -sobre todo a Estados Unidos- y últimamente los jóvenes, ante la falta de oportunidades de estudio o de trabajo, se está yendo”, lamenta taita Quindi.

No obstante, enfatiza que se están rescatando prácticas antiguas como la celebración del Inti Watana que es parte del Inti Raymi y que se desarrolló el pasado 21 de junio en el Cerro Narrío.

“Solicitamos a la Casa de la Cultura del Cañar, que conserva una kuraka cañari (monolito) de más de 5.000 años de antigüedad y la llevamos en andas hasta el cerro para el Inti Watana, pensamos que la gente iba a rechazar y decir ‘cómo pueden llevar una piedra en lugar de un santo o una virgen’, pero no fue así”, señala taita Quindi. (F)

DATOS
-Historia. Antes de la Colonia, la comuna era un caserío con viviendas de barro y techo de paja de cerro, típicas de la cultura cañari.
-Hallazgos. En el cerro Narrío, situado en medio de antiguas haciendas, se han encontrado restos arqueológicos y óseos de la era preincaica.
-Cultura. Las tradiciones que se sustentan en la cosmovisión andina se conservan en esta localidad, pero la migración ha afectado la cuestión cultural.

LA CIFRA
75
por ciento de los 2.000 habitantes de Quilloac habla la lengua kichwa.

Patricia Naula Herembás
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Quilloac: cuna de la cultura cañari

En el Cerro Narrío, se celebran los Raymis, porque los mayores creen en la energía de esta elevación.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

El lugar más importante es el Cerro Narrío, un centro ceremonial de ritualidad, donde se celebran los cuatro Raymis. Aquí se han encontrado restos arqueológicos y óseos de la era preincaica.

Rodeada de verdes praderas, de campiñas pintadas de amarillo por los cultivos de trigo, sus hombres y mujeres luciendo su vestimenta tradicional y hablando kichwa, la comunidad de Quilloac conserva elementos culturales vivos de la cultura cañari, que sin embargo, se han visto afectados por factores como la migración.

Ayaloma, Chakawin, Hierbabuena, Quilloac Centro, Punguloma, Solitario y Huntu Kuchu son los sectores que conforman esta comuna de la provincia del Cañar. Pero uno de los lugares más importante es Narrío, donde está ubicado el mítico cerro que lleva el mismo nombre y si hablase nos contaría acerca de los inicios de la cultura cañari.

En este cerro, situado en medio de antiguas haciendas, se ha encontrado gran cantidad de vestigios arqueológicos. Es considerado un centro ceremonial de ritualidad.

“Hablar de Quilloac es hablar de una historia milenaria”, confiesa el taita Andrés Quindi, originario de esta tierra ancestral.

“Aquí los hombres y mujeres llevan el cabello largo y su trenza; usamos el poncho, la cushma y el sombrero; mantenemos la lengua materna, celebramos los cuatro Raymis, hemos resistido invasiones, conquistas, esclavitud, haciendas, por ello es muy digno la nominación de ‘cuna de la cultura cañari’”, asegura.

Citando crónicas de investigadores e historiadores, el taita asegura que ‘Quilloac’ proviene de la lengua cañari y significa ‘lugar sagrado de la luna’ o ‘adoratorio de la luna’, “pero sin caer en idolatrías”.

Quindi también hizo alusión al cerro Zhinzhun, una huaca sagrada que conserva figuras líticas zoomorfas y otra que semeja una persona venerando a la luna.

Actividades
En Quilloac, las actividades a las que se dedican sus ha-bitantes son la ganadería y la agricultura, trabajan la tierra con técnicas tradicionales y para los cultivos usan el calendario agrícola andino que se basa en los solsticios y equinoccios.

Josefina Pichasaca y María Lourdes Mayancela conversan en kichwa mientras cosechan papas bajo un intenso sol. Josefina señala que los hombres se encargan del arado y las mujeres de la siembra y para la cosecha se hace una minga en la comunidad, que se caracteriza por la pampamesa.

Las personas mayores se dedican también al trabajo textil, como el tejido de fajas y ponchos en telar de cintura, mientras las mujeres hilan la lana de oveja.

Estas actividades productivas se mantiene pero “en la actualidad, los jóvenes desde los 26 años son profesionales y están empleados”, explica taita Quindi, quien además es Vicerrector Académico del Instituto Superior Pedagógico Quilloac.

Con alrededor de 2.000 habitantes, en la comuna el 75 por ciento de pobladores habla su lengua materna: el kichwa. Los menores de ocho años no conservan esta costumbre, según datos del Instituto Superior Pedagógico Quilloac.

Las tradiciones que se sustentan en la cosmovisión andina se conservan en esta localidad cañarense, sin embargo, la migración ha afectado la cuestión cultural.

“Desde 1.985 poco a poco empezó a irse la gente -sobre todo a Estados Unidos- y últimamente los jóvenes, ante la falta de oportunidades de estudio o de trabajo, se está yendo”, lamenta taita Quindi.

No obstante, enfatiza que se están rescatando prácticas antiguas como la celebración del Inti Watana que es parte del Inti Raymi y que se desarrolló el pasado 21 de junio en el Cerro Narrío.

“Solicitamos a la Casa de la Cultura del Cañar, que conserva una kuraka cañari (monolito) de más de 5.000 años de antigüedad y la llevamos en andas hasta el cerro para el Inti Watana, pensamos que la gente iba a rechazar y decir ‘cómo pueden llevar una piedra en lugar de un santo o una virgen’, pero no fue así”, señala taita Quindi. (F)

DATOS
-Historia. Antes de la Colonia, la comuna era un caserío con viviendas de barro y techo de paja de cerro, típicas de la cultura cañari.
-Hallazgos. En el cerro Narrío, situado en medio de antiguas haciendas, se han encontrado restos arqueológicos y óseos de la era preincaica.
-Cultura. Las tradiciones que se sustentan en la cosmovisión andina se conservan en esta localidad, pero la migración ha afectado la cuestión cultural.

LA CIFRA
75
por ciento de los 2.000 habitantes de Quilloac habla la lengua kichwa.

Patricia Naula Herembás
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