Palomeque transita entre lo que pasa y lo que no

Patricio Palomeque junto a su exposición ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’, disponible en Saladentro.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

El artista cuencano trae una colección de nueve obras que fusionan la fotografía, la pintura y la literatura con lecturas varias que también se han atrevido a mostrar un contexto político-social.

No es un nombre nuevo en el medio artístico de la ciudad, sino todo lo contrario. Lo han llamado artífice, vanguardista y hasta hoy, contemporáneo. La fuerza de su obra regresa esta vez con un concepto honesto, aparentemente sencillo, pero potente desde el nombre, un nombre que para él, lo resume todo.

Patricio Palomeque llega al centro cultural Saladentro un poco preocupado porque en medio del montaje de su obra, un día antes de la exposición que se aperturó el 30 de mayo pasado, unos cuadros se habían caído de la pared.

Están intactos pero la perfección con su trabajo se hace visible. Se agacha, mira con cuidado y los limpia con recelo. Piensa en la forma de cómo volver a colocarlos sin que ocurra ningún imprevisto. Será una noche importante.

La obra se titula ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’ y este artista conceptual cuencano sabe que es un título que difícilmente pasará inadvertido. Entonces de entrada, lo explica.

“Lo que generalmente no se anota, lo que se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”, reza el fragmento de un texto del escritor francés Georges Perec; y Palomeque, entre el arte conceptual y las artes plásticas, lo ha usado para intervenir y explicar su muestra.

Fluir entre la fotografía, el video, la pintura y la literatura ha dado un resultado que no abandona la idea de preocuparse por un contexto político-social, e incluso intimista en más de una de sus creaciones.

La colección ‘Desengaños’ es un ejemplo válido en el que un scanner y un celular ponen en evidencia la infancia del artista. Su infancia en Esmeraldas le dejó recuerdos que se enmarcaron después en un conjunto de fotografías que representan a una nube en un al-godón de azúcar rosa.

-“Mi madre me regaló un algodón de azúcar blanco cuando yo era niño. Al preguntarle qué era, me dijo que una nube. Luego conocí el colorante vegetal y con él, el desengaño”.

Simbolismo
Los puentes son un recurso que se repite en varios de sus trabajos. Por un lado, un cubo ilusorio sostiene dos fotografías: la de un puente cercano al cantón azuayo de Santa Isabel y otro en Biblián. Uno de ellos está sostenido por un conjunto de árboles y en uno de los muros aparece el puño de algún movimiento político.

La situación es casual, asegura, pero la composición es obvia. “Son representaciones del estado del Estado”, y aunque Palomeque afirma que “a estas alturas” la idea contemplativa del arte no le interesa, logra que suceda. Él prefiere una lectura personal.

En este intimismo se congrega además la literatura, recurrente en su obra desde hace mucho.

Una reciente creación expuesta en la muestra ‘Diagnóstico Terminal’ que tuvo lugar el año pasado en las instalaciones del antiguo IESS, juntó textos de Jorge Luis Borges, Eduardo Milán, entre otros poetas, que deambulan y encuentran la belleza sobre un estado de convalecencia en un viejo hospital.

Hoy, este videoarte es expuesto una vez más, aunque la idea literaria sigue viva en el conjunto total. Un árbol de pera atravesado por una barra de cobre, cuenta a través de su naturaleza, la travesía en motocicleta que efectuó Palomeque por el 2010, hasta Ushuaia, Argentina.

Las emociones, el poder de lo filial, la poesía y “el no lugar” son la estructura de esta exposición que estará abierta al público hasta el sábado 22 de junio.

Como pocos, Patricio Palomeque reconoce una intención clara en ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’. Lleva puesto una camiseta negra con la palabra ‘sometemos’ en letras blancas.

Habla de una marca artística propia que se ha generado a través de un palíndromo que revela, es su creación más preciada y por qué no, ambiciosa. (I)

Isabel Aguilar
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Palomeque transita entre lo que pasa y lo que no

Patricio Palomeque junto a su exposición ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’, disponible en Saladentro.
FOTO: Miguel Arévalo El Tiempo

El artista cuencano trae una colección de nueve obras que fusionan la fotografía, la pintura y la literatura con lecturas varias que también se han atrevido a mostrar un contexto político-social.

