Museo de la Ciudad en El Tambo relata la historia cañari

Gloria Palchisaca (c), indica un mortero, la piedra y el calendario lunar, que se exhiben en el Museo de la Ciudad en el cantón El Tambo. diego cáceres EL TIEMPO

Está ubicado en el barrio La Estación en el antiguo hotel Niza, que en la época dorada del ferrocarril era el más conocido. Conserva un total de 2.303 piezas arqueológicas de cerámica, piedra, concha, hueso y metal que pertenecen a la cultura Cañari en sus tres etapas: Narrío, Tacalshapa y Cashaloma.

Piezas arqueológicas en cerámica, piedra, concha, hueso, metal y oro que cuentan la historia de la cultura cañari son exhibidas en el Museo de la Ciudad, en el barrio La Estación del cantón El Tambo de la provincia del Cañar.


“El sector La Estación tiene este nombre debido a  que en el año 1830 llegó por primera vez el autoferro a nuestro cantón y siendo un lugar estratégico se incrementó el comercio, como la hotelería y restaurantes. Uno de esos fue el Hotel Niza que fue restaurado en 2009 y desde ese año funciona el Museo de la Ciudad”, explicó Gloria Palchisaca, encargada del lugar desde hace dos años.


Ingresar al museo es internarse en la historia. Distribuidas en tres salas, el visitante puede observar  variedad de piezas arqueológicas de la cultura Cañari en sus tres fases: Narrío, Tacalshapa y Cashaloma.


“Existen un total de 2.303 piezas, de las cuales están exhibidas 400, y las demás se encuentran en la reserva”, explicó Palchisaca.
Agregó que los objetos arqueológicos fueron encontrados en el cerro Narrío, Pinzhul y en el Complejo Arqueológico Baños del Inca en la comunidad de Coyoctor y datan de 3.500 a.C hasta 1.500 d.C.


En la Sala 1 se encuentran fotografías y una maqueta que recrea la zona de La Estación, el Complejo Arqueológico de Coyoctor y el cerro Pinzhul.
En la Sala 2 se exhiben restos arqueológicos de la cultura Narrío. “Tenemos objetos tallados en piedra como rodelas, que eran utilizadas para la caza y para defensa, para esto le amarraban una cabuya y se convertía en una arma en la lucha de cañaris, españoles e incas”, aseguró Palchisaca.
También se conservan  hachas, machacadores y la mano, que es una piedra que se utilizaba para triturar los alimentos secos.  Hay objetos en hueso de venado como collares e instrumentos musicales.


Piezas en concha spondilux, que era usada como moneda en el trueque.  Y el instrumento hasta hoy conocido como la kipa, que en las comunidades de Cañar se utiliza para convocar a las mingas o los rituales.


Se conservan objetos de la cultura Tacalshapa, que se caracteriza por las figuras antropomorfas, zoomorfas y fitomorfas. Se exponen figuras líticas de tortugas y pescados, lo que Palchisaca explica que se debe al trueque que realizaban los cañaris, quienes recreaban en la piedra lo que observaban.
En la sala sobresale la  ‘piedra lunar’, la cual los ancestros la utilizaban para observar a los astros. “Colocaban agua y en el reflejo realizaban las observaciones astronómicas, ya que antes era pecado observar directamente al cielo”, recordó Palchisaca.


Asimismo hay una piedra que llama la atención porque tiene 28 orificios, uno por cada día del mes. Se trata de un calendario lunar que tiene 13 meses.
En otra vitrina se exponen los objetos en metal y oro como los tupos que eran usados por las ñustas, las orejeras, los dijes y los cascabeles que se colocaban en los pies para bailar durante las ceremonias.


Palchisaca resalta además que se conserva “lo que en kichwa llamamos puños, pero en español son ollas grandes”. Una de esas ollas, usada como féretro de un niño, fue encontrada en el cerro Narrío. “Se dice que cuando la persona moría, antes de que se enfrié le iban formando y le dejaban en cuclillas y lo enterraban con olla y todo, por eso nace la canción que dice ‘Yo quiero que a mi me entierren como a mis antepasados...’”, expresa Palchisaca.


Finalmente en la Sala 3, se exponen ollas trípode de uso diario y de uso ceremonial, cuencos,  platos, vasos y botellas florero. Sin embargo, de la cultura Tacalshapa lo que más llama la atención de los visitantes es un vaso sorbete. “La gente expresa su admiración por estos vasos sorbete, porque aseguran que se piensa que es un invento contemporáneo, pero no, nuestros ancestros lo utilizaban”. (F)


Los objetos que se exhiben han sido encontrados en el cerro Narrío, Pinzhul y en el Complejo Arqueológico Baños del Inca en Coyoctor.

3
salas tiene el Museo con objetos de hueso,  piedra, cerámica,  concha y metal.
Existen 2.303 piezas, de las cuales están exhibidas 400 y las demás se encuentran en la reserva”.
Gloria Palchisaca
Encargada del Museo de la Ciudad.

ORGANIZACIÓN. Los restos arqueológicos están distribuidos en distintas colecciones de hueso, concha, piedra, metal y cerámica.
Ubicación. El Museo de la Ciudad de El Tambo está ubicado frente a la estación del ferrocarril, en las calles Inga Pirca y Juan Jaramillo.
Atención. El Museo atiende de lunes a domingo de 08:00 a 17:00. Cuesta un dólar. Adultos mayores, niños y estudiantes de 12 años pagan 50 centavos.



