Poesía y animalidad en la obra de Balladares

Ma. Auxiliadora Balladares docente y escritora.

La guayaquileña fue galardonada con la ‘Lira de Plata’ y la mención Santa Ana de los Ríos. La noche de ayer recibió su premio al igual que el mexicano Margarito Cuéllar quien recibió la ‘Lira de Oro’.

Entre constantes “interpelaciones y provocaciones” (literarias y filosóficas) hace dos años la docente y narradora guayaquileña María Auxiliadora Balladares terminó su primer poemario al que bautizó con el nombre de ‘Animal’. Hoy, ha sido premiado por el jurado de la séptima edición del Certamen Hispanoamericano de Poesía ‘Festival de la Lira’, conformado por cinco escritores internacionles.

La galardonada obra literaria fue trabajada desde 2009 y publicada en 2017 por editorial La Caída dirigida por el argentino Germán Gacio Baquiola, a través de quien el lazo que une a Balladares con Cuenca se ha hecho más fuerte, pues conoce y respeta la obra de Efraín Jara Idrovo, de quien “se ha robado la inspiración” para la nueva obra en la que trabaja.

El animal es una fuerza inevitable que se apoderó de los versos de la guayaquileña, a quien nacer en esta ciudad le ha permitido ser “bilingüe”.

Durante una entrevista con Diario EL TIEMPO, ella explica detalles, con su fluido y rítmico acento quiteño, la obra premida en el festival.

p. ¿Cómo crea una obra que es una suerte de fabulario en el que el animal dialoga con el humano?
r. El libro está divido en tres partes organizado post-escritura. En la primera parte la voz poética es siempre la del animal; en la segunda parte, la voz poética es simpre un humano, que tiene una relación con un animal, y en la tercera parte la voz poética es de cuerpos humanos atravezados por la animalidad. Este concepto tiene que ver con el criterio del devenir que manejan los filósofos (Gilles) Deleuze y (Félix) Guattari quienes abordan como el cuerpo humano se deja fectar de esta potencia animal. Eso no significa que me convierto en animal.

p. ¿Se centra en el instinto básico humano o lo que reprimimos?
r. Es como un humano o una humana que ha vivido en una sociedad, que tiene una formación, que también ha sido moldeado en función de esta represiones a la que te refieres, pero de pronto siente la animalidad. Es decir, aunque es un contexto difícil de explicar, el devenir animal no es una metamorfosis, devenir es devenir. Por ejemplo, son momentos como roer una galleta, al no ser un acto común y consciente de las personas, en ese instante aflora la animalidad.

p. Hay filósofos que señalan que la animalidad surge en el momento sexual ¿está presente este criterio en su obra?
r. Algunos poemas trabajan ese tema, pero no lo abordé conscientemente. Ahora se me ocurre, hay un poema que se llama ‘Tres’ que surge a partir de una visita al Museo del Sexo en Nueva York (Estados Unidos). En una de sus exposiciones itinerantes había una muestras sobre homosexualidad animal, muy interesante. Me compré una postal de dos monas teniendo relaciones sexuales. En medio del erótico encuentro aparece el macho que se indigna y quiere separalas. Al hacerlo ambas corren a lugares distintos generando en él una suerte de indecisión al no saber a a cual de ellas escarmentar. Eso plasmé en uno de los poemas intencionalmente pensando en la necesidad, tan hablada y debatida, de romper la heteronormatividad.

p. Es evidente en la obra la libertad en el uso del lenguaje con el que puede ofender a ciertos lectores ¿eso es intencional?
r. ‘Animal’ es un caso particular. Es un poemario que podría ser leído por un niño o una niña y probablemente puedan estabelcer una relación con el texto. No te digo menospreciando mi propio poemario, pero sí hubo una búsqueda intencional de trabajar una obra literaria lo más ‘grado cero’ posible. El gran cuestionamiento que me hice es cómo puedo hablar por el animal, y si te das cuenta existe un trasfondo ético. No creo que sea un trabajo que busca molestar (a la gente), en ‘Animal’ no tanto, en otros trabajos sí. Como en (poemario) ‘Guayaquil’ (2019).

p. ¿La obra es un proceso de introspección?
r. ‘Animal’ tiene un epígrafe de (Jacques) Derrida en el que se cuetiona ‘¿quien soy yo?’ en relación con los animales. Decir algo sobre el otro es imposible, lo único que se puede responder, con cierta veracidad, es ¿quién soy yo?. En definitiva, la obra tiene poemas que se ven atravezados por esta pregunta.

p. ¿Hubo una respuesta?
r. Quizá hubo muchas, porque he tenido muchas experiencias distintas. Hay animales que nunca he visto y los trabajo en el poemario. Solo he leído sorbe ellos. Nunca he tenido una cercanía real y eso ya deterina ciertas características sobre este encuentro. (F)

Fabián Campoverde S.
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Poesía y animalidad en la obra de Balladares

Ma. Auxiliadora Balladares docente y escritora.

