Patrimonio arqueológico se conserva en Manta

Los objetos se encuentran en el interior de las estructuras de vidrio para su conservación, además la climatización del lugar es uno de los factores positivos.
FOTO: EL TELÉGRAFO

De martes a domingo y los días feriados, turistas locales y extranjeros desfilan por las instalaciones del Museo Centro Cultural para conocer sobre la historia de la cultura Manteña. También hay una reserva de fragmentos de las culturas Bahía y Jama Coaque.

En el Museo Centro Cultural de Manta la aclimatación es un punto a favor para la conservación de las figuras. De martes a domingo y días feriados, ciudadanos y turistas desfilan por las instalaciones del Museo Centro Cultural Manta para conocer sobre la historia de Manta y Manabí. Uno de ellos es Sebastián Hernández. Se ha percatado de que el patrimonio arqueológico que se exhibe tiene un buen tratamiento.

En este lugar existen alrededro de 250 piezas arqueológicas en cuyas salas de exposiciones se habla por lo general de la cultura Manteña. Este asentamiento prehispánico llama la atención pues tuvo contacto con los colonizadores españoles 500 a.C hasta 1550 d.C en el periodo de integración.

Asimismo hay una reserva de fragmentos de las culturas Bahía y Jama Coaque. El tratamiento que se le da a estas piezas es todo un proceso para su conservación y mantenimiento. Los lunes se trabaja en la limpieza de cada una de las piezas comenta Juan Carlos Macías, técnico en gestión cultural del Museo.

El procedimiento que reciben lo da un especialista del Ministerio de Cultura que las limpia y les ve hasta el más mínimo detalle para descartar alguna afectación por humedad o por el sol, porque la prioridad es cuidar el patrimonio y preservarlo para que se mantenga en el tiempo.

El técnico labora junto con cuatro personas al empezar la semana. Con alcohol industrializado y cepillos de dientes eliminan la suciedad y bacterias que crean humedad y pueden afectar las piezas. El frotado de las más pequeñas, como los torteros arqueológicos (forma de botones), toma hasta 15 segundos, mientras que las más grandes, que son los gigantes de Bahía o los incensarios de la cultura Manteña, se llevan hasta un minuto.

“Es que el proceso de cepillado es rápido”, señala Juan Carlos. Este técnico con alegría recibe a los visitantes, ahora sabe y conoce la forma de mantenimiento, porque luego del terremoto del 16 de abril de 2016 (16-A) formó parte de la capacitación que recibió el personal del Museo.

El propósito era hacer limpiezas rápidas y de una u otra forma que a las piezas no les cayera hongos, que son los que degeneran las figuras. Es que con el sismo el sistema de climatización dejó de funcionar, tema que se solucionó recién hace cinco meses.

Juan Carlos asegura que eso es una ventaja, con ello ya no hay humedad que antes existía con el fuerte sol. “Después del 16-A nosotros tuvimos daños en algunas vitrinas y piezas arqueológicas, algunas se hicieron pedazos y se las llevaron los técnicos para repararlas”.

Por lo general, al mes son cuatro veces que los vestigios son sometidos a este proceso de dejarlos expeditos. Los colaboradores y técnicos del museo local siempre están vigilantes del aseo de las piezas.

Pero a la par de esta tarea hay restricciones para la gente que recorre el lugar, no tocar los vidrios y si realizan fotos que estas sean sin flash porque de lo contrario dañan el material. “En algunos museos está prohibido hacer gráficas, nosotros tratamos de educar para que el visitante cuide el patrimonio y se preserve en el tiempo”, señala Macías.

El gestor cultural y escultor José Loor, al momento de ver las vitrinas del museo donde están las figuras, atraviesa por su mente la etapa de niño en que tuvo la oportunidad de ver cómo sacaban miles de piezas de los huaqueros en la parroquia Los Esteros de Manta, donde queda actualmente el mercado.

Estas piezas ahora están en el Museo de Manta y se llaman los gigantes; en ese tiempo ya le sorprendía que esas figuras se hayan conservado en el espacio. Admira la conservación que tienen y los reglamentos para su protección. Los visitantes llegan desde varias ciudades del país y del extranjero. (F)

DATOS
-Cuidado. Cada pieza es limpiada y se observa hasta el más mínimo detalle para descartar alguna afectación por humedad o por el sol.
-Conservación. Los objetos permanecen guardados en estructuras de vidrio. Se trata de un material con hasta 10 líneas de espesor.
-Materiales. Con alcohol industrializado y cepillos de dientes se elimina la suciedad y bacterias que crean humedad que pueden afectar las piezas.

