Jorge Dávila, el hombre que se hizo poeta con los cuentos de su madre

Mientras cuenta que su salud se deterioró desde noviembre del año pasado, se ríe de la poca capacidad del guardia que cuida el edificio en el que vive, para retener un nombre. Aplasta el botón del ascensor y entra a su departamento lleno de luz, pinturas, plantas y una quietud que acoge.


“Siempre me siento en ese sillón”, dice mientras señala una de las esquinas, pero decide acomodarse en otro lado para contar que nació un 14 de febrero de hace 71 años en el barrio de San Blas de Cuenca, en una familia de escasos recursos, siendo el primero de seis hermanos. Su madre, Ana María Vásquez, decidió llamarlo Jorge. Luego, se llamaría Jorge Dávila Vásquez, el poeta que Ana María creó sin intención alguna, cuando les leía a él y a sus pequeños hermanos ‘Las mil y una noches’.


“Aprendí a leer poemas por ella, pero en lo único que no pude seguirle es en el canto. Mi madre tenía una voz muy bella, yo canto terrible”, confiesa.


Pero además, su padre José Dávila Andrade, es el responsable de que Jorge Dávila ame también el cine. Aunque muchos crean que  en eso de las letras la responsabilidad mayor recae sobre su tío, el emblemático ‘Fakir’, César Dávila Andrade, considerado uno de los mejores poetas latinoamericanos. Esa culpa no resulta tan real para Jorge, pues ante la duda de cuál es el recuerdo esencial de su pariente, él responde sin dudar, que ninguno.


Sin embargo, cuenta que aunque su relación no fue tan familiar, realizó las primeras recopilaciones para un libro que está lejos de ser la obra completa de Fakir, “pues su extensión no permite un compendio total de sus escritos”.


En cuestión de un par de minutos y sin mucho esfuerzo, Jorge vuelve a su historia, porque difícilmente ‘pierde el hilo’ y eso lo convierte en un gran conversador. Se reconoce entonces como el padre de dos hijos y cinco nietos “incluido un pequeño monstruo”,  y esposo de Eulalia Moreno, su compañera de viaje en 1970, cuando se quedaron en Francia por 10 años. De pronto, el poeta nombra, uno a uno,  a varios dramaturgos que lo fascinaron en ese país, con una proligidad que no se sabe si son más difíciles de escribir que de pronunciar.


Y así, con la armonía de un péndulo se combinaron la literatura y la dramaturgia para enamorar el corazón de uno de los poetas más reconocidos del Ecuador. Poco tiempo después, vendría ‘María Joaquina en la vida y en la muerte’, para hacerlo alcanzar el premio nacional Aurelio Espinosa Pólit, en el 76.


Eso de los premios y los reconocimientos parecen no entusiasmarlo tanto como cuando sonríe entre la modestia y el orgullo, tratando de evadir la pregunta de cuántos libros le fueron publicados.
“Y Sheherezada se instalaba en una silla destartalada entre las dos camitas de los hermanos y narraba cada noche el cuento de dormir”, se lee en un pequeño folleto que el poeta toma entre las manos para volver inevitablemente al recuerdo de la madre. (F)

Jorge dávila vásquez
Poeta y dramaturgo
Nació en el barrio de San Blas de Cuenca, el 14 de febrero de 1947. Desde muy temprano nació su afinidad por la poesía, el cuento, el cine y el teatro, que lo condujeron al Premio Nacional Eugenio Espejo.
El autor es un padre que tiene hijos (libros) bonitos y feos, por lo tanto, yo quiero a todos mis hijos sin excepción”.
Efraín Jara Idrovo fue el más estricto, pero también el más cálido y excelente
de los maestros”.


Nunca he escrito nada para moralizar, mostrar el afán del ser humano para comunicarse, esa es mi única intención”.
Leí la ‘Divina Comedia’ a los nueve años y la huella de Dante se quedó en mí para toda la vida. Siempre vuelvo a él”.

Jorge Dávila, el hombre que se hizo poeta con los cuentos de su madre


“Siempre me siento en ese sillón”, dice mientras señala una de las esquinas, pero decide acomodarse en otro lado para contar que nació un 14 de febrero de hace 71 años en el barrio de San Blas de Cuenca, en una familia de escasos recursos, siendo el primero de seis hermanos. Su madre, Ana María Vásquez, decidió llamarlo Jorge. Luego, se llamaría Jorge Dávila Vásquez, el poeta que Ana María creó sin intención alguna, cuando les leía a él y a sus pequeños hermanos ‘Las mil y una noches’.


“Aprendí a leer poemas por ella, pero en lo único que no pude seguirle es en el canto. Mi madre tenía una voz muy bella, yo canto terrible”, confiesa.


Pero además, su padre José Dávila Andrade, es el responsable de que Jorge Dávila ame también el cine. Aunque muchos crean que  en eso de las letras la responsabilidad mayor recae sobre su tío, el emblemático ‘Fakir’, César Dávila Andrade, considerado uno de los mejores poetas latinoamericanos. Esa culpa no resulta tan real para Jorge, pues ante la duda de cuál es el recuerdo esencial de su pariente, él responde sin dudar, que ninguno.


Sin embargo, cuenta que aunque su relación no fue tan familiar, realizó las primeras recopilaciones para un libro que está lejos de ser la obra completa de Fakir, “pues su extensión no permite un compendio total de sus escritos”.


En cuestión de un par de minutos y sin mucho esfuerzo, Jorge vuelve a su historia, porque difícilmente ‘pierde el hilo’ y eso lo convierte en un gran conversador. Se reconoce entonces como el padre de dos hijos y cinco nietos “incluido un pequeño monstruo”,  y esposo de Eulalia Moreno, su compañera de viaje en 1970, cuando se quedaron en Francia por 10 años. De pronto, el poeta nombra, uno a uno,  a varios dramaturgos que lo fascinaron en ese país, con una proligidad que no se sabe si son más difíciles de escribir que de pronunciar.


Y así, con la armonía de un péndulo se combinaron la literatura y la dramaturgia para enamorar el corazón de uno de los poetas más reconocidos del Ecuador. Poco tiempo después, vendría ‘María Joaquina en la vida y en la muerte’, para hacerlo alcanzar el premio nacional Aurelio Espinosa Pólit, en el 76.


Eso de los premios y los reconocimientos parecen no entusiasmarlo tanto como cuando sonríe entre la modestia y el orgullo, tratando de evadir la pregunta de cuántos libros le fueron publicados.
“Y Sheherezada se instalaba en una silla destartalada entre las dos camitas de los hermanos y narraba cada noche el cuento de dormir”, se lee en un pequeño folleto que el poeta toma entre las manos para volver inevitablemente al recuerdo de la madre. (F)

Jorge dávila vásquez
Poeta y dramaturgo
Nació en el barrio de San Blas de Cuenca, el 14 de febrero de 1947. Desde muy temprano nació su afinidad por la poesía, el cuento, el cine y el teatro, que lo condujeron al Premio Nacional Eugenio Espejo.
El autor es un padre que tiene hijos (libros) bonitos y feos, por lo tanto, yo quiero a todos mis hijos sin excepción”.
Efraín Jara Idrovo fue el más estricto, pero también el más cálido y excelente
de los maestros”.


Nunca he escrito nada para moralizar, mostrar el afán del ser humano para comunicarse, esa es mi única intención”.
Leí la ‘Divina Comedia’ a los nueve años y la huella de Dante se quedó en mí para toda la vida. Siempre vuelvo a él”.