Kuntur Rumi Wasi, santuario andino de altura en Azuay

En la comunidad Wasi Pampa, parroquia San Pablo de Shaglli, se localiza el Kuntur Rumi Wasi o Casa del Cóndor.
FOTO: Patricia Naula EL TIEMPO

 Se trata de la representación de una especie de gran cóndor, ave emblemática de los pueblos de los Andes y cuya expresión iconográfica está ligada al origen totémico de los pueblos cañaris que estuvieron localizados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones. (I Parte)

Una soberbia representación ornitomorfa, que se asemeja a un cóndor gigante, se levanta en el caserío de Wasi Pampa, parroquia Cañaribamba, en el cantón Santa Isabel de la provincia del Azuay.

Es el Kuntur Rumi Wasi o Casa del Cóndor de Piedra, referente totémico de los señoríos cañaris localizados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones.

“La presencia imponente de esta figura lítica convirtió al lugar en un verdadero santuario andino de altura, centro ceremonial que aglutinó a grupos cañaris tempranos y tardíos”, explicó ‘in situ’ el arqueólogo Wladimir Galarza.


A la Casa del Cóndor, ubicada en la cima de la montaña, se llega tras una caminata que toma alrededor de una hora y media. Un grupo de unas 30 personas guiadas por Galarza y por el comunero Gabino Aucay ascendieron a ese lugar el pasado 11 de mayo.

Alrededor de esta escultura se pueden observar diversas figuras de piedra que forman un gigantesco parque rupestre que refleja la iconografía e iconoclastia de los cañaris.

“Dentro de los mitos de origen de las etnias andinas, los dioses se volvieron piedras, entonces cuando los primitivos cañaris vieron estas gigantescas rocas, tuvieron la certeza de que los dioses se habían petrificado y empezaron a ser adoradas, entre ellas tenemos al Fraile Rumi, pero sobre todo, al Kuntur Rumi Wasi”, aseguró Galarza.


Estudio
En 2011, Galarza llevó a cabo el proyecto ‘Delimitación Participativa de los Paisajes Arqueológicos del Valle del Río Jubones’, con apoyo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Regional 6.

De este estudio se desprende que “la figura del cóndor, si bien pareciera tener un origen natural, en su dorso se  observan ciertos piquetes circulares, huellas innegables del trabajo de ‘retoque’  para dar la apariencia final a la imagen”.

Erigida sobre piedra arenisca negra, la figura mide al menos seis metros de altura y unos cuatro de ancho.
Galarza precisó que, desde el punto de vista técnico y científico, la zona fue producto de un proceso erosivo y de la glaciación que modeló el  paisaje y  afectó la Cordillera Occidental, y que luego fue deificado por los nativos cañaris.


“Ellos se fijaron en esta roca, que practicamente  adopta la forma de un cóndor, para hacer un tótem de origen genético de la etnia cañari, es decir, ellos se creían descendientes de ese cóndor milenario que habita la zona”, indicó.

En la cosmovisión indígena, el cóndor o ‘Apu Kuntur’ era considerado una divinidad muy especial y era catalogado como el “mensajero de los dioses”, debido a la capacidad de su vuelo y a que habitaba en la parte “más alta del cielo”. (F)


DATOS. La escultura lítica tiene emplazados tanto en el sector oriental como occidental, dos aposentos rectangulares de 2, 5 metros de largo por 2 de ancho.
CAMINATA. El pasado 11 de mayo un grupo de caminantes visitó la Casa del Cóndor de Piedra. En la edición de mañana contaremos esta experiencia.


Estructuras arquitectónicas con muros de piedra para honrar al cóndor


Al pie del kuntur o cóndor se levantan dos estructuras arquitectónicas con muros de piedra, distribuidas sobre un eje norte-sur.
“Son dos aposentos (habitaciones), uno hacia el Oriente y otro hacia el Occidente, es decir, al levante y poniente del sol y honrando al Apu Cóndor, todo esto formó parte de la iconografía y de la religión cañari, que no conocemos muy bien”, explicó el arqueólogo cuencano Wladimir Galarza.  

Los aposentos de 2,5 metros de largo por dos metros de ancho, están construidos mediante un aparejo rústico de pequeñas piedras tipo ‘laja’. “No es piedra tallada ni pulida de los incas, es piedra que se conoce como una especie de trabazón rústica. Desde   el punto de vista arquitectónico es un aparejo irregular, que forma parte del aposento cañari”, subrayó Galarza, quien ha efectuado diversas investigaciones sobre arqueología.

En su estudio ‘Delimitación Participativa de los Paisajes Arqueológicos del Valle del Río Jubones’ desarrollado en 2011 conjuntamente con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Galarza considera “la inexistencia de una toponimia vernácula que ligue a este lugar con su pasado remoto”, circunstancia ligada a la carencia de una base lingüística cañari, por lo que para aquella manifestación lítica localizada en en el caserío de Wasi Pampa, se propone la toponimia de ‘Kuntur Rumi Wasi’ o ‘La Casa del Cóndor de Piedra’. (F)
6
metros de altura por cuatro de ancho mide la colosal figura.

