Los tres Juanes del Austro mantienen vivo el tejido en telar

Con décadas de conocimiento guardado en su memoria, las envejecidas manos de Juan Tenesaca, Juan Nieves y Juan Zhunaula entrelazan día a día los hilos con los que crean diversidad de prendas en este oficio que conocieron desde la niñez, herencia de sus padres y abuelos. Pero no tienen sucesores en este arte.

Juan Tenesaca, Juan Nieves y Juan Zhunaula comparten no solo el nombre, comparten también la sabiduría ancestral del tejido en telar. Los tres Juanes del Austro mantienen vivo el oficio en sus comunidades de las provincias de Cañar, Azuay y Loja, pero no tienen sucesores en este arte.

Con décadas de historia guardada en su memoria, casi por inercia, sus envejecidas manos entrelazan día a día los hilos con los que crean diversidad de prendas con técnicas y conocimientos que aprendieron en la niñez, herencia de sus padres y abuelos.

En los talleres de los artesanos instalados en sus viviendas de adobe y bahareque, el tiempo parece haberse detenido. Los antiguos telares de pedal o de cintura reposan junto con las herramientas como husos, escogedores, calluas y chaperches con los que transforman la lana de oveja en cobijas, ponchos, bayetas, alforjas y prendas de la indumentaria de los pueblos indígenas.

Historia
La historia del tejido se remonta a la época del Tahuantinsuyo cuando se elaboraban las vistosas vestimentas para las personalidades del imperio.

Este legado de los antepasados pervive en las manos de los tres Juanes del Austro, que han dedicado su vida al tejido en telar, pero sus conocimientos morirán con ellos.

Juan Nieves de 79 años de edad, del sector El Amarillo de Cumbe, provincia del Azuay, teje desde los 15. Su padre fue su maestro y es el último tejedor de su parroquia.

Juan Tenesaca también de 79 años, aprendió el oficio a los siete y hoy es el último kichwa-cañari que maneja los telares en la comunidad de Manzanapata, parroquia de Chorocopte, provincia del Cañar.

Mientras que Juan Zhunaula de 54 años, de la comunidad Ñamarín del cantón Saraguro en Loja, teje desde los 11, se forjó con su padre, pero no tiene descendientes que continúen con esta labor.

Aunque aprendieron el tejido por necesidad e hicieron de este oficio su sustento, lo hacen con cariño y entrega, pero se enfrentan a esta dura realidad: cada vez son menos quienes se dedican al tejido artesanal.

“Hay gente que lo hace como un pasatiempo, porque dicen que ganan muy poco”, lamenta don Juan Tenesaca, quien tiene más de 70 años de experiencia en su trabajo.

Y es que la industrialización ha hecho perder espacio al tejido manual, eso sumado al regateo por parte de los compradores, coloca a los artesanos en desventaja. “La mano de obra es explotada, muchos no quieren pagar el precio que pedimos”, indica don Juan Zhunaula.

Prendas
Matizadas de vivos colores, las prendas que confeccionan los tres Juanes constituyen verdaderas obras de arte. Trabajan en conjunto con sus esposas Dolores Morocho de Nieves, Baltazara Tenesaca y Carmen Sarango de Zhunaula quienes se encargan de hilar la lana de oveja, labor que requiere de conocimiento, habilidad y sabiduría.

Las diversas etapas del proceso, desde el lavado de la lana hasta el teñido natural de los hilos que se usan en el telar, lo llevan los artesanos grabado en la memoria. Conocen las técnicas y las aplican en la elaboración de cada prenda, con una gran destreza ganada durante décadas de experiencia.

Cambios
Aunque con el paso del tiempo han visto cambiar el material con el que se confecciona la indumentaria, mantienen los elementos culturales de los antepasados, que plasmaban en los textiles su cosmovisión. Y es que para los indígenas los diseños no son simples decoraciones estéticas sino que expresan normas y tradiciones.

Precisamente, esa sabiduría les permite tejer diversidad de diseños que llevan plasmados en su mente. Una de las técnicas es el tejido de las fajas o chumbis donde los colores se entrelazan de tal forma que se observa el mismo diseño en ambas caras. Así, los tres Juanes del Austro han tejido cada uno su propia historia. (F)

DATOS
-Tradición. Los tres Juanes trabajan en conjunto con sus esposas, quienes se encargan de hilar la lana de oveja para los tejidos.
-Tiempo. La industrialización ha hecho perder espacio al tejido manual, eso sumado al regateo de los compradores, coloca a los artesanos en desventaja.
-Antiguos. La historia del tejido se remonta a la época del Tahuantinsuyo, cuando se elaboraban las vestimentas para las personalidades del imperio.

