Oswaldo Encalada: La lengua es una forma de comprender el mundo

El investigador Oswaldo Encalada
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La diversidad lingüística del país se encuentra cada vez más amenazada con un mayor número de lenguas que desaparecen. El kichwa es la lengua con más vitalidad en las cuatro regiones del país y esto lo corrobora Oswaldo Encalada, filólogo, narrador, ensayista y docente investigador de la Universidad del Azuay, quien en un diálogo con EL TIEMPO señaló que las lenguas madre han sido uno de los elementos fundamentales e impulsor de las diferentes estrategias de lucha por la reivindicación de los derechos de los pueblos.

P. ¿Qué pasa en el país con las lenguas madre?
R. En el país hay 14 lenguas madres y todas enfrentan algún nivel de vulnerabilidad. De éstas tres desaparecieron pero dejaron huellas y dos están en peligro inminente de extinción. El Ecuador es un país reconocido internamente como multiétnico, multilingüe y multicultural. Al hablar de multicultural, no solo se habla de culturas y costumbres sino que tienen una base lingüística.

P. ¿En qué zonas se encuentran arraigadas?
R. Podemos encontrar en la Sierra y Oriente, sobre todo, no exclusivamente, grupos étnicos que todavía mantienen una lengua aborigen que no es el español, que podrían ser las lenguas primigenias del país. Algunas de ellas han desaparecido ya y lamentablemente casi todas están en un proceso de deterioro y retroceso a veces no muy visible pero siempre son desplazadas por otras lenguas.

P. ¿Qué lengua es la que se mantiene con mayor vitalidad?
R. En el caso de la Sierra, la lengua kichwa, es una lengua muy fuerte, muy viva para la comunicación entre las comunidades, como en Saraguro, Cañar, Chimborazo, Imbabura. Se mantiene con algunas variantes dialectales pero tienen vigor en la sierra.
Es cierto que el hablante campesino de kichwa tiene necesariamente que aprender español para interactuar con el resto de la sociedad ecuatoriana y ese aprendizaje del español empieza a ponerle el problema del kichwa porque la gente prefiere hablar el español, lo cual en algún momento podría causar su desaparición. Sin embargo sigue siendo fuerte, tiene presencia política y sociocultural.

P. ¿Cuáles son las que desaparecieron y las que están en peligro?
R. A diferencia del kichwa, está la lengua cañari que ya desapareció, el puruhúa y la lengua de los quitus panzaleos, que hasta fines del siglo XVII se conservaron pero con menor población hablante.  La que está por extinguirse es el epera que está en la zona entre Esmeraldas y Colombia. Lo que quedó son huellas dispersas y sueltas en la geografía y en la comunidad como los apellidos.

P. ¿Qué huellas dejaron en la geografía ?
R. Por ejemplo en el cañari, se reconocen nombres terminados en ‘deleg’, como: Chordeleg, Guapondelig, Sondeleg, entre otros. Es decir, quedan huellas de las lenguas antiguas pero ya no se hablan. En la zona de Chimborazo existen nombres terminados en ‘bu’ o ‘bo’, que son del Puruhúa, como el polobo, purubu, naubu. Este término ‘bu’ significa ‘cerro’ y ya no lo habla la sociedad pero quedó el nombre en la geografía.
En el panorama de la costa, en la parte norte se tiene presencia muy fuerte de la etnia Tsáchila que habla el tsafiquí, aunque es una comunidad que está bajando su población. Los chachis en la zona de Esmeraldas igual, tiene poca población y la presencia de la lengua es menor cada vez.  

P. ¿En el Austro, cuál es la huella más notoria que existe del cañari?
R. Hasta el siglo XVI, en particular, en reductos campesinos, pero, finalmente, por la aparición del kichwa y del español se eliminó cualquier rastro de la lengua cañari, pero no en términos de entonación, sino de morfología y sintaxis. Aún subsisten palabras cañaris. La entonación es una de las huellas que aún se percibe de los cañaris, más no la lengua como tal. Es tan particular, una manifestación de sincretismo y de mestizaje cultural cañari-inca e hispánico.
Cuando las lenguas mueren, no es que mueren de todo, sino que influye a través de la entonación, en este caso el cañari. El hablante desplaza el acento de las palabras al primer lugar.  Ocurre con las palabras sueltas e incluso con frases completas.

