Maki ofrece la esencia del trabajo artesanal

La tienda fue inaugurada en 2014 con asociaciones de Gualaceo, Chordeleg y Saraguro. Es la única en Cuenca que cuenta con la certificación de comercio justo y ahora se prepara para exportar sus productos.
Eric Ochoa, administrador de Maki, muestra algunos de los productos que se comercializan en este proyecto que pertenece a la red Pakariñan.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La interculturalidad para nosotros, es fusionar las tradiciones, las costumbres y saberes que tienen los diferentes pueblos, para ofrecer lo mejor de sus comunidades”, indicó Eric Ochoa, administrador de Maki, una tienda de venta de artesanías trabajadas en comunidades de Azuay y Loja.

Macanas, sombreros de paja toquilla, shigras, tendidos (collares), ponchos de lana de oveja, son algunos de los artículos elaborados por las hábiles manos de 40 artesanas, que trabajan para Maki, palabra kichwa que significa mano.

La tienda, ubicada en las calles Estévez de Toral y Mariscal Sucre, fue inaugurada en 2014 con asociaciones de comunidades de Bullcay de Gualaceo, donde las artesanas son especialistas en hacer macanas; el cantón Chordeleg, donde se teje la paja toquilla y de la comunidad de Ñamarín de Saraguro, donde se elaboran los tendidos y los artículos de lana de oveja.

Se han sumado más organizaciones de paja toquilla, como la cooperativa Teje Mujeres de Gualaceo y artesanos de la comunidad de Tigua de Cotopaxi, quienes elaboran máscaras.

El administrador Eric Ochoa destacó que Maki es la única galería artesanal en Cuenca que tiene certificación internacional en comercio justo de World Fair Trade Organization. “Nuestro propósito es que la cadena sea lo más directa posible y que los precios sean los más mejores para el consumidor y para el productor”, dijo Ochoa.

Resaltó que uno de los ejes fundamentales es la capacitación que se brinda a las artesanas, sobre todo, en el empoderamiento sobre el arte que ellas hacen.

“Cada artesana es experta en lo que hace. Tejer una macana o un sombrero de paja toquilla es complejo, pero ellas no le daban el valor que se merecía, por ello, además de diseño y tendencias, les enseñamos a empoderarse”, subrayó.

Guadalupe Farez, encargada de Ventas, informó que ahora Maki se prepara para exportar, para lo cual se inició un diálogo con la organización ProEcuador, que cuenta con 31 oficinas comerciales en 26 países.

“El pasado miércoles viajamos a Guayaquil por invitación de ProEcuador, nos entrevistamos con 10 representantes de diferentes países”, indicó. (F)

DATOS
-Trabajo. Maki forma parte de la Red Pakariñán, que funciona desde el 2005 y que impulsa el turismo comunitario en el sur del país.
-Apertura. El local fue inaugurado el 8 de diciembre de 2014. Entre sus innovaciones han fusionado la macana con billeteras y zapatos.
-Labor. El trabajo artesanal representa uno de los principales atractivos para los extranjeros, quienes llevan recuerdos de su estadía en Cuenca y Ecuador.

Un trabajo en armonía con las nuevas tendencias de consumo

Un total de 40 artesanas que son parte de Maki transforman el hilo, los mullos y la lana de oveja en obras de arte. Cada mes acuden a la tienda a entregar sus productos. Una de ellas es Rosa Minga de 35 años y oriunda de la comunidad de Ñamarín de Saraguro. Ella elabora con mullos los tendidos o collares característicos de su pueblo, aunque con innovaciones y nuevos diseños para adaptarse a las nuevas tendencias. Rosa lleva 23 años en este oficio y con su habilidad puede terminar un tendido en una hora, aunque hay modelos que le toman hasta 12 días.

Julio Guamán, también oriundo de Ñamarín se dedica exclusivamente el tejido de lana de oveja en el telar. Él elabora chales, ponchos y bufandas.

Julio de 38 años aprendió este oficio desde niño pues sus padres le enseñaron a elaborar alforjas con el telar de cintura, ahora él le enseña la técnica a su hijo.

Por su parte, Yolanda Vera de Gualaceo es experta en tejer macanas. En las comunidades de ese cantón, las mujeres se encargan de hacer el patrón del ikat, del teñido y lo entregan ya urdido al esposo, quien se encarga del trabajo en el telar, porque es una labor que requiere de fuerza.

“Macana es una palabra kichwa que significa golpe y es básicamente así como se va tejiendo, golpe a golpe para apretar los hilos”, indicó Eric Ochoa, administrador de Maki.