Patricia Naula Herembás
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Los tres Juanes del Austro mantienen vivo el tejido en telar

Con décadas de conocimiento guardado en su memoria, las envejecidas manos de Juan Tenesaca, Juan Nieves y Juan Zhunaula entrelazan día a día los hilos con los que crean diversidad de prendas en este oficio que conocieron desde la niñez, herencia de sus padres y abuelos. Pero no tienen sucesores en este arte.

Juan Tenesaca, Juan Nieves y Juan Zhunaula comparten no solo el nombre, comparten también la sabiduría ancestral del tejido en telar. Los tres Juanes del Austro mantienen vivo el oficio en sus comunidades de las provincias de Cañar, Azuay y Loja, pero no tienen sucesores en este arte.

Con décadas de historia guardada en su memoria, casi por inercia, sus envejecidas manos entrelazan día a día los hilos con los que crean diversidad de prendas con técnicas y conocimientos que aprendieron en la niñez, herencia de sus padres y abuelos.

En los talleres de los artesanos instalados en sus viviendas de adobe y bahareque, el tiempo parece haberse detenido. Los antiguos telares de pedal o de cintura reposan junto con las herramientas como husos, escogedores, calluas y chaperches con los que transforman la lana de oveja en cobijas, ponchos, bayetas, alforjas y prendas de la indumentaria de los pueblos indígenas.

Historia
La historia del tejido se remonta a la época del Tahuantinsuyo cuando se elaboraban las vistosas vestimentas para las personalidades del imperio.

Este legado de los antepasados pervive en las manos de los tres Juanes del Austro, que han dedicado su vida al tejido en telar, pero sus conocimientos morirán con ellos.

Juan Nieves de 79 años de edad, del sector El Amarillo de Cumbe, provincia del Azuay, teje desde los 15. Su padre fue su maestro y es el último tejedor de su parroquia.

Juan Tenesaca también de 79 años, aprendió el oficio a los siete y hoy es el último kichwa-cañari que maneja los telares en la comunidad de Manzanapata, parroquia de Chorocopte, provincia del Cañar.

Mientras que Juan Zhunaula de 54 años, de la comunidad Ñamarín del cantón Saraguro en Loja, teje desde los 11, se forjó con su padre, pero no tiene descendientes que continúen con esta labor.

Aunque aprendieron el tejido por necesidad e hicieron de este oficio su sustento, lo hacen con cariño y entrega, pero se enfrentan a esta dura realidad: cada vez son menos quienes se dedican al tejido artesanal.

“Hay gente que lo hace como un pasatiempo, porque dicen que ganan muy poco”, lamenta don Juan Tenesaca, quien tiene más de 70 años de experiencia en su trabajo.

Y es que la industrialización ha hecho perder espacio al tejido manual, eso sumado al regateo por parte de los compradores, coloca a los artesanos en desventaja. “La mano de obra es explotada, muchos no quieren pagar el precio que pedimos”, indica don Juan Zhunaula.

Prendas
Matizadas de vivos colores, las prendas que confeccionan los tres Juanes constituyen verdaderas obras de arte. Trabajan en conjunto con sus esposas Dolores Morocho de Nieves, Baltazara Tenesaca y Carmen Sarango de Zhunaula quienes se encargan de hilar la lana de oveja, labor que requiere de conocimiento, habilidad y sabiduría.

Las diversas etapas del proceso, desde el lavado de la lana hasta el teñido natural de los hilos que se usan en el telar, lo llevan los artesanos grabado en la memoria. Conocen las técnicas y las aplican en la elaboración de cada prenda, con una gran destreza ganada durante décadas de experiencia.

Cambios
Aunque con el paso del tiempo han visto cambiar el material con el que se confecciona la indumentaria, mantienen los elementos culturales de los antepasados, que plasmaban en los textiles su cosmovisión. Y es que para los indígenas los diseños no son simples decoraciones estéticas sino que expresan normas y tradiciones.

Precisamente, esa sabiduría les permite tejer diversidad de diseños que llevan plasmados en su mente. Una de las técnicas es el tejido de las fajas o chumbis donde los colores se entrelazan de tal forma que se observa el mismo diseño en ambas caras. Así, los tres Juanes del Austro han tejido cada uno su propia historia. (F)

DATOS
-Tradición. Los tres Juanes trabajan en conjunto con sus esposas, quienes se encargan de hilar la lana de oveja para los tejidos.
-Tiempo. La industrialización ha hecho perder espacio al tejido manual, eso sumado al regateo de los compradores, coloca a los artesanos en desventaja.
-Antiguos. La historia del tejido se remonta a la época del Tahuantinsuyo, cuando se elaboraban las vestimentas para las personalidades del imperio.

Patricia Naula Herembás
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