Niños viven experiencia de ser arqueólogos

Estudiantes de planteles educativos de la provincia de Manabí, excavaron en el ‘arqueódromo’ del parque cultural Hojas-Jaboncillo. Con herramientas como baldes y brochas, hicieron el “hallazgo” de vasijas, cerámicas y figuras que son réplicas de objetos de las culturas ancestrales.
Niños de las Unidades Educativas Picoazá, Sefora Eloy Alfaro y Jorge Jeremy Cantos de la provincia de Manabí exploran en el arqueódromo.
FOTO: Cortesía INPC

Más de 110 niños provenientes de las comunidades La Sequita y Picoazá, aledañas al Cerro Hojas y Jaboncillo en Manabí, acudieron la semana pasada al Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo, donde vivieron la experiencia de ser arqueólogos por un día.

El proyecto didáctico ‘Yo también soy arqueólogo’ inició con la capacitación a docentes de los quintos y sextos cursos de Educación General Básica de las Unidades Educativas Picoazá, Sefora Eloy Alfaro y Jorge Jeremy Cantos.

Una delegación del Centro de Investigación e Interpretación de la zonal 4, visitó cada una de las instituciones para socializar con los estudiantes y docentes esta aventura.

Mayra Chiriboga, coordinadora del proyecto, indicó que el objetivo es incorporar a las áreas de investigación y de museo, espacios de aprendizaje e intercambio lúdico-didáctico sobre las culturas prehispánicas de la costa del Ecuador.

“De esta manera se busca equilibrar el desconocimiento y bajo accionar de la ciudadanía sobre las actividades que comprenden salvaguardar los bienes patrimoniales y arqueológicos”, aseveró la funcionaria.

El programa continuará y se le dará el respectivo seguimiento, mediante la inducción, monitoreo y evaluación, acotó Chiriboga.
En buses suministrados por las Fuerzas Armadas del Ecuador, arribaron las delegaciones de estudiantes, docentes y padres de familia, quienes recorrieron las ocho salas museográficas del ‘ArqueoMuseo’, con apoyo de los facilitadores y guías.

Ascendieron hasta el Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo. El arqueólogo del sitio les explicó que se imitará una excavación en uno de los arqueódromos más grandes de la provincia de Manabí (ocho metros).

La aventura inició con la entrega de herramientas de fácil y segura manipulación como baldes, brochas y pequeñas zarandas. Una vez ubicados los niños en su respectivo cuadrante, procedieron con la limpieza superficial del área; al finalizar con esta primera etapa, los pequeños arqueólogos realizaron la entrega de su informe con su respectivo dibujo de planta. Posteriormente conocieron el minucioso procedimiento que se le debe dar a cada fragmento u objeto hallado.

Al cumplir con la jornada se efectuó un recorrido por la reserva donde se explicaron los procesos de catalogación y restauración de objetos, que se desarrollan en el Centro de Investigación e Interpretación localizado en la parroquia Picoazá.

Ana, Kevin y Michael estudiantes del Centro Educativo Eloy Alfaro, se mostraron muy emocionados por vivir esta experiencia. “Nos gustaría ser arqueólogos porque esto nos permite conocer más sobre nuestro pasado” expresaron alegres los menores.

Los docentes expresaron su agradecimiento e indicaron que se debe dar continuidad a este tipo de actividades, porque permiten valorar el patrimonio e impulsar y motivar a los niños para que sean lo futuros investigadores del país.

Lilia Rodríguez, profesora del plantel Picoazá, dijo que la experiencia fue muy motivadora para los niños que no la han vivido. (F)

DATOS
-Cultura. En la parte alta del complejo Cerro Hojas-Jaboncillo, detrás de la parroquia Picoazá, de Portoviejo, se encuentran sillas en forma de U (réplicas).
-Nombre. El desfile celebró su IV edición y por segunda vez recibió el nombre de Qhapac Ñan, en alusión al sistema vial andino de la región.
-Iniciativa. El exterior de las iglesias del centro histórico de Quito y sus decorados interiores, fueron decodificados para “reescribir” el patrimonio.

Vestigios y edificaciones en el complejo Hojas-Jaboncillo

Ocultas entre la vegetación, en el corazón de los Cerros Hojas y Jaboncillo en la provincia de Manabí, se encuentran vestigios, edificaciones y objetos que evidencian la existencia de una compleja organización jerárquica. Su investigación científica permite profundizar en el conocimiento de la identidad como manabitas y ecuatorianos.

La Cultura Manteña (500 d.C-1534 d. C.) habitó este espacio geográfico. Los manteños, conocidos por ser grandes comerciantes, utilizaban balsas para la navegación fluvial y marítima, equipadas con una vela; tenían además, la concha Spondylus como moneda o elemento principal para el trueque e intercambio. Los ritos más relevantes de la comunidad tenían lugar con ocasión de los solsticios, en ellos utilizaban su elemento más iconográfico: la Silla de Piedra en forma de ‘U’.