Patrimonio arqueológico se conserva en Manta

Los objetos se encuentran en el interior de las estructuras de vidrio para su conservación, además la climatización del lugar es uno de los factores positivos.
FOTO: EL TELÉGRAFO

De martes a domingo y los días feriados, turistas locales y extranjeros desfilan por las instalaciones del Museo Centro Cultural para conocer sobre la historia de la cultura Manteña. También hay una reserva de fragmentos de las culturas Bahía y Jama Coaque.

En el Museo Centro Cultural de Manta la aclimatación es un punto a favor para la conservación de las figuras. De martes a domingo y días feriados, ciudadanos y turistas desfilan por las instalaciones del Museo Centro Cultural Manta para conocer sobre la historia de Manta y Manabí. Uno de ellos es Sebastián Hernández. Se ha percatado de que el patrimonio arqueológico que se exhibe tiene un buen tratamiento.

En este lugar existen alrededro de 250 piezas arqueológicas en cuyas salas de exposiciones se habla por lo general de la cultura Manteña. Este asentamiento prehispánico llama la atención pues tuvo contacto con los colonizadores españoles 500 a.C hasta 1550 d.C en el periodo de integración.

Asimismo hay una reserva de fragmentos de las culturas Bahía y Jama Coaque. El tratamiento que se le da a estas piezas es todo un proceso para su conservación y mantenimiento. Los lunes se trabaja en la limpieza de cada una de las piezas comenta Juan Carlos Macías, técnico en gestión cultural del Museo.

El procedimiento que reciben lo da un especialista del Ministerio de Cultura que las limpia y les ve hasta el más mínimo detalle para descartar alguna afectación por humedad o por el sol, porque la prioridad es cuidar el patrimonio y preservarlo para que se mantenga en el tiempo.

El técnico labora junto con cuatro personas al empezar la semana. Con alcohol industrializado y cepillos de dientes eliminan la suciedad y bacterias que crean humedad y pueden afectar las piezas. El frotado de las más pequeñas, como los torteros arqueológicos (forma de botones), toma hasta 15 segundos, mientras que las más grandes, que son los gigantes de Bahía o los incensarios de la cultura Manteña, se llevan hasta un minuto.

“Es que el proceso de cepillado es rápido”, señala Juan Carlos. Este técnico con alegría recibe a los visitantes, ahora sabe y conoce la forma de mantenimiento, porque luego del terremoto del 16 de abril de 2016 (16-A) formó parte de la capacitación que recibió el personal del Museo.

El propósito era hacer limpiezas rápidas y de una u otra forma que a las piezas no les cayera hongos, que son los que degeneran las figuras. Es que con el sismo el sistema de climatización dejó de funcionar, tema que se solucionó recién hace cinco meses.

Juan Carlos asegura que eso es una ventaja, con ello ya no hay humedad que antes existía con el fuerte sol. “Después del 16-A nosotros tuvimos daños en algunas vitrinas y piezas arqueológicas, algunas se hicieron pedazos y se las llevaron los técnicos para repararlas”.

Por lo general, al mes son cuatro veces que los vestigios son sometidos a este proceso de dejarlos expeditos. Los colaboradores y técnicos del museo local siempre están vigilantes del aseo de las piezas.

Pero a la par de esta tarea hay restricciones para la gente que recorre el lugar, no tocar los vidrios y si realizan fotos que estas sean sin flash porque de lo contrario dañan el material. “En algunos museos está prohibido hacer gráficas, nosotros tratamos de educar para que el visitante cuide el patrimonio y se preserve en el tiempo”, señala Macías.

El gestor cultural y escultor José Loor, al momento de ver las vitrinas del museo donde están las figuras, atraviesa por su mente la etapa de niño en que tuvo la oportunidad de ver cómo sacaban miles de piezas de los huaqueros en la parroquia Los Esteros de Manta, donde queda actualmente el mercado.

Estas piezas ahora están en el Museo de Manta y se llaman los gigantes; en ese tiempo ya le sorprendía que esas figuras se hayan conservado en el espacio. Admira la conservación que tienen y los reglamentos para su protección. Los visitantes llegan desde varias ciudades del país y del extranjero. (F)

DATOS
-Cuidado. Cada pieza es limpiada y se observa hasta el más mínimo detalle para descartar alguna afectación por humedad o por el sol.
-Conservación. Los objetos permanecen guardados en estructuras de vidrio. Se trata de un material con hasta 10 líneas de espesor.
-Materiales. Con alcohol industrializado y cepillos de dientes se elimina la suciedad y bacterias que crean humedad que pueden afectar las piezas.