238 años de la muerte de Túpac Amaru II, líder que se levantó contra el yugo colonial

Placa recordatoria en la Plaza de Armas del Cuzco en Perú, en honor a Túpac Amaru II y sus aliados que fueron inmolados.
FOTO: Archivo

José Gabriel Condorcanqui Noguera, conocido como Túpac Amaru II, fue un líder indígena peruano que impulsó la rebelión anticolonial en Hispanoamérica, que se desarrolló en el Virreinato de La Plata el 4 de noviembre de 1780.

Según los historiadores, la lucha libertaria nació cuando Túpac Amaru solicitó la abolición de la “mita” a las autoridades españolas, pero fue ignorado. Fue en 1779, que ante las continuas negativas decidió sublevarse.

Para este lucha se denominó Túpac Amaru II en honor al último inca Túpac Amaru I, quien luchó contra los españoles en la fortaleza de Vilcabamba, último bastión de la resistencia inca.

Según el historiador cusqueño Víctor Angles Vargas, Túpac Amaru II organizó a los pueblos de las provincias altoandinas, y el 4 de noviembre de 1780 en el otrora distrito de Tinta en Perú, capturó y mandó ejecutar al corregidor de la provincia de Canas y Canchis, Antonio de Arriaga. Esto después de celebrarse el cumpleaños del Rey Carlos III de España y el cura Carlos Rodríguez Dávila.

Sin embargo, meses después, el levantamiento fue castigado sangrientamente. Fue capturado el 6 de abril de 1781, junto a su esposa Micaela Bastidas y fueron llevado al Cusco encadenados.

El 18 de mayo los prisioneros fueron sacados de sus calabozos, metidos en zurrones (costales) y arrastrados hasta la plaza de armas en el Perú. Túpac Amaru II fue obligado, tal y como señalaba la sentencia, a presenciar la tortura y asesinato de sus aliados, sus dos hijos y finalmente su esposa.

Según la historia, Túpac Amaru II fue atado a las cinchas de cuatro caballos, de pies y manos. Los jinetes tiraron hacia los cuatro puntos cardinales, pero no pudieron descuartizarlo. Su cuerpo no cedió por lo que fue decapitado.

“La revolución de Túpac Amaru fue la mecha que encendió la llama independentista en América Latina, especialmente en Perú, y encontró eco en toda la América colonial, desde lo que ahora es el territorio colombiano, hasta Argentina”, indica el diplomático y escritor peruano Gonzalo Gutiérrez. (F)

238 años de la muerte de Túpac Amaru II, líder que se levantó contra el yugo colonial

Placa recordatoria en la Plaza de Armas del Cuzco en Perú, en honor a Túpac Amaru II y sus aliados que fueron inmolados.
FOTO: Archivo

José Gabriel Condorcanqui Noguera, conocido como Túpac Amaru II, fue un líder indígena peruano que impulsó la rebelión anticolonial en Hispanoamérica, que se desarrolló en el Virreinato de La Plata el 4 de noviembre de 1780.

Según los historiadores, la lucha libertaria nació cuando Túpac Amaru solicitó la abolición de la “mita” a las autoridades españolas, pero fue ignorado. Fue en 1779, que ante las continuas negativas decidió sublevarse.

Para este lucha se denominó Túpac Amaru II en honor al último inca Túpac Amaru I, quien luchó contra los españoles en la fortaleza de Vilcabamba, último bastión de la resistencia inca.

Según el historiador cusqueño Víctor Angles Vargas, Túpac Amaru II organizó a los pueblos de las provincias altoandinas, y el 4 de noviembre de 1780 en el otrora distrito de Tinta en Perú, capturó y mandó ejecutar al corregidor de la provincia de Canas y Canchis, Antonio de Arriaga. Esto después de celebrarse el cumpleaños del Rey Carlos III de España y el cura Carlos Rodríguez Dávila.

Sin embargo, meses después, el levantamiento fue castigado sangrientamente. Fue capturado el 6 de abril de 1781, junto a su esposa Micaela Bastidas y fueron llevado al Cusco encadenados.

El 18 de mayo los prisioneros fueron sacados de sus calabozos, metidos en zurrones (costales) y arrastrados hasta la plaza de armas en el Perú. Túpac Amaru II fue obligado, tal y como señalaba la sentencia, a presenciar la tortura y asesinato de sus aliados, sus dos hijos y finalmente su esposa.

Según la historia, Túpac Amaru II fue atado a las cinchas de cuatro caballos, de pies y manos. Los jinetes tiraron hacia los cuatro puntos cardinales, pero no pudieron descuartizarlo. Su cuerpo no cedió por lo que fue decapitado.

“La revolución de Túpac Amaru fue la mecha que encendió la llama independentista en América Latina, especialmente en Perú, y encontró eco en toda la América colonial, desde lo que ahora es el territorio colombiano, hasta Argentina”, indica el diplomático y escritor peruano Gonzalo Gutiérrez. (F)