En Manabí se trabaja con la palma de tagua

Este producto ancestral que se encuentra en las zonas montañosas de esa provincia se ha convertido en la materia prima para los artesanos que han heredado las técnicas del oficio de sus antepasados.

La mococha es un fruto producido por la palma (Phitelephas aequatorialis) cuyo contenido es un líquido transparente cuando está tierno, además es comestible. Al madurar se solidifica y se obtienen las semillas, conocidas como tagua o corozo. Este es un fruto ancestral que crece en las montañas de la campiña manabita.

De cada cabeza de mococha se extraen entre 15 y 25 pepas de tagua, cuya contextura parecida al marfil de los colmillos de elefante sirve para elaborar un sinnúmero de artículos de bisutería y artesanías de gran demanda tanto a nivel local como internacional.
Los artesanos, la mayoría manabitas, poseen una destreza heredada para trabajar con la pepa de tagua.

En el malecón escénico de Manta existe un mercado artesanal donde se expenden artículos y bisutería elaborada en tagua. Jennifer Cárdenas tiene un local que atiende con su papá.

Indicó que las artesanías en tagua las venden hace 15 años. Pulseras, anillos y collares son apetecidos por los jóvenes, mientras que los adultos y adultos mayores llevan de recuerdo las figuras con formas de animales.

Jennifer contó que cuando tenía 10 años probó la mococha, su sabor es parecido a la carne del coco pero más simple. Ella siempre les explica a los turistas que el marfil vegetal de que están hechas las artesanías proviene de un árbol y cuenta su experiencia con la mococha.

Fabricio Vera, a través de su empresa on line ‘EcuadorianHands.com’ distribuye abalorios (piezas de tagua que se usan para la elaboración de joyas).

Señala que la tagua fue conocida en Europa, cuando los barcos que partían de Manta la usaban como peso para equilibrar la embarcación en el mar. Al llegar a puertos del Viejo Continente cogían la carga y dejaban los sacos con las pepas de tagua. Es ahí cuando los europeos se dan cuenta de que ese material se parecía al marfil.

Vera explica que en Manta hubo grandes fábricas de animelas (tajadas de cortes perfectos que se sacaban de las pepas de tagua, para la elaboración de botones) que se exportaban hacia Europa y parte de los Estados Unidos.

Estas fábricas congregaban a miles de empleados en los años dorados de la tagua (1940-1990). La utilización de los botones de plástico bajó la demanda de las anímelas. Esto provocó desempleo y pérdidas para las empresas que habían invertido en tecnología, y quebraron. (F)

DATOS
-Habilidad. Los artesanos, la mayoría manabitas, poseen una gran destreza heredada de sus padres para trabajar con la pepa de tagua.
-Trabajo. En Manta hubo grandes fábricas de animelas, es decir, tajadas de cortes perfectos que se sacaban de las pepas de tagua, para elaborar botones.
-Iniciativa. Un valor agregado es darle color a la tagua. Para ello utilizan tintes naturales que aplican a las pepas de acuerdo al uso y la figura a elaborar.

Unas 2.000 personas trabajan con este producto en Manabí

La Asociación de Exportadores de Tagua del Ecuador indica que 2.000 personas trabajan directamente con este producto. A ellos se suman los productores, quienes recogen, transportan y secan, entre otras tareas. En el país hay alrededor de 200 fábricas de tagua, en su mayoría ubicadas en Manabí.

La exportación de este material genera alrededor de 15 millones de dólares anuales. Los artesanos se concentran en el 80 por ciento en el cantón Rocafuerte.

Jorge Vélez es uno de los artesanos del sitio Sosote. Él sabe de la importancia ancestral de la mococha. “Nunca olvidaré cuando mi padre me llevaba hacia las zonas montañosas del cantón Pichincha”, reseña.

Ahí, entre la vegetación, yacen las palmas de tagua. “Son tan grandes que a veces uno las pierde la vista cuando intenta mirar hacia las copas.