Kuntur Rumi Wasi, santuario andino de altura en Azuay

En la comunidad Wasi Pampa, parroquia San Pablo de Shaglli, se localiza el Kuntur Rumi Wasi o Casa del Cóndor.
FOTO: Patricia Naula EL TIEMPO

 Se trata de la representación de una especie de gran cóndor, ave emblemática de los pueblos de los Andes y cuya expresión iconográfica está ligada al origen totémico de los pueblos cañaris que estuvieron localizados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones. (I Parte)

Una soberbia representación ornitomorfa, que se asemeja a un cóndor gigante, se levanta en el caserío de Wasi Pampa, parroquia Cañaribamba, en el cantón Santa Isabel de la provincia del Azuay.

Es el Kuntur Rumi Wasi o Casa del Cóndor de Piedra, referente totémico de los señoríos cañaris localizados en la Cuenca Alta del Valle del río Jubones.

“La presencia imponente de esta figura lítica convirtió al lugar en un verdadero santuario andino de altura, centro ceremonial que aglutinó a grupos cañaris tempranos y tardíos”, explicó ‘in situ’ el arqueólogo Wladimir Galarza.


A la Casa del Cóndor, ubicada en la cima de la montaña, se llega tras una caminata que toma alrededor de una hora y media. Un grupo de unas 30 personas guiadas por Galarza y por el comunero Gabino Aucay ascendieron a ese lugar el pasado 11 de mayo.

Alrededor de esta escultura se pueden observar diversas figuras de piedra que forman un gigantesco parque rupestre que refleja la iconografía e iconoclastia de los cañaris.

“Dentro de los mitos de origen de las etnias andinas, los dioses se volvieron piedras, entonces cuando los primitivos cañaris vieron estas gigantescas rocas, tuvieron la certeza de que los dioses se habían petrificado y empezaron a ser adoradas, entre ellas tenemos al Fraile Rumi, pero sobre todo, al Kuntur Rumi Wasi”, aseguró Galarza.


Estudio
En 2011, Galarza llevó a cabo el proyecto ‘Delimitación Participativa de los Paisajes Arqueológicos del Valle del Río Jubones’, con apoyo del Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, INPC, Regional 6.

De este estudio se desprende que “la figura del cóndor, si bien pareciera tener un origen natural, en su dorso se  observan ciertos piquetes circulares, huellas innegables del trabajo de ‘retoque’  para dar la apariencia final a la imagen”.

Erigida sobre piedra arenisca negra, la figura mide al menos seis metros de altura y unos cuatro de ancho.
Galarza precisó que, desde el punto de vista técnico y científico, la zona fue producto de un proceso erosivo y de la glaciación que modeló el  paisaje y  afectó la Cordillera Occidental, y que luego fue deificado por los nativos cañaris.


“Ellos se fijaron en esta roca, que practicamente  adopta la forma de un cóndor, para hacer un tótem de origen genético de la etnia cañari, es decir, ellos se creían descendientes de ese cóndor milenario que habita la zona”, indicó.

En la cosmovisión indígena, el cóndor o ‘Apu Kuntur’ era considerado una divinidad muy especial y era catalogado como el “mensajero de los dioses”, debido a la capacidad de su vuelo y a que habitaba en la parte “más alta del cielo”. (F)


DATOS. La escultura lítica tiene emplazados tanto en el sector oriental como occidental, dos aposentos rectangulares de 2, 5 metros de largo por 2 de ancho.
CAMINATA. El pasado 11 de mayo un grupo de caminantes visitó la Casa del Cóndor de Piedra. En la edición de mañana contaremos esta experiencia.


Estructuras arquitectónicas con muros de piedra para honrar al cóndor


Al pie del kuntur o cóndor se levantan dos estructuras arquitectónicas con muros de piedra, distribuidas sobre un eje norte-sur.
“Son dos aposentos (habitaciones), uno hacia el Oriente y otro hacia el Occidente, es decir, al levante y poniente del sol y honrando al Apu Cóndor, todo esto formó parte de la iconografía y de la religión cañari, que no conocemos muy bien”, explicó el arqueólogo cuencano Wladimir Galarza.  

Los aposentos de 2,5 metros de largo por dos metros de ancho, están construidos mediante un aparejo rústico de pequeñas piedras tipo ‘laja’. “No es piedra tallada ni pulida de los incas, es piedra que se conoce como una especie de trabazón rústica. Desde   el punto de vista arquitectónico es un aparejo irregular, que forma parte del aposento cañari”, subrayó Galarza, quien ha efectuado diversas investigaciones sobre arqueología.

En su estudio ‘Delimitación Participativa de los Paisajes Arqueológicos del Valle del Río Jubones’ desarrollado en 2011 conjuntamente con el Instituto Nacional de Patrimonio Cultural, Galarza considera “la inexistencia de una toponimia vernácula que ligue a este lugar con su pasado remoto”, circunstancia ligada a la carencia de una base lingüística cañari, por lo que para aquella manifestación lítica localizada en en el caserío de Wasi Pampa, se propone la toponimia de ‘Kuntur Rumi Wasi’ o ‘La Casa del Cóndor de Piedra’. (F)
6
metros de altura por cuatro de ancho mide la colosal figura.