En el país quedan solo tres hablantes de sapara

Yanda Inayuk, de 29 años, es dirigente de la Nación Sapara en Comunicación y Economía y es hijo de una sapara y un quichua.
FOTO: EL TELÉGRAFO

Yanda Inayuk, de la nacionalidad sapara (insiste en que la escriba con ese y sin tilde), usa una corona de plumas y pinta en su rostro figuras y lanzas. Un collar y un chaleco elaborados con la corteza de un árbol (llanchama), como usaban sus abuelos, son parte del atuendo con el que ha recorrido Europa y Latinoamérica.

Él y un grupo viajaron, en días pasados, desde la comunidad Llanchamacocha (provincia de Pastaza) hasta Guayaquil. Con 30 jóvenes, mujeres y niños del Colegio Tsitsano, caminaron durante dos días por la selva, subieron cerros, pisaron lodo, usaron canoa, y un carro los llevó a Puyo. Allí se enrumbaron a la Costa.

Esta travesía denominada ‘Las Enseñanzas de Tsitsanu’ tuvo un solo objetivo: acercar su cultura a los ecuatorianos y evitar que su lengua, el sapara, desaparezca. En Ecuador -según los miembros de la nacionalidad- solo quedan tres ancianos que se comunican con ese sistema originario.

El joven, de 29 años, es dirigente de la Nación Sapara en Comunicación y Economía y es hijo de una sapara y un quichua. No habla fluidamente la lengua; sin embargo, quiere evitar que la historia de su pueblo quede en el olvido.

Jaime Gayas, titular de la Secretaría del Sistema Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, aseguró que uno de los problemas para preservarla es que las familias ya no la practican. A eso se suma la falta de profesores que tengan el conocimiento sobre el idioma.

La Secretaría -adelantó el funcionario- retomará los esfuerzos para rescatar la lengua y efectuarán nuevas investigaciones. La próxima semana saldrá un grupo de investigadores a territorio sapara para socializar los objetivos académicos. “En noviembre recibiremos los resultados para la publicación e impresión de materiales didácticos”. concluyó. (F)

En el país quedan solo tres hablantes de sapara

Yanda Inayuk, de 29 años, es dirigente de la Nación Sapara en Comunicación y Economía y es hijo de una sapara y un quichua.
FOTO: EL TELÉGRAFO

Yanda Inayuk, de la nacionalidad sapara (insiste en que la escriba con ese y sin tilde), usa una corona de plumas y pinta en su rostro figuras y lanzas. Un collar y un chaleco elaborados con la corteza de un árbol (llanchama), como usaban sus abuelos, son parte del atuendo con el que ha recorrido Europa y Latinoamérica.

Él y un grupo viajaron, en días pasados, desde la comunidad Llanchamacocha (provincia de Pastaza) hasta Guayaquil. Con 30 jóvenes, mujeres y niños del Colegio Tsitsano, caminaron durante dos días por la selva, subieron cerros, pisaron lodo, usaron canoa, y un carro los llevó a Puyo. Allí se enrumbaron a la Costa.

Esta travesía denominada ‘Las Enseñanzas de Tsitsanu’ tuvo un solo objetivo: acercar su cultura a los ecuatorianos y evitar que su lengua, el sapara, desaparezca. En Ecuador -según los miembros de la nacionalidad- solo quedan tres ancianos que se comunican con ese sistema originario.

El joven, de 29 años, es dirigente de la Nación Sapara en Comunicación y Economía y es hijo de una sapara y un quichua. No habla fluidamente la lengua; sin embargo, quiere evitar que la historia de su pueblo quede en el olvido.

Jaime Gayas, titular de la Secretaría del Sistema Nacional de Educación Intercultural Bilingüe, aseguró que uno de los problemas para preservarla es que las familias ya no la practican. A eso se suma la falta de profesores que tengan el conocimiento sobre el idioma.

La Secretaría -adelantó el funcionario- retomará los esfuerzos para rescatar la lengua y efectuarán nuevas investigaciones. La próxima semana saldrá un grupo de investigadores a territorio sapara para socializar los objetivos académicos. “En noviembre recibiremos los resultados para la publicación e impresión de materiales didácticos”. concluyó. (F)