La guayaquileña fue galardonada con la ‘Lira de Plata’ y la mención Santa Ana de los Ríos. La noche de ayer recibió su premio al igual que el mexicano Margarito Cuéllar quien recibió la ‘Lira de Oro’.

Entre constantes “interpelaciones y provocaciones” (literarias y filosóficas) hace dos años la docente y narradora guayaquileña María Auxiliadora Balladares terminó su primer poemario al que bautizó con el nombre de ‘Animal’. Hoy, ha sido premiado por el jurado de la séptima edición del Certamen Hispanoamericano de Poesía ‘Festival de la Lira’, conformado por cinco escritores internacionles.

La galardonada obra literaria fue trabajada desde 2009 y publicada en 2017 por editorial La Caída dirigida por el argentino Germán Gacio Baquiola, a través de quien el lazo que une a Balladares con Cuenca se ha hecho más fuerte, pues conoce y respeta la obra de Efraín Jara Idrovo, de quien “se ha robado la inspiración” para la nueva obra en la que trabaja.

El animal es una fuerza inevitable que se apoderó de los versos de la guayaquileña, a quien nacer en esta ciudad le ha permitido ser “bilingüe”.

Durante una entrevista con Diario EL TIEMPO, ella explica detalles, con su fluido y rítmico acento quiteño, la obra premida en el festival.

p. ¿Cómo crea una obra que es una suerte de fabulario en el que el animal dialoga con el humano?
r. El libro está divido en tres partes organizado post-escritura. En la primera parte la voz poética es siempre la del animal; en la segunda parte, la voz poética es simpre un humano, que tiene una relación con un animal, y en la tercera parte la voz poética es de cuerpos humanos atravezados por la animalidad. Este concepto tiene que ver con el criterio del devenir que manejan los filósofos (Gilles) Deleuze y (Félix) Guattari quienes abordan como el cuerpo humano se deja fectar de esta potencia animal. Eso no significa que me convierto en animal.

p. ¿Se centra en el instinto básico humano o lo que reprimimos?
r. Es como un humano o una humana que ha vivido en una sociedad, que tiene una formación, que también ha sido moldeado en función de esta represiones a la que te refieres, pero de pronto siente la animalidad. Es decir, aunque es un contexto difícil de explicar, el devenir animal no es una metamorfosis, devenir es devenir. Por ejemplo, son momentos como roer una galleta, al no ser un acto común y consciente de las personas, en ese instante aflora la animalidad.

p. Hay filósofos que señalan que la animalidad surge en el momento sexual ¿está presente este criterio en su obra?
r. Algunos poemas trabajan ese tema, pero no lo abordé conscientemente. Ahora se me ocurre, hay un poema que se llama ‘Tres’ que surge a partir de una visita al Museo del Sexo en Nueva York (Estados Unidos). En una de sus exposiciones itinerantes había una muestras sobre homosexualidad animal, muy interesante. Me compré una postal de dos monas teniendo relaciones sexuales. En medio del erótico encuentro aparece el macho que se indigna y quiere separalas. Al hacerlo ambas corren a lugares distintos generando en él una suerte de indecisión al no saber a a cual de ellas escarmentar. Eso plasmé en uno de los poemas intencionalmente pensando en la necesidad, tan hablada y debatida, de romper la heteronormatividad.

p. Es evidente en la obra la libertad en el uso del lenguaje con el que puede ofender a ciertos lectores ¿eso es intencional?
r. ‘Animal’ es un caso particular. Es un poemario que podría ser leído por un niño o una niña y probablemente puedan estabelcer una relación con el texto. No te digo menospreciando mi propio poemario, pero sí hubo una búsqueda intencional de trabajar una obra literaria lo más ‘grado cero’ posible. El gran cuestionamiento que me hice es cómo puedo hablar por el animal, y si te das cuenta existe un trasfondo ético. No creo que sea un trabajo que busca molestar (a la gente), en ‘Animal’ no tanto, en otros trabajos sí. Como en (poemario) ‘Guayaquil’ (2019).

p. ¿La obra es un proceso de introspección?
r. ‘Animal’ tiene un epígrafe de (Jacques) Derrida en el que se cuetiona ‘¿quien soy yo?’ en relación con los animales. Decir algo sobre el otro es imposible, lo único que se puede responder, con cierta veracidad, es ¿quién soy yo?. En definitiva, la obra tiene poemas que se ven atravezados por esta pregunta.

p. ¿Hubo una respuesta?
r. Quizá hubo muchas, porque he tenido muchas experiencias distintas. Hay animales que nunca he visto y los trabajo en el poemario. Solo he leído sorbe ellos. Nunca he tenido una cercanía real y eso ya deterina ciertas características sobre este encuentro. (F)

Fabián Campoverde S.
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