Las shigras o bolsos que se tejen con la cabuya que se obtiene de la hoja del penco, las traen las artesanas de la parroquia de Simiatug del cantón Guaranda. (F)

Patricia Naula H.
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Maki ofrece la esencia del trabajo artesanal

Eric Ochoa, administrador de Maki, muestra algunos de los productos que se comercializan en este proyecto que pertenece a la red Pakariñan.
FOTO: Miguel Arévalo EL TIEMPO

La interculturalidad para nosotros, es fusionar las tradiciones, las costumbres y saberes que tienen los diferentes pueblos, para ofrecer lo mejor de sus comunidades”, indicó Eric Ochoa, administrador de Maki, una tienda de venta de artesanías trabajadas en comunidades de Azuay y Loja.

Macanas, sombreros de paja toquilla, shigras, tendidos (collares), ponchos de lana de oveja, son algunos de los artículos elaborados por las hábiles manos de 40 artesanas, que trabajan para Maki, palabra kichwa que significa mano.

La tienda, ubicada en las calles Estévez de Toral y Mariscal Sucre, fue inaugurada en 2014 con asociaciones de comunidades de Bullcay de Gualaceo, donde las artesanas son especialistas en hacer macanas; el cantón Chordeleg, donde se teje la paja toquilla y de la comunidad de Ñamarín de Saraguro, donde se elaboran los tendidos y los artículos de lana de oveja.

Se han sumado más organizaciones de paja toquilla, como la cooperativa Teje Mujeres de Gualaceo y artesanos de la comunidad de Tigua de Cotopaxi, quienes elaboran máscaras.

El administrador Eric Ochoa destacó que Maki es la única galería artesanal en Cuenca que tiene certificación internacional en comercio justo de World Fair Trade Organization. “Nuestro propósito es que la cadena sea lo más directa posible y que los precios sean los más mejores para el consumidor y para el productor”, dijo Ochoa.

Resaltó que uno de los ejes fundamentales es la capacitación que se brinda a las artesanas, sobre todo, en el empoderamiento sobre el arte que ellas hacen.

“Cada artesana es experta en lo que hace. Tejer una macana o un sombrero de paja toquilla es complejo, pero ellas no le daban el valor que se merecía, por ello, además de diseño y tendencias, les enseñamos a empoderarse”, subrayó.

Guadalupe Farez, encargada de Ventas, informó que ahora Maki se prepara para exportar, para lo cual se inició un diálogo con la organización ProEcuador, que cuenta con 31 oficinas comerciales en 26 países.

“El pasado miércoles viajamos a Guayaquil por invitación de ProEcuador, nos entrevistamos con 10 representantes de diferentes países”, indicó. (F)

DATOS
-Trabajo. Maki forma parte de la Red Pakariñán, que funciona desde el 2005 y que impulsa el turismo comunitario en el sur del país.
-Apertura. El local fue inaugurado el 8 de diciembre de 2014. Entre sus innovaciones han fusionado la macana con billeteras y zapatos.
-Labor. El trabajo artesanal representa uno de los principales atractivos para los extranjeros, quienes llevan recuerdos de su estadía en Cuenca y Ecuador.

Un trabajo en armonía con las nuevas tendencias de consumo

Un total de 40 artesanas que son parte de Maki transforman el hilo, los mullos y la lana de oveja en obras de arte. Cada mes acuden a la tienda a entregar sus productos. Una de ellas es Rosa Minga de 35 años y oriunda de la comunidad de Ñamarín de Saraguro. Ella elabora con mullos los tendidos o collares característicos de su pueblo, aunque con innovaciones y nuevos diseños para adaptarse a las nuevas tendencias. Rosa lleva 23 años en este oficio y con su habilidad puede terminar un tendido en una hora, aunque hay modelos que le toman hasta 12 días.

Julio Guamán, también oriundo de Ñamarín se dedica exclusivamente el tejido de lana de oveja en el telar. Él elabora chales, ponchos y bufandas.

Julio de 38 años aprendió este oficio desde niño pues sus padres le enseñaron a elaborar alforjas con el telar de cintura, ahora él le enseña la técnica a su hijo.

Por su parte, Yolanda Vera de Gualaceo es experta en tejer macanas. En las comunidades de ese cantón, las mujeres se encargan de hacer el patrón del ikat, del teñido y lo entregan ya urdido al esposo, quien se encarga del trabajo en el telar, porque es una labor que requiere de fuerza.

“Macana es una palabra kichwa que significa golpe y es básicamente así como se va tejiendo, golpe a golpe para apretar los hilos”, indicó Eric Ochoa, administrador de Maki.

Las shigras o bolsos que se tejen con la cabuya que se obtiene de la hoja del penco, las traen las artesanas de la parroquia de Simiatug del cantón Guaranda. (F)

Patricia Naula H.
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