La venta de pinturas falsas es frecuente en Cuenca

La primera perito certificada en Bellas Artes por el Consejo de la Judicatura, Sabina Tacco, revela detalles de su trabajo y cómo es posible determinar si una pintura es original o falsa. La reconocida ‘merchant’, o comerciante de arte, ha trabajado con artistas del país como Kingman y Guayasamín.

En 2014, Sabina Tacco fue la primera perito certificada en el país capaz de determinar si una pintura era original o falsa. La acreditada en Bellas Artespor el Consejo de la Judicatura visita Cuenca frecuentemente, pues según su experiencia, es una de las ciudadades con mayor índice de venta de pinturas falsas. Durante casi 30 años, Tacco ha incursionado en los talleres de los más destacados pintores del país, como:  Endara Crow, Eduardo Kingman, Oswaldo Guayasamín, Enrique Tábara, Jorge Perugachi, Antonio Arias, entre otros. Inicialmente, se encargaba de vender sus pinturas.

Ese contacto, revela la perito en Bellas Artes, le sirvió no solo para convertirse en ‘merchant’, sino que le permitió adentrarse en la vida de los pintores, en su destreza técnica y saber sus características artísticas. En 2008, su trabajo dio un giro radical cuando uno de sus clientes le pidió analizar la veracidad de las pinturas de Guayasamín que había adquirido, “no fue necesario ni siquiera quitarles (a las pinturas) la envoltura, solo con el olor ya sabía que no eran originales”. Tal como dicta el procedimiento al momento de analizar una pintura, acudió a la Fundación Guayasamín.


En el lugar, los hijos del fallecido artista ratificaron el criterio emitido por Tacco y calificaron la obra de falsa. Ese fue el punto de partida para certificarse como perito.


Según explica, entre los detalles que analiza para determinar la originalidad de las obras, están el uso del lienzo, la textura, la calidad de la tela, los certificados y los códigos. Estos dos últimos consisten en documentos avalados por las instituciones, fundaciones, organizaciones o personas particulares, como herederos legales, quienes son los únicos que pueden autentificar una obra.


Este detalle regularmente consta en la parte posterior del cuadro, con una foto y una firma del autor, sin embargo, explica Tacco, es lo que con mayor frecuencia se falsifica, principalmente en pinturas de artistas fallecidos, incluso en artistas vivos.


La emisión de certificados anteriormente no era una práctica usual entre los artistas “porque ellos se dedicaban solo a pintar y mostraban poco interés en dejar una huella de certificación de sus creaciones”, sostiene Tacco.


Además de conocer las obras de los artistas y haber compartido mucho tiempo con ellos, ella trabaja con sus catálogos o libros, así garantiza mayor efectividad en el momento de analizar los trabajos.


Actualmente, según indica la perito, Cuenca, Quito y Guayaquil son las ciudades en las que más pinturas falsas se ofertan y se venden.
También conoce casos a nivel internacional, uno de los más recientes es el registrado en Nueva York, en donde se ofrecen pinturas falsas de Jorge Perugachi.


“Lastimosamente, las autoridades encargadas de seguir estos casos han manifestado que si no consta en el Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, no se puede iniciar un proceso, algo que para Tacco está desacertado. Recomienda que en caso de adquirir obras, si el artista está vivo, certificarlo con él mismo,  o sino acudir a las fundaciones u organizaciones de los artistas fallecidos con el fin de determinar la originalidad de las obras. (F)


El tiempo29
años son los que Sabina Tacco ha dedicado para conocer sobre arte.
Es posile revisar la originalidad de las obras en el SIPCE o en las fundaciones. También acudiendo a los familiares de los artistas fallecidos.
La perito Sabina Tacco, durante su visita a la ciudad, enseña detalles de una de las acuarelas del pintor quiteño Antonio Arias y dos catálogos de otros artistas.

La venta de pinturas falsas es frecuente en Cuenca

La primera perito certificada en Bellas Artes por el Consejo de la Judicatura, Sabina Tacco, revela detalles de su trabajo y cómo es posible determinar si una pintura es original o falsa. La reconocida ‘merchant’, o comerciante de arte, ha trabajado con artistas del país como Kingman y Guayasamín.

En 2014, Sabina Tacco fue la primera perito certificada en el país capaz de determinar si una pintura era original o falsa. La acreditada en Bellas Artespor el Consejo de la Judicatura visita Cuenca frecuentemente, pues según su experiencia, es una de las ciudadades con mayor índice de venta de pinturas falsas. Durante casi 30 años, Tacco ha incursionado en los talleres de los más destacados pintores del país, como:  Endara Crow, Eduardo Kingman, Oswaldo Guayasamín, Enrique Tábara, Jorge Perugachi, Antonio Arias, entre otros. Inicialmente, se encargaba de vender sus pinturas.

Ese contacto, revela la perito en Bellas Artes, le sirvió no solo para convertirse en ‘merchant’, sino que le permitió adentrarse en la vida de los pintores, en su destreza técnica y saber sus características artísticas. En 2008, su trabajo dio un giro radical cuando uno de sus clientes le pidió analizar la veracidad de las pinturas de Guayasamín que había adquirido, “no fue necesario ni siquiera quitarles (a las pinturas) la envoltura, solo con el olor ya sabía que no eran originales”. Tal como dicta el procedimiento al momento de analizar una pintura, acudió a la Fundación Guayasamín.


En el lugar, los hijos del fallecido artista ratificaron el criterio emitido por Tacco y calificaron la obra de falsa. Ese fue el punto de partida para certificarse como perito.


Según explica, entre los detalles que analiza para determinar la originalidad de las obras, están el uso del lienzo, la textura, la calidad de la tela, los certificados y los códigos. Estos dos últimos consisten en documentos avalados por las instituciones, fundaciones, organizaciones o personas particulares, como herederos legales, quienes son los únicos que pueden autentificar una obra.


Este detalle regularmente consta en la parte posterior del cuadro, con una foto y una firma del autor, sin embargo, explica Tacco, es lo que con mayor frecuencia se falsifica, principalmente en pinturas de artistas fallecidos, incluso en artistas vivos.


La emisión de certificados anteriormente no era una práctica usual entre los artistas “porque ellos se dedicaban solo a pintar y mostraban poco interés en dejar una huella de certificación de sus creaciones”, sostiene Tacco.


Además de conocer las obras de los artistas y haber compartido mucho tiempo con ellos, ella trabaja con sus catálogos o libros, así garantiza mayor efectividad en el momento de analizar los trabajos.


Actualmente, según indica la perito, Cuenca, Quito y Guayaquil son las ciudades en las que más pinturas falsas se ofertan y se venden.
También conoce casos a nivel internacional, uno de los más recientes es el registrado en Nueva York, en donde se ofrecen pinturas falsas de Jorge Perugachi.


“Lastimosamente, las autoridades encargadas de seguir estos casos han manifestado que si no consta en el Sistema de Información del Patrimonio Cultural Ecuatoriano, SIPCE, no se puede iniciar un proceso, algo que para Tacco está desacertado. Recomienda que en caso de adquirir obras, si el artista está vivo, certificarlo con él mismo,  o sino acudir a las fundaciones u organizaciones de los artistas fallecidos con el fin de determinar la originalidad de las obras. (F)


El tiempo29
años son los que Sabina Tacco ha dedicado para conocer sobre arte.
Es posile revisar la originalidad de las obras en el SIPCE o en las fundaciones. También acudiendo a los familiares de los artistas fallecidos.
La perito Sabina Tacco, durante su visita a la ciudad, enseña detalles de una de las acuarelas del pintor quiteño Antonio Arias y dos catálogos de otros artistas.