Para el investigador e historiador manabita Eumeny Álava, residente en el cantón Bolívar, noroeste de Manabí, la tagua tiene una amplia interacción con el montuvio desde épocas remotas. (F)

En Manabí se trabaja con la palma de tagua

La mococha es un fruto producido por la palma (Phitelephas aequatorialis) cuyo contenido es un líquido transparente cuando está tierno, además es comestible. Al madurar se solidifica y se obtienen las semillas, conocidas como tagua o corozo. Este es un fruto ancestral que crece en las montañas de la campiña manabita.

De cada cabeza de mococha se extraen entre 15 y 25 pepas de tagua, cuya contextura parecida al marfil de los colmillos de elefante sirve para elaborar un sinnúmero de artículos de bisutería y artesanías de gran demanda tanto a nivel local como internacional.
Los artesanos, la mayoría manabitas, poseen una destreza heredada para trabajar con la pepa de tagua.

En el malecón escénico de Manta existe un mercado artesanal donde se expenden artículos y bisutería elaborada en tagua. Jennifer Cárdenas tiene un local que atiende con su papá.

Indicó que las artesanías en tagua las venden hace 15 años. Pulseras, anillos y collares son apetecidos por los jóvenes, mientras que los adultos y adultos mayores llevan de recuerdo las figuras con formas de animales.

Jennifer contó que cuando tenía 10 años probó la mococha, su sabor es parecido a la carne del coco pero más simple. Ella siempre les explica a los turistas que el marfil vegetal de que están hechas las artesanías proviene de un árbol y cuenta su experiencia con la mococha.

Fabricio Vera, a través de su empresa on line ‘EcuadorianHands.com’ distribuye abalorios (piezas de tagua que se usan para la elaboración de joyas).

Señala que la tagua fue conocida en Europa, cuando los barcos que partían de Manta la usaban como peso para equilibrar la embarcación en el mar. Al llegar a puertos del Viejo Continente cogían la carga y dejaban los sacos con las pepas de tagua. Es ahí cuando los europeos se dan cuenta de que ese material se parecía al marfil.

Vera explica que en Manta hubo grandes fábricas de animelas (tajadas de cortes perfectos que se sacaban de las pepas de tagua, para la elaboración de botones) que se exportaban hacia Europa y parte de los Estados Unidos.

Estas fábricas congregaban a miles de empleados en los años dorados de la tagua (1940-1990). La utilización de los botones de plástico bajó la demanda de las anímelas. Esto provocó desempleo y pérdidas para las empresas que habían invertido en tecnología, y quebraron. (F)

DATOS
-Habilidad. Los artesanos, la mayoría manabitas, poseen una gran destreza heredada de sus padres para trabajar con la pepa de tagua.
-Trabajo. En Manta hubo grandes fábricas de animelas, es decir, tajadas de cortes perfectos que se sacaban de las pepas de tagua, para elaborar botones.
-Iniciativa. Un valor agregado es darle color a la tagua. Para ello utilizan tintes naturales que aplican a las pepas de acuerdo al uso y la figura a elaborar.

Unas 2.000 personas trabajan con este producto en Manabí

La Asociación de Exportadores de Tagua del Ecuador indica que 2.000 personas trabajan directamente con este producto. A ellos se suman los productores, quienes recogen, transportan y secan, entre otras tareas. En el país hay alrededor de 200 fábricas de tagua, en su mayoría ubicadas en Manabí.

La exportación de este material genera alrededor de 15 millones de dólares anuales. Los artesanos se concentran en el 80 por ciento en el cantón Rocafuerte.

Jorge Vélez es uno de los artesanos del sitio Sosote. Él sabe de la importancia ancestral de la mococha. “Nunca olvidaré cuando mi padre me llevaba hacia las zonas montañosas del cantón Pichincha”, reseña.

Ahí, entre la vegetación, yacen las palmas de tagua. “Son tan grandes que a veces uno las pierde la vista cuando intenta mirar hacia las copas.

Para el investigador e historiador manabita Eumeny Álava, residente en el cantón Bolívar, noroeste de Manabí, la tagua tiene una amplia interacción con el montuvio desde épocas remotas. (F)