Patricia Naula Herembás
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Museo de la Ciudad en El Tambo relata la historia cañari

Gloria Palchisaca (c), indica un mortero, la piedra y el calendario lunar, que se exhiben en el Museo de la Ciudad en el cantón El Tambo. diego cáceres EL TIEMPO

Está ubicado en el barrio La Estación en el antiguo hotel Niza, que en la época dorada del ferrocarril era el más conocido. Conserva un total de 2.303 piezas arqueológicas de cerámica, piedra, concha, hueso y metal que pertenecen a la cultura Cañari en sus tres etapas: Narrío, Tacalshapa y Cashaloma.

Piezas arqueológicas en cerámica, piedra, concha, hueso, metal y oro que cuentan la historia de la cultura cañari son exhibidas en el Museo de la Ciudad, en el barrio La Estación del cantón El Tambo de la provincia del Cañar.


“El sector La Estación tiene este nombre debido a  que en el año 1830 llegó por primera vez el autoferro a nuestro cantón y siendo un lugar estratégico se incrementó el comercio, como la hotelería y restaurantes. Uno de esos fue el Hotel Niza que fue restaurado en 2009 y desde ese año funciona el Museo de la Ciudad”, explicó Gloria Palchisaca, encargada del lugar desde hace dos años.


Ingresar al museo es internarse en la historia. Distribuidas en tres salas, el visitante puede observar  variedad de piezas arqueológicas de la cultura Cañari en sus tres fases: Narrío, Tacalshapa y Cashaloma.


“Existen un total de 2.303 piezas, de las cuales están exhibidas 400, y las demás se encuentran en la reserva”, explicó Palchisaca.
Agregó que los objetos arqueológicos fueron encontrados en el cerro Narrío, Pinzhul y en el Complejo Arqueológico Baños del Inca en la comunidad de Coyoctor y datan de 3.500 a.C hasta 1.500 d.C.


En la Sala 1 se encuentran fotografías y una maqueta que recrea la zona de La Estación, el Complejo Arqueológico de Coyoctor y el cerro Pinzhul.
En la Sala 2 se exhiben restos arqueológicos de la cultura Narrío. “Tenemos objetos tallados en piedra como rodelas, que eran utilizadas para la caza y para defensa, para esto le amarraban una cabuya y se convertía en una arma en la lucha de cañaris, españoles e incas”, aseguró Palchisaca.
También se conservan  hachas, machacadores y la mano, que es una piedra que se utilizaba para triturar los alimentos secos.  Hay objetos en hueso de venado como collares e instrumentos musicales.


Piezas en concha spondilux, que era usada como moneda en el trueque.  Y el instrumento hasta hoy conocido como la kipa, que en las comunidades de Cañar se utiliza para convocar a las mingas o los rituales.


Se conservan objetos de la cultura Tacalshapa, que se caracteriza por las figuras antropomorfas, zoomorfas y fitomorfas. Se exponen figuras líticas de tortugas y pescados, lo que Palchisaca explica que se debe al trueque que realizaban los cañaris, quienes recreaban en la piedra lo que observaban.
En la sala sobresale la  ‘piedra lunar’, la cual los ancestros la utilizaban para observar a los astros. “Colocaban agua y en el reflejo realizaban las observaciones astronómicas, ya que antes era pecado observar directamente al cielo”, recordó Palchisaca.


Asimismo hay una piedra que llama la atención porque tiene 28 orificios, uno por cada día del mes. Se trata de un calendario lunar que tiene 13 meses.
En otra vitrina se exponen los objetos en metal y oro como los tupos que eran usados por las ñustas, las orejeras, los dijes y los cascabeles que se colocaban en los pies para bailar durante las ceremonias.


Palchisaca resalta además que se conserva “lo que en kichwa llamamos puños, pero en español son ollas grandes”. Una de esas ollas, usada como féretro de un niño, fue encontrada en el cerro Narrío. “Se dice que cuando la persona moría, antes de que se enfrié le iban formando y le dejaban en cuclillas y lo enterraban con olla y todo, por eso nace la canción que dice ‘Yo quiero que a mi me entierren como a mis antepasados...’”, expresa Palchisaca.


Finalmente en la Sala 3, se exponen ollas trípode de uso diario y de uso ceremonial, cuencos,  platos, vasos y botellas florero. Sin embargo, de la cultura Tacalshapa lo que más llama la atención de los visitantes es un vaso sorbete. “La gente expresa su admiración por estos vasos sorbete, porque aseguran que se piensa que es un invento contemporáneo, pero no, nuestros ancestros lo utilizaban”. (F)


Los objetos que se exhiben han sido encontrados en el cerro Narrío, Pinzhul y en el Complejo Arqueológico Baños del Inca en Coyoctor.

3
salas tiene el Museo con objetos de hueso,  piedra, cerámica,  concha y metal.
Existen 2.303 piezas, de las cuales están exhibidas 400 y las demás se encuentran en la reserva”.
Gloria Palchisaca
Encargada del Museo de la Ciudad.

ORGANIZACIÓN. Los restos arqueológicos están distribuidos en distintas colecciones de hueso, concha, piedra, metal y cerámica.
Ubicación. El Museo de la Ciudad de El Tambo está ubicado frente a la estación del ferrocarril, en las calles Inga Pirca y Juan Jaramillo.
Atención. El Museo atiende de lunes a domingo de 08:00 a 17:00. Cuesta un dólar. Adultos mayores, niños y estudiantes de 12 años pagan 50 centavos.



Patricia Naula Herembás
Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.