Libro aborda temas de derechos y diversidades

Foto cortesía.

El Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador, Congope, presentó la obra ‘Violencia, géneros y derechos en el territorio’, como parte de la Serie Territorios en Debate, bajo la coordinación de la doctora en Antropología e Investigación, María Amelia Viteri..

María Amelia Viteri es la coordinadora del libro ‘Violencia, géneros y derechos en el territorio’, publicado por el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador, Congope.


Se trata de una recopilación de artículos enfocados en temas de derechos y discusiones sobre cuerpo, violencia y geografía desde diferentes perspectivas.


Para este trabajo se convocó a María Cecilia Alvarado, Cecilia Chacón, Silvia Buendía, Danilo Manzano, Mónica Chuji, Edwin Miño y Mario Sáenz Andrade para visualizar, desde sus espacios de residencia, cómo centrar el cuerpo en el territorio y su implicaciones políticas en temas de derechos de las mujeres y de los grupos LGBTI.


El cuerpo como territorio
Viteri se desempeña como profesora e investigadora en la Universidad de San Francisco de Quito, sus trabajos se centran en temas de “raza”, etnicidad, clase social, migración, género y sexualidades.


Para la autora, las grafías son historias acumuladas en el cuerpo, y este es un territorio que dentro de un entorno crea, reduce o incrementa formas de desigualdad. Según reflexiona, “hay que pensar en el cuerpo como un primer territorio, así la política pública va a cambiar radicalmente”. Comenta también que en la historia el cuerpo ha sido racializado, discriminado, sexualizado de manera arbitraria e inequitativa, dificultando el acceso al derecho de una vida plena y de bienestar.


Según la coordinadora del libro hablar de géneros (y no género) busca ampliar el panorama para pensar en todos los cuerpos y quitar del pensamiento el estigma de una sociedad heteronormativa.


La abogada y activista por los derechos de las mujeres y de personas LGBTI, Silvia Buendía, menciona que no es la tipificación de la violencia de género lo que cambia la conducta, sino que la educación puede modificar los patrones socioculturales de agresión en la comunidad.
Para lograr estos cambios, según la activista, “a los políticos les hace falta valentía para decir las cosas por su nombre”.
Descentralización


Cecilia Alvarado, exviceprefecta de Azuay y activista feminista, quien trabaja en temas de ambiente y desarrollo local,  considera que la descentralización, participación y desarrollo sustentable son un trípode inseparable.


En su artículo sostiene que la descentralización garantiza la vigencia de derechos en el territorio.
Para la aplicación correcta de derechos, afirma que es necesario un presupuesto económico y más aún una política pública construida y apropiada por la gente.


Espera que la nueva educación ayude a la reflexión y que ser mujer, persona LGBTI, niño, niña, persona afro o con discapacidad, no sea una condición que justifique la vulneración de derechos. (I)

La educación en género es más importante, desde que el vaticano creara un discurso anti-género denominado ‘ideología de género’.
Ponentes en el lanzamiento del libro ‘Violencia, géreros y derechos en el territorio’: Fabián León, María Cecilia Alvarado, Silvia Buendía y María Amelia Viteri.

Ph. D. en Antropología Cultural
@mariamev
“Hay una diversidad real de cuerpos”


Al género se lo debe entender como una herramienta política, académica, social que contribuye al bienestar de mujeres, hombres, jóvenes y comunidades LGBTI.


El género va más allá de las relaciones de poder entre hombres y mujeres.
Cuando tú preguntas a personas que marchan con mensajes de odio para ciertas poblaciones LGBTI, no saben cómo definirlo. Si bien reivindican una forma de familia, lo que están reivindicando en realidad son formas separatistas entre las diferentes comunidades que habitan una ciudad.


La educación de género es un método de ayuda para asegurar el confort de toda la comunidad, sobre todo de los grupos más vulnerables. Permite además ver cómo el género nunca está separado de los procesos de racismo, xenofobia, desigualdad económica. Es necesario considerar la existencia de otros cuerpos, como los de mujeres trans que son leídos masculinos y por eso estigmatizadas o violentadas, de niños y jóvenes percibidos como femeninos y por ello perseguidos y violentados también. Hay que respetar los cuerpos en sus diversidades porque la humanidad es diversa.(O)

Gabriela Loja, Marisol Pesantez
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Libro aborda temas de derechos y diversidades

Foto cortesía.

El Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador, Congope, presentó la obra ‘Violencia, géneros y derechos en el territorio’, como parte de la Serie Territorios en Debate, bajo la coordinación de la doctora en Antropología e Investigación, María Amelia Viteri..

María Amelia Viteri es la coordinadora del libro ‘Violencia, géneros y derechos en el territorio’, publicado por el Consorcio de Gobiernos Autónomos Provinciales del Ecuador, Congope.


Se trata de una recopilación de artículos enfocados en temas de derechos y discusiones sobre cuerpo, violencia y geografía desde diferentes perspectivas.


Para este trabajo se convocó a María Cecilia Alvarado, Cecilia Chacón, Silvia Buendía, Danilo Manzano, Mónica Chuji, Edwin Miño y Mario Sáenz Andrade para visualizar, desde sus espacios de residencia, cómo centrar el cuerpo en el territorio y su implicaciones políticas en temas de derechos de las mujeres y de los grupos LGBTI.


El cuerpo como territorio
Viteri se desempeña como profesora e investigadora en la Universidad de San Francisco de Quito, sus trabajos se centran en temas de “raza”, etnicidad, clase social, migración, género y sexualidades.


Para la autora, las grafías son historias acumuladas en el cuerpo, y este es un territorio que dentro de un entorno crea, reduce o incrementa formas de desigualdad. Según reflexiona, “hay que pensar en el cuerpo como un primer territorio, así la política pública va a cambiar radicalmente”. Comenta también que en la historia el cuerpo ha sido racializado, discriminado, sexualizado de manera arbitraria e inequitativa, dificultando el acceso al derecho de una vida plena y de bienestar.


Según la coordinadora del libro hablar de géneros (y no género) busca ampliar el panorama para pensar en todos los cuerpos y quitar del pensamiento el estigma de una sociedad heteronormativa.


La abogada y activista por los derechos de las mujeres y de personas LGBTI, Silvia Buendía, menciona que no es la tipificación de la violencia de género lo que cambia la conducta, sino que la educación puede modificar los patrones socioculturales de agresión en la comunidad.
Para lograr estos cambios, según la activista, “a los políticos les hace falta valentía para decir las cosas por su nombre”.
Descentralización


Cecilia Alvarado, exviceprefecta de Azuay y activista feminista, quien trabaja en temas de ambiente y desarrollo local,  considera que la descentralización, participación y desarrollo sustentable son un trípode inseparable.


En su artículo sostiene que la descentralización garantiza la vigencia de derechos en el territorio.
Para la aplicación correcta de derechos, afirma que es necesario un presupuesto económico y más aún una política pública construida y apropiada por la gente.


Espera que la nueva educación ayude a la reflexión y que ser mujer, persona LGBTI, niño, niña, persona afro o con discapacidad, no sea una condición que justifique la vulneración de derechos. (I)

La educación en género es más importante, desde que el vaticano creara un discurso anti-género denominado ‘ideología de género’.
Ponentes en el lanzamiento del libro ‘Violencia, géreros y derechos en el territorio’: Fabián León, María Cecilia Alvarado, Silvia Buendía y María Amelia Viteri.

Ph. D. en Antropología Cultural
@mariamev
“Hay una diversidad real de cuerpos”


Al género se lo debe entender como una herramienta política, académica, social que contribuye al bienestar de mujeres, hombres, jóvenes y comunidades LGBTI.


El género va más allá de las relaciones de poder entre hombres y mujeres.
Cuando tú preguntas a personas que marchan con mensajes de odio para ciertas poblaciones LGBTI, no saben cómo definirlo. Si bien reivindican una forma de familia, lo que están reivindicando en realidad son formas separatistas entre las diferentes comunidades que habitan una ciudad.


La educación de género es un método de ayuda para asegurar el confort de toda la comunidad, sobre todo de los grupos más vulnerables. Permite además ver cómo el género nunca está separado de los procesos de racismo, xenofobia, desigualdad económica. Es necesario considerar la existencia de otros cuerpos, como los de mujeres trans que son leídos masculinos y por eso estigmatizadas o violentadas, de niños y jóvenes percibidos como femeninos y por ello perseguidos y violentados también. Hay que respetar los cuerpos en sus diversidades porque la humanidad es diversa.(O)

Gabriela Loja, Marisol Pesantez
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