No es un nombre nuevo en el medio artístico de la ciudad, sino todo lo contrario. Lo han llamado artífice, vanguardista y hasta hoy, contemporáneo. La fuerza de su obra regresa esta vez con un concepto honesto, aparentemente sencillo, pero potente desde el nombre, un nombre que para él, lo resume todo.

Patricio Palomeque llega al centro cultural Saladentro un poco preocupado porque en medio del montaje de su obra, un día antes de la exposición que se aperturó el 30 de mayo pasado, unos cuadros se habían caído de la pared.

Están intactos pero la perfección con su trabajo se hace visible. Se agacha, mira con cuidado y los limpia con recelo. Piensa en la forma de cómo volver a colocarlos sin que ocurra ningún imprevisto. Será una noche importante.

La obra se titula ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’ y este artista conceptual cuencano sabe que es un título que difícilmente pasará inadvertido. Entonces de entrada, lo explica.

“Lo que generalmente no se anota, lo que se nota, lo que no tiene importancia, lo que pasa cuando no pasa nada, salvo tiempo, gente, autos y nubes”, reza el fragmento de un texto del escritor francés Georges Perec; y Palomeque, entre el arte conceptual y las artes plásticas, lo ha usado para intervenir y explicar su muestra.

Fluir entre la fotografía, el video, la pintura y la literatura ha dado un resultado que no abandona la idea de preocuparse por un contexto político-social, e incluso intimista en más de una de sus creaciones.

La colección ‘Desengaños’ es un ejemplo válido en el que un scanner y un celular ponen en evidencia la infancia del artista. Su infancia en Esmeraldas le dejó recuerdos que se enmarcaron después en un conjunto de fotografías que representan a una nube en un al-godón de azúcar rosa.

-“Mi madre me regaló un algodón de azúcar blanco cuando yo era niño. Al preguntarle qué era, me dijo que una nube. Luego conocí el colorante vegetal y con él, el desengaño”.

Simbolismo
Los puentes son un recurso que se repite en varios de sus trabajos. Por un lado, un cubo ilusorio sostiene dos fotografías: la de un puente cercano al cantón azuayo de Santa Isabel y otro en Biblián. Uno de ellos está sostenido por un conjunto de árboles y en uno de los muros aparece el puño de algún movimiento político.

La situación es casual, asegura, pero la composición es obvia. “Son representaciones del estado del Estado”, y aunque Palomeque afirma que “a estas alturas” la idea contemplativa del arte no le interesa, logra que suceda. Él prefiere una lectura personal.

En este intimismo se congrega además la literatura, recurrente en su obra desde hace mucho.

Una reciente creación expuesta en la muestra ‘Diagnóstico Terminal’ que tuvo lugar el año pasado en las instalaciones del antiguo IESS, juntó textos de Jorge Luis Borges, Eduardo Milán, entre otros poetas, que deambulan y encuentran la belleza sobre un estado de convalecencia en un viejo hospital.

Hoy, este videoarte es expuesto una vez más, aunque la idea literaria sigue viva en el conjunto total. Un árbol de pera atravesado por una barra de cobre, cuenta a través de su naturaleza, la travesía en motocicleta que efectuó Palomeque por el 2010, hasta Ushuaia, Argentina.

Las emociones, el poder de lo filial, la poesía y “el no lugar” son la estructura de esta exposición que estará abierta al público hasta el sábado 22 de junio.

Como pocos, Patricio Palomeque reconoce una intención clara en ‘Lo que pasa cuando no pasa nada’. Lleva puesto una camiseta negra con la palabra ‘sometemos’ en letras blancas.

Habla de una marca artística propia que se ha generado a través de un palíndromo que revela, es su creación más preciada y por qué no, ambiciosa. (I)

Isabel Aguilar
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