El Complejo Arqueológico Hojas-Jaboncillo abarca un área de más de 3.500 hectáreas. Este polígono, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, está ubicado entre los cantones Portoviejo, Montecristi y Jaramijó, de la provincia de Manabí. (F)

Niños viven experiencia de ser arqueólogos

Niños de las Unidades Educativas Picoazá, Sefora Eloy Alfaro y Jorge Jeremy Cantos de la provincia de Manabí exploran en el arqueódromo.
FOTO: Cortesía INPC

Más de 110 niños provenientes de las comunidades La Sequita y Picoazá, aledañas al Cerro Hojas y Jaboncillo en Manabí, acudieron la semana pasada al Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo, donde vivieron la experiencia de ser arqueólogos por un día.

El proyecto didáctico ‘Yo también soy arqueólogo’ inició con la capacitación a docentes de los quintos y sextos cursos de Educación General Básica de las Unidades Educativas Picoazá, Sefora Eloy Alfaro y Jorge Jeremy Cantos.

Una delegación del Centro de Investigación e Interpretación de la zonal 4, visitó cada una de las instituciones para socializar con los estudiantes y docentes esta aventura.

Mayra Chiriboga, coordinadora del proyecto, indicó que el objetivo es incorporar a las áreas de investigación y de museo, espacios de aprendizaje e intercambio lúdico-didáctico sobre las culturas prehispánicas de la costa del Ecuador.

“De esta manera se busca equilibrar el desconocimiento y bajo accionar de la ciudadanía sobre las actividades que comprenden salvaguardar los bienes patrimoniales y arqueológicos”, aseveró la funcionaria.

El programa continuará y se le dará el respectivo seguimiento, mediante la inducción, monitoreo y evaluación, acotó Chiriboga.
En buses suministrados por las Fuerzas Armadas del Ecuador, arribaron las delegaciones de estudiantes, docentes y padres de familia, quienes recorrieron las ocho salas museográficas del ‘ArqueoMuseo’, con apoyo de los facilitadores y guías.

Ascendieron hasta el Parque Arqueológico Hojas-Jaboncillo. El arqueólogo del sitio les explicó que se imitará una excavación en uno de los arqueódromos más grandes de la provincia de Manabí (ocho metros).

La aventura inició con la entrega de herramientas de fácil y segura manipulación como baldes, brochas y pequeñas zarandas. Una vez ubicados los niños en su respectivo cuadrante, procedieron con la limpieza superficial del área; al finalizar con esta primera etapa, los pequeños arqueólogos realizaron la entrega de su informe con su respectivo dibujo de planta. Posteriormente conocieron el minucioso procedimiento que se le debe dar a cada fragmento u objeto hallado.

Al cumplir con la jornada se efectuó un recorrido por la reserva donde se explicaron los procesos de catalogación y restauración de objetos, que se desarrollan en el Centro de Investigación e Interpretación localizado en la parroquia Picoazá.

Ana, Kevin y Michael estudiantes del Centro Educativo Eloy Alfaro, se mostraron muy emocionados por vivir esta experiencia. “Nos gustaría ser arqueólogos porque esto nos permite conocer más sobre nuestro pasado” expresaron alegres los menores.

Los docentes expresaron su agradecimiento e indicaron que se debe dar continuidad a este tipo de actividades, porque permiten valorar el patrimonio e impulsar y motivar a los niños para que sean lo futuros investigadores del país.

Lilia Rodríguez, profesora del plantel Picoazá, dijo que la experiencia fue muy motivadora para los niños que no la han vivido. (F)

DATOS
-Cultura. En la parte alta del complejo Cerro Hojas-Jaboncillo, detrás de la parroquia Picoazá, de Portoviejo, se encuentran sillas en forma de U (réplicas).
-Nombre. El desfile celebró su IV edición y por segunda vez recibió el nombre de Qhapac Ñan, en alusión al sistema vial andino de la región.
-Iniciativa. El exterior de las iglesias del centro histórico de Quito y sus decorados interiores, fueron decodificados para “reescribir” el patrimonio.

Vestigios y edificaciones en el complejo Hojas-Jaboncillo

Ocultas entre la vegetación, en el corazón de los Cerros Hojas y Jaboncillo en la provincia de Manabí, se encuentran vestigios, edificaciones y objetos que evidencian la existencia de una compleja organización jerárquica. Su investigación científica permite profundizar en el conocimiento de la identidad como manabitas y ecuatorianos.

La Cultura Manteña (500 d.C-1534 d. C.) habitó este espacio geográfico. Los manteños, conocidos por ser grandes comerciantes, utilizaban balsas para la navegación fluvial y marítima, equipadas con una vela; tenían además, la concha Spondylus como moneda o elemento principal para el trueque e intercambio. Los ritos más relevantes de la comunidad tenían lugar con ocasión de los solsticios, en ellos utilizaban su elemento más iconográfico: la Silla de Piedra en forma de ‘U’.

El Complejo Arqueológico Hojas-Jaboncillo abarca un área de más de 3.500 hectáreas. Este polígono, declarado Patrimonio Cultural de la Nación, está ubicado entre los cantones Portoviejo, Montecristi y Jaramijó, de la provincia de Manabí. (F)