P. ¿Qué pasa con lenguas de poca población?
R. En el sur los shuar-achuar, es vigoroso, tiene presencia lingüística y política. Lo que no ocurre con la lengua zapara por su poca población. Los siona-secoya, también tienen baja población y es posible que muchos hayan desaparecido. Quedan dispersos también la lengua wao que son de los huaoranis, que son pueblos nómadas, mantienen su cultura pero son pocos los pobladores y hablantes. (F)

Sandra Altafulla
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Oswaldo Encalada: La lengua es una forma de comprender el mundo

El investigador Oswaldo Encalada
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La diversidad lingüística del país se encuentra cada vez más amenazada con un mayor número de lenguas que desaparecen. El kichwa es la lengua con más vitalidad en las cuatro regiones del país y esto lo corrobora Oswaldo Encalada, filólogo, narrador, ensayista y docente investigador de la Universidad del Azuay, quien en un diálogo con EL TIEMPO señaló que las lenguas madre han sido uno de los elementos fundamentales e impulsor de las diferentes estrategias de lucha por la reivindicación de los derechos de los pueblos.

P. ¿Qué pasa en el país con las lenguas madre?
R. En el país hay 14 lenguas madres y todas enfrentan algún nivel de vulnerabilidad. De éstas tres desaparecieron pero dejaron huellas y dos están en peligro inminente de extinción. El Ecuador es un país reconocido internamente como multiétnico, multilingüe y multicultural. Al hablar de multicultural, no solo se habla de culturas y costumbres sino que tienen una base lingüística.

P. ¿En qué zonas se encuentran arraigadas?
R. Podemos encontrar en la Sierra y Oriente, sobre todo, no exclusivamente, grupos étnicos que todavía mantienen una lengua aborigen que no es el español, que podrían ser las lenguas primigenias del país. Algunas de ellas han desaparecido ya y lamentablemente casi todas están en un proceso de deterioro y retroceso a veces no muy visible pero siempre son desplazadas por otras lenguas.

P. ¿Qué lengua es la que se mantiene con mayor vitalidad?
R. En el caso de la Sierra, la lengua kichwa, es una lengua muy fuerte, muy viva para la comunicación entre las comunidades, como en Saraguro, Cañar, Chimborazo, Imbabura. Se mantiene con algunas variantes dialectales pero tienen vigor en la sierra.
Es cierto que el hablante campesino de kichwa tiene necesariamente que aprender español para interactuar con el resto de la sociedad ecuatoriana y ese aprendizaje del español empieza a ponerle el problema del kichwa porque la gente prefiere hablar el español, lo cual en algún momento podría causar su desaparición. Sin embargo sigue siendo fuerte, tiene presencia política y sociocultural.

P. ¿Cuáles son las que desaparecieron y las que están en peligro?
R. A diferencia del kichwa, está la lengua cañari que ya desapareció, el puruhúa y la lengua de los quitus panzaleos, que hasta fines del siglo XVII se conservaron pero con menor población hablante.  La que está por extinguirse es el epera que está en la zona entre Esmeraldas y Colombia. Lo que quedó son huellas dispersas y sueltas en la geografía y en la comunidad como los apellidos.

P. ¿Qué huellas dejaron en la geografía ?
R. Por ejemplo en el cañari, se reconocen nombres terminados en ‘deleg’, como: Chordeleg, Guapondelig, Sondeleg, entre otros. Es decir, quedan huellas de las lenguas antiguas pero ya no se hablan. En la zona de Chimborazo existen nombres terminados en ‘bu’ o ‘bo’, que son del Puruhúa, como el polobo, purubu, naubu. Este término ‘bu’ significa ‘cerro’ y ya no lo habla la sociedad pero quedó el nombre en la geografía.
En el panorama de la costa, en la parte norte se tiene presencia muy fuerte de la etnia Tsáchila que habla el tsafiquí, aunque es una comunidad que está bajando su población. Los chachis en la zona de Esmeraldas igual, tiene poca población y la presencia de la lengua es menor cada vez.  

P. ¿En el Austro, cuál es la huella más notoria que existe del cañari?
R. Hasta el siglo XVI, en particular, en reductos campesinos, pero, finalmente, por la aparición del kichwa y del español se eliminó cualquier rastro de la lengua cañari, pero no en términos de entonación, sino de morfología y sintaxis. Aún subsisten palabras cañaris. La entonación es una de las huellas que aún se percibe de los cañaris, más no la lengua como tal. Es tan particular, una manifestación de sincretismo y de mestizaje cultural cañari-inca e hispánico.
Cuando las lenguas mueren, no es que mueren de todo, sino que influye a través de la entonación, en este caso el cañari. El hablante desplaza el acento de las palabras al primer lugar.  Ocurre con las palabras sueltas e incluso con frases completas.

P. ¿Qué pasa con lenguas de poca población?
R. En el sur los shuar-achuar, es vigoroso, tiene presencia lingüística y política. Lo que no ocurre con la lengua zapara por su poca población. Los siona-secoya, también tienen baja población y es posible que muchos hayan desaparecido. Quedan dispersos también la lengua wao que son de los huaoranis, que son pueblos nómadas, mantienen su cultura pero son pocos los pobladores y hablantes. (F)

Sandra